| 7/22/2010 5:10:00 PM

Comercio entre Colombia y Venezuela caerá a los niveles de 2003

No se espera que Colombia venda más allá de US$1.500 millones este año. Sin embargo, la crisis política que evaporó la posibilidad de reabrir el comercio, parece tener un efecto económico muy pequeño ¿Por qué?

La revelación del Gobierno colombiano de las pruebas sobre la presencia de guerrilleros como Rodrigo Granda e Iván Márquez en territorio venezolano, desató una nueva crisis diplomática, que evaporó las esperanzas de reactivar el intercambio comercial.

La Nota de Protesta del Canciller de Venezuela, en la que manifiesta su desacuerdo por esta información y la llamada a consultas al embajador en Colombia, Gustavo Márquez, muestran que el congelamiento comercial puede alargarse. Pero, ¿Cuál será el verdadero impacto económico de esta crisis política?

Después del regreso al país de la embajadora de Colombia en Venezuela, María Luisa Chiappe. Y la posterior “ruptura” de relaciones por parte del presidente Hugo Chávez, se cerró definitivamente la puerta para que se normalizarán las relaciones con el actual Gobierno.

La presidenta de la Cámara Colombo-venezolana, Magdalena Pardo, indicó que no se puede descartar que se reanuden los acercamientos, siempre y cuando se haga con el nuevo Mandatario colombiano. “Habrá que darle la oportunidad a los dos gobiernos de hacer efectiva la voluntad política que hasta la fecha habíamos percibido”.

Pardo fue enfática en afirmar que la suerte del comercio bilateral sólo se conocerá hasta después del 7 de agosto, cuando Juan Manuel Santos se posesione como Presidente de la República y que la tarea de reestablecer la confianza será uno de los aspecto más difíciles que le esperan en su Gobierno. “Se trata de reconstruir los caminos y no caer en las rencillas políticas. Esperamos que en esta etapa de transición se tengan en cuenta las voluntades, porque cualquier pronunciamiento agresivo puede frustrar las iniciativas”, agregó la Presidenta de la Cámara.

La funcionaria defendió y avaló la prudencia con la que hasta el momento Santos ha manejado este tema, pues indicó que por las próximas tres semanas esta discusión seguirá siendo parte de las diferencias entre Álvaro Uribe y Hugo Chávez.

Pero lo que también parece claro es que con o sin mejora en las relaciones, el año terminará con ventas cercanas a los U$1.500 millones, es decir, una cifra cercana a la de final de 2003. No es una buena noticia, porque significa un gran retroceso. “Los niveles que previsiblemente alcanzaremos en este año, de continuar la tendencia del cierre unilateral de ese mercado, nos llevaría de nuevo a las cifras de exportaciones que recién habíamos alcanzado en la década de los noventa, es decir, un retroceso de aproximadamente 12 años”, explicó Saúl Pineda, director del Centro de Pensamiento en Estrategias Competitivas de la Universidad del Rosario.

Tampoco se descarta que esta cifra apenas llege a los U$1.000 millones.
Las razones para este pesimismo pragmático son muchas. Una está en que los empresarios colombianos no tendrían aún la seguridad de que les paguen sus exportaciones. Desde hace dos años y hasta la fecha la Comisión Administradora de Divisas, Cadivi, le debe a los empresarios nacionales U$786 millones. A esta situación se le suma el cambio en el sistema de administración de divisas que entró a operar en Venezuela, desde el pasado 18 de mayo, y que ahora es administrado por el Banco Central y regula todas las transacciones del llamado mercado paralelo o de permuta, mediante el cual se adquirían dólares en Venezuela sin pasar por Cadivi.

Anteriormente este mercado era operado por las casas de bolsa y diferentes instituciones financieras y se transaban cerca de US$80 millones diarios para satisfacer la demanda de dólares de Venezuela. Con el nuevo sistema, el Sistema Integrado de Transacciones en Moneda Extranjera (Sitme), se han negociado unos US$360 millones, con un promedio de US$27,4 millones diarios, un monto muy inferior al transado anteriormente en el mercado paralelo.

Inclusive si se diera un acercamiento entre los dos mandatarios, opción que quedó descartada este jueves tras las olas de reacciones, después de la presentación de las pruebas ante la OEA,  los gremios y las entidades indicaron que todavía tendría que mejorarse y facilitarse la vía para los pagos de las exportaciones. “De nada nos sirve una amistad cordial si no hay un procedimiento sencillo para efectuar los pagos, esta es una de las razones más importantes que no llevan a pensar que el comercio cerrará este año alrededor de U$1.500 millones”, puntualizó Pardo.

Nuevos mercados


Otros piensan que los industriales colombianos ya encontraron nuevos mercados y que solo regresarían lentamente. De hecho el venezolano dejó de ser el principal destino de las exportaciones colombianas de productos manufacturados, los cuales están siendo destinados en mayor medida a Estados Unidos y a los países de la CAN.

Desde hace dos años, cuando Venezuela cerró el intercambio comercial con Colombia, los empresarios nacionales empezaron una frenética carrera contra el tiempo para diversificar su mercado. “No hay mal que por bien no venga, esto ha hecho que los empresarios a cambio de desmoralizarse, se hayan alistado para buscar nuevos mercados”, agregó Magdalena Pardo.

Hasta la fecha sobresalen los crecimientos en las exportaciones al resto del mundo de sectores como papel y cartón, plásticos, aparatos y material eléctrico, prendas de vestir y azúcares y confitería, que ahora se despachan a países como Brasil, Perú, Chile, México y Estados Unidos.

Ni siquiera hay la presión del mercado de valores para restablecer el comercio en el corto plazo. El efecto sobre las empresas exportadoras registradas en la Bolsa es pequeño. De acuerdo con el analista de Renta Fija de Serfinco, Daniel Fernando Lozano Herrera, el efecto sobre el mercado accionario no ha sido significativo. “La compañía que más exposición tiene al mercado venezolano es Nacional de Chocolates”, dijo. Y aunque en sus resultados del primer trimestre de 2010 ya reflejaban la difícil situación de comercio con el vecino país, los directivos de esta compañía han hecho grandes avances en remplazar el mercado venezolano por otros destinos para sus exportaciones, ganando participación en México y Estados Unidos.

Los únicos que realmente están en una situación seria son los empresarios de las zonas de frontera. En regiones como Cúcuta, Táchira, Zulia y San Cristóbal el contrabando ha crecido casi un 70%. El ministro designado de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, dijo el viernes que la situación allí es tan delicada, que amerita un plan de choque.  

Con esos datos parece claro que Colombia se estableció en una posición negociadora impensable hace dos años. Hoy podría mostrar una cara un tanto más firme frente al fenómeno de la presencia guerrillera en Venezuela, por cuanto, en términos prácticos, lo que puede perder son US$1.500 millones, el 21% de los US$7.000 que vendía en 2008. Pero independiente de que la fortaleza sea un asunto realista o no, también es cierto que aún si se reabrieran las relaciones hoy, el crecimiento del comercio sería más bien lento.

 Un plan que se hace cada vez más que necesario, tras el anuncio de Chávez de cerrar los pasos fronterizos, militarizar la zona y la salida del cuerpo diplomático de Caracas. Y que en los próximos días comenzará a sentir con más fuerza el desabastecimiento de alimentos y de otros bienes de primera necesidad, que le surte Colombia.

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