| 5/9/2008 12:00:00 AM

Cómo educar niños ultra preparados

Hay tres recetas para conseguir que los estudiantes colombianos dejen de ser los peores de AL y unos de los más malos del mundo según la clasificación de la prueba Pisa.


Las escuelas en Finlandia, las mejores del mundo, parecen hospitales. Constantemente hay maestros en práctica haciendo lo que equivaldría en medicina a rotaciones, paseando por distintas unidades escolares para aprender de otros maestros directamente en las aulas.

El entrenamiento constante es una de los elementos que hacen al sistema de educación primaria y secundaria en el país nórdico tan fuerte. Y su fortaleza se puede comprobar fácilmente con los resultados de la prueba Pisa, un examen que toman muchachos de 15 años en un grupo de 57 países de todo el mundo.

En la misma prueba, que mide fundamentalmente la comprensión de lectura de los muchachos, Colombia está en el lugar 53 del planeta.

Luisa Gómez, vicepresidenta de la Fundación Compartir, tiene bien claro cuáles son los elementos en los que debe mejorar el sistema colombiano para salir de ese lugar que ubica a los estudiantes nacionales por debajo de todos los de América Latina donde se aplica la prueba.

En primer término, hay que tener profesores excelentes, dice. Y la excelencia radica en que sean capaces de enseñarles a los alumnos a pensar. Esto, en romance llano quiere decir que desarrollen tres habilidades: De un lado la de aplicar en su vida cotidiana los conceptos de matemáticas o ciencias que estudian en clase, segundo que tengan un pensamiento crítico y tercero, que comprendan lo que leen.

El segundo componente de la fórmula para salir de la trampa de la educación deficiente está en tener maestros excelentes. Esto se consigue con varias estrategias. Una de ellas, sin duda, es que los profesores tengan tiempo para actualizarse como lo hacen en Finlandia. Pero también necesitan un mayor reconocimiento social a su labor, un asunto que la Fundación Compartir pretende construir con su premio anual a los maestros.

Adicionalmente, señala Luisa Gómez, debería haber una mejor calificación entre los docentes. Los maestros en los países con mejor desempeño son los mejores bachilleres y los mejores de sus promociones universitarias. Solo los más sobresalientes pueden aspirar a tener un cargo de docente en las escuelas.

La mezcla de estudiantes capacitados en las cosas que son pertinentes, maestros excelentes y bien motivados, sería la ruta para sacar a Colombia de la situación de marginación educativa en la que se encuentra en la actualidad. Es la mejor forma de tener niños ultra preparados, de los que necesita el país para ser más productivo, pero sobre todo, para ser más justo e incluyente.

 

 

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