| 8/1/1997 12:00:00 AM

Contra viento y marea

Alarma y expectativa crea en Medellín la apertura del Hotel Dann-Carlton, el proyecto hotelero más grande de Antioquia en los últimos 25 años.

Ningún observador, prevenido o desprevenido, puede igno rar la torre de 18 pisos donde funcionará, a partir de este mes, el nuevo Hotel Dann-Carlton, de Medellín. La intención de sus proyectistas fue lograr, precisamente, que el edificio tuviera un carácter único, con su fachada tipo europeo y su cúpula circular, donde se alojará un bar-restaurante giratorio. Lo que no calcularon fue el grado de saturación de la oferta hotelera de cinco estrellas que vive actualmente la ciudad y el auge sin precedentes de la parahotelería. Pese a todo, abrirá sus puertas en agosto y buscará convertirse en la primera opción de lujo de la capital paisa. Otro cuento es si sobrevivirá.



El Dann-Carlton no toma a nadie por sorpresa, pero sus dimensiones -200 habitaciones, nueve salones capaces de alojar desde 36 hasta 600 personas, seis restaurantes, 410 parqueaderos, al igual que decorados y amoblamiento al estilo inglés- lo colocan, junto con el Hotel Inter-Continental, en el nuevo coloso de la ciudad. Aparte de este último, el Dann-Carlton será el segundo hotel en disposición de albergar convenciones y eventos de magnitud en sus propias instalaciones.



"Mi temor es que entre estos dos gigantes acaparen el mercado de alta categoría, perjudicando a hoteles del mismo nivel, pero más pequeños y limitados en instalaciones", dice María Teresa Fernández Flórez, gerente general del Hotel Poblado-Plaza.



De hecho, la actual sobreoferta hotelera y la necesidad de mantener el volumen de ocupación ha desembocado en una guerra de tarifas. "Y esa guerra se acentuará con la puesta en operación del Dann-Carlton", pronostica José Manuel Lovatón, gerente general del Hotel Inter-Continental, que ha hecho sustanciales descuentos en sus tarifas.

Un estudio realizado por Cotelco revela, en efecto, que la oferta hotelera de Medellín ha crecido anualmente en un 21,28%, pasando de 285.000 habitaciones/año en 1994 a 508.000 habitaciones/año en 1997. No ocurre así con la demanda, que, de venir creciendo a un ritmo de 8,6% anual hasta 1996, caerá en 1997 a un irrisorio 2%. En consecuencia, la ocupación promedio, que hace tres años era de 61,44%, descenderá a un 39,8% para 1977. "Definitivamente, es un cuadro dramático", dice Lovatón.



En el sector de cinco estrellas, la tarifa por habitación disponible ha caído un 60% en términos reales, y la promedio ha bajado en un 40% en pesos constantes de los últimos 30 meses. Según el estudio de Cotelco, esta tendencia es prueba de las dificultades que enfrentan actualmente los hoteles de la ciudad.



Paradójicamente, y en gran parte debido al quiebre de tarifas, el segmento de cinco estrellas ha aumentado su participación de mercado, pasando de un promedio habitual de 43,63%, a un 51,86% en 1997. Según Cotelco, es un tipo de crecimiento que afecta la estructura general de la hotelería paisa, al no ser consecuencia de una mayor demanda, sino de un reposicionamiento.



Otro hecho negativo es el repunte de la parahotelería, denominada ahora como el "contrabando" del sector. Solamente en las zonas de Laureles y El Poblado, donde se concentra la oferta hotelera de Medellín, se ha registrado, desde 1994, un crecimiento de 70% en parahotelería. Esto, en plata blanca, significa que existen unas 148.000 habitaciones/año en esta modalidad, o sea, el equivalente a la totalidad de las habitaciones cinco estrellas que existían hace apenas dos años. Aun así, las 1.400 habitaciones y suites de lujo en todo el sistema de cinco estrellas de Medellín contrastan contra las tres mil de un solo hotel en Las Vegas.



En este entorno crítico y de pesimismo hace su ingreso el Dann-Carlton al mercado, como parte de un complejo de 200 oficinas y 200 habitaciones, desarrollado por la Organización Dann. ¿Sobrevivirá? Manuel Molina, gerente general del nuevo hotel, no vacila en responder que sí. Después de todo el Dann no es un recién aparecido en la escena nacional e internacional del sector.



