| 3/4/2008 12:00:00 AM

Crisis aumenta el riesgo de conflicto

Venezuela y Ecuador podrían sólo estar haciendo sonar los sables más que preparando una guerra al enviar tropas a la frontera colombiana.

El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, quien ha recibido miles de millones de dólares en ayuda militar estadounidense, enfrenta ahora a dos gobiernos antagonistas vecinos donde líderes izquierdistas se oponen fieramente a las políticas "imperialistas" de Washington.


"No vamos a presenciar un enfrentamiento importante, pero se podría ver fuego cruzado en la frontera por accidentes. Los accidentes pueden ocurrir cuando la tensión sube," dijo Frank Mora, experto latinoamericano del National War College.


"Me gustaría ver cuántos batallones y cuántos tanques (Chávez) envía realmente. Una cosa es lo que dice y otra bastante diferente ver las evidencias en la frontera," agregó. La crisis se originó cuando tropas colombianas atacaron el fin de semana un campamento de las FARC en Ecuador y mataron a uno de los principales comandantes del grupo guerrillero.


El presidente venezolano, Hugo Chávez, y su par ecuatoriano, Rafael Correa, respondieron rápidamente ordenando el envío de tropas a sus respectivas fronteras con Colombia. Chávez, quien acusa a Washington de conspirar para asesinarlo y llama a Uribe "peón del Imperio," cerró la embajada venezolana en Bogotá tras ordenar el envío de tanques a la frontera.


Pese a que analistas dijeron que la disputa ayuda a Chávez a distraer la atención de los problemas domésticos, como la escasez de algunos rubros alimentarios, el movimiento de efectivos militares supone un riesgo.


"Chávez sabe que cruzar la frontera sería un terrible error. Esto tiene mucho teatro, pero está alimentado por su resentimiento contra Estados Unidos," opinó Myles Frechette, ex embajador estadounidense en Bogotá que ahora trabaja en el Centro Estratégico de Estudios Internacionales.


Colombia insiste en que su ataque a las FARC fue en defensa propia y dijo que no planea movilizaciones de tropas a la frontera, una señal de querer aliviar las tensiones.


Influencia estadoudinense
Chávez busca proyectarse como líder del resurgir izquierdista regional para contrarrestar, junto con Cuba, la influencia estadounidense y ha equipado a sus Fuerzas Armadas con cazas de combate, helicópteros y rifles automáticos. Incluso planea la posible compra de varios submarinos.


Funcionarios estadounidenses temen que esas armas puedan desequilibrar las fuerzas en Latinoamérica, pero expertos militares sostienen que Venezuela todavía no tiene el entrenamiento suficiente para utilizarlas a plena potencia.


El intercambio comercial de unos 6.000 millones de dólares anuales entre Caracas y Bogotá ha mantenido encauzadas relaciones en el pasado y Venezuela sigue siendo muy dependiente de las importaciones de alimentos colombianos.


"Chávez no tiene mucho que ganar yendo a la guerra con Colombia. Uribe es un presidente popular y la economía colombiana lo está haciendo relativamente bien y la economía (venezolana) no," dijo Riordan Roett, director de los programas latinoamericanos de la John Hopkins University en Washington.


Aún así, los incidentes de frontera no son poco comunes y son temas muy sensibles para Venezuela, Ecuador y Colombia.
Los vecinos se quejan de que Colombia fracasó en detener el desborde del conflicto a otros países. Uribe contraataca alegando que las FARC usan esos países como puestos seguros.


El secuestro, la extorsión y el tráfico de drogas son comunes en la escarpada frontera de unos 2.200 kilómetros entre Venezuela y Colombia. En la década de 1980, Colombia y Venezuela estuvieron al borde de una guerra por una disputa marítima y en el 2005 la tensión se disparó brevemente por la captura de un jefe guerrillero en Caracas. En ambas ocasiones, el pragmatismo se impuso sin necesidad de disparos.


A comienzos de año, una patrulla del Ejército venezolano cruzó la frontera y se perdió en la remota región colombiana de la Guajira. Colombia los ayudó a retornar sin incidentes.


Pero en un caso más sonado en mayo del 2007, Colombia dijo que dos de sus oficiales encubiertos que habían infiltrado a la guerrilla de las FARC fueron torturados y asesinados y sus cadáveres se encontraron en la frontera con Venezuela. No está claro dónde fueron ultimados.


"Cualquier minucia podría ser el inicio de un enfrentamiento más amplio. Aunque no hay garantía de que sucederá esta vez, cuando en el pasado las tensiones han escalado, eventualmente han amainado," observó Michael Shifter, del Inter-American Dialogue en Washington.


"No hay apetito de ninguna de las dos fuerzas armadas nacionales de un conflicto militar regional," opinó.

 

 

Reuters

 

 

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