| 3/11/2008 12:00:00 AM

Colombia, mala fama en minería

El país aparece en el puesto 55 entre 68 regiones del mundo. Tiene imagen de problemático en seguridad física y en que impone demasiadas cargas en programas sociales.

El hecho de que en Colombia haya comenzado un gran auge en la actividad minera no parece haber llegado a los oídos y sobre todo, al interés inversionistas de la mayoría de empresas extractivas del mundo.

 

Uno de los estudios más reputados sobre atractivo de los países para la minería, ubica a Colombia en el puesto 55 entre 68 regiones evaluadas. El trabajo anual publicado desde 1997 por el centro de investigación canadiense Fraser Institute, evalúa el potencial minero y el entorno regulatorio doméstico y su efecto sobre las inversiones en exploración.

 

La encuesta recoge la opinión de ejecutivos y gerentes de exploración de compañías mineras y consultoras del sector en todo el mundo, en 14 áreas de política.


“Los resultados han demostrado reflejar con precisión la percepción de la industria minera sobre varias jurisdicciones”, le dijo a Dinero.com, Fred McMahon, uno de los autores de la investigación.

Por supuesto podría haber un error de percepción. “No podemos decir que ofrezca un panorama completamente preciso de Colombia”, advierte. En este sentido, señala el investigador que la comunidad minera puede no estar tan conciente como debería sobre cuánto ha mejorado el entorno en el país. “Es un buen llamado de atención para el gobierno, que debe mejorar el conocimiento”, dijo.

En la encuesta de 2007, Colombia ocupó también uno de peores lugares de la tabla, 55 entre 65 regiones calificadas.

 

Colombia aparece mejor que el promedio mundial en aspectos de regulación de medio ambiente y de manejo de reservas naturales. Cerca del promedio mundial en cuanto al régimen regulatorio. “En minas se hacen inversiones por años antes de recibir ingresos. Por eso es tan importante que haya un régimen legal estable