| 9/15/2009 12:00:00 AM

Cuanto más exclusivo, mejor

La guerra de la imitación ha llegado a su fin: ya no está de moda llevar las carteras de marca que todas querían tener. Tampoco tenemos que llevar las prendas de diseñador que hagan juego, ni prendas populares en el mercado.

Los creadores de la moda afirman que en estos días se valora más a los objetos únicos, aún cuando sean más caros. En una reciente sesión del Consejo de Diseñadores de la Moda de Estados Unidos, la diseñadora Betsey Johnson dijo a sus colegas que eran las "prendas especiales", los objetos que no parecían provenir de ningún sitio especial, los que tenían mayor atractivo entre su clientela.

Cuando se trata de crear una tendencia, Johnson dijo que una cadena como H&M podría hacer mucho más que ella, aún si el estilo había comenzado en su pasarela. Pero agregó que esas tiendas no pueden capturar el sello de Betsey Johnson, por esa razón es que ella se concentra en lo exclusivo.

"La idea de crear un patrón con la idea de establecer un estilo puede parecer más pasado de moda de lo que solía ser", señaló Claire Hamilton, vendedora minorista y asesora de modas de la firma WGSN. "Esta es una reacción a la gran rapidez del mercado de la moda... la gente busca lo inesperado".

Incluso las grandes tiendas de la cadena Macy's tratan de captar objetos únicos que puedan ser atractivos para sus clientes especiales.

Macy's es la única tienda por departamentos que vende el sello Desigual, una línea con un diseño contemporáneo mundial logrado a través de sus bordados y retacitos, y es el único lugar donde se venden productos de la diseñadora Rachel Rachel Roy, de una línea contemporánea de lujo.

Cathy Calhoun, una joyera de Royersford, Pensilvania, y Max Osterweis, de Nueva York, que ha lanzado una colección de prendas de algodón similares a la tradicional túnica de Africa oriental, han tenido éxito rotundo durante la recesión al ofrecer objetos únicos en su tipo.

En realidad, Osterweis ha dejado de usar telas de diseños antiguos para crear un nuevo arte en una fábrica de Kenia en parte porque la demanda excede la oferta. Uno de sus competidores es Suno, que tiene como misión crear una industria sostenida para la población local.

La primera dama Michelle Obama fue fotografiada este verano con una blusa de Suno, que dio a conocer la exclusividad de sus diseños.

Aún cuando está creciendo, el negocio no quiere expandirse demasiado, lo que permite mantener el control, explica Osterweis. "Suno trata de crear un nuevo paradigma en el cual los objetos de lujo datan de un antiguo paradigma de lo que eran los objetos de lujo, cosas muy especiales, difíciles de obtener y que podrían tener toda una historia".

La joyería de Calhoun cuenta con sortijas de compromiso y cruces de primera comunión que uno podría ver en una tienda suburbana, pero ella afirma que son antiguas, por lo que a menudo son más costosas y son las que están generando interés y entusiasmo.

"Eso es lo primero que la gente desea: una pieza de joyería de procedencia o con historia. Si tiene una historia, entonces tienen que comprarla", agregó.

Recientemente, Calhoun vendió bastante rápido un broche de diamantes con un trabajo de platino a mano que databa de principios de 1920, la cual venía en su caja original. Había pasado de generación en generación por más de 30 años, y había pertenecido a una mujer que dejó una nota que se había mantenido en la caja, pidiéndole al siguiente dueño del broche que "se lo ponga y lo atesore tanto como lo hice", agregó.

"La gente viene a comprar sin saber que desean conocer una historia, pero una vez que uno comienza a contarle la historia es ahí cuando sienten que tienen que comprar la pieza", destacó. "Uno se siente importante con esta joya y se le da la posibilidad de contar la historia una y otra vez".

Los consumidores se sienten atraídos por artesanía que relacionan con la joyería antigua, al igual que las marcas de cuero de alta calidad y la alta costura, destacó Greg Furman, director ejecutivo del Consejo de Mercadeo de Lujo, que da consejos a los presidentes ejecutivos de grandes empresas y gerentes de mercadeo sobre la mejor manera de llegar a los clientes potenciales.

También es de gran ayuda si uno puede hacer una conexión emotiva, porque en ese momento al comprador deja de importarle el precio o por lo menos la etiqueta del precio, explicó.

Amortizarán el costo sobre un largo período de tiempo durante el cual atesorarán ese objeto especial o la experiencia misma, que será la percepción de una inversión a largo plazo más que algo actual, una tendencia de moda de corta duración.

"Esa obra explica por qué son tan valiosas", destacó Furman. "A esto se agrega a la alegría de tener objetos de gran valor".

 

 

AP

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