Para Molina, más que un asunto de sobreoferta y de recesión, Medellín enfrenta una serie de problemas estructurales -inherentes tanto a las empresas del sector como a la actividad económica de la ciudad- que impiden un mejor aprovechamiento de su infraestructura hotelera; infraestructura que, además, está más diseñada para la demanda futura de una ciudad internacionalizada que para las necesidades actuales. Los hoteles, en términos de inversión, no se improvisan, y menos cuando requieren, como el Dann-Carlton, recursos del orden de los US$150.000 a US$160.000 por suite, en infraestructura física y tecnología.



Camino minado



Un obstáculo es la brusca caída de ferias, exposiciones y eventos nacionales e internacionales a raíz del desplome del techo de uno de los dos pabellones centrales del Palacio de Exposiciones, en marzo de 1996. La reconstrucción tardó más de un año, sin que, además, hubiera escenarios alternos para llenar el vacío.



Por otro lado, y pese a la existencia del G-6 -una agrupación creada por los hoteles cinco estrellas para promocionar a Medellín como destino-, las campañas sobre los atractivos de la ciudad no han tenido la fuerza ni la creatividad para aumentar el número de visitantes a la ciudad. "Somos dizque la ciudad más admirada del país y no hemos convertido esa imagen en ganancias", dice Molina.



Además, sin ser un destino turístico de multitudes, Medellín está en el centro de un eje con interesantes atractivos como el Parque Natural del Peñol, la Hacienda de Fizebad, el Parque de Los Salados y Santa Fe de Antioquia. Fuera de eso es la única capital colombiana con un moderno sistema de transporte masivo y es, también, centro por excelencia de moda y confecciones, un lugar de avanzada en medicina y tratamientos hospitalarios, y sede de las empresas de comercio masivo más grandes del país. "En mi opinión, tenemos un serio problema de creatividad para vendernos", dice Molina.



En cambio, señala, hay islas de las Antillas que programan salidas turísticas, con éxito abrumador, para mostrarles a los europeos una loma cultivada con café. "Simplemente, a este tour lo denominan "Aventura a la Montaña Azul".



También incide en el bajo número de visitantes la subutilización del Aeropuerto José María Córdova, donde es muy baja la presencia de compañías aéreas internacionales. La posición de Avianca y Aces ha sido guardar a Medellín como un as bajo la manga, a la hora de negociar su ingreso a un mayor número de ciudades norteamericanas. Molina dice que las aerolíneas nacionales deberían permitir la apertura de cielos en Medellín, porque, de lo contrario, "nos limitaremos a ser una ciudad de provincia, aunque tengamos todo para convertirnos en una urbe internacional".



La propuesta del Dann-Carlton, entonces, se sustentará en creatividad, toque personalizado, tecnología de punta y filosofía de excelencia en el servicio, por encima, según el nuevo gerente, de lo que hace su competencia. Molina fue el responsable de convertir al Hotel Poblado Plaza en uno de los de mayor ocupación en Medellín, pese a su tamaño y a su minúsculo terreno. "Estamos convencidos que el éxito dependerá de la calidad de nuestro producto y, más importante aún, de la manera de comercializarlo".



Todos sus atractivos -seis bares y restaurantes, una amplia piscina y zona de recreación, habitaciones sencillas desde 36 metros cuadrados, televisores de 26 pulgadas, camas estándar king size, techos altos, decorados europeos y un centro de negocios para ejecutivos- están proyectados para conseguir, según Molina, que los huéspedes no tengan que salir del hotel para pasarla bien.



Para los usuarios locales se creará, con criterio de exclusividad, el Club Carlton, para uso de las áreas de bares, restaurantes y salones. Y en la cúpula giratoria se planea montar el primer wine bar de Medellín, manejado por Alvaro Vasco, experto en vinos y dueño del Restaurante Piemonte, sede culinaria del Sindicato Antioqueño.



A 200 metros de la plaza de El Poblado, el Dann Carlton está ubicado, además, en el corazón de la Milla de Oro y a escasos minutos de la Zona Rosa.



Molina descarta tajantemente involucrarse en la guerra de tarifas, "porque cobraremos un precio real por lo que tenemos, y la gente decidirá si lo paga o no". La tarifa rack (sin programa corporativo, fines de semana o fin de año) será de $161.000, unos $60.000 por debajo de las habitaciones de lujo del Inter Continental, y unos $60.000 por encima de hoteles como el Sheraton Primavera, en el vecino sector de Oviedo.



"Dejaremos de quejarnos de la situación económica, de la sobreoferta y de la parahotelería, para dedicarnos a marcar la diferencia con nuestro producto", dice Molina. "Por eso estamos seguros de que sobreviviremos". El mercado, inevitablemente, se encargará de juzgarlo.
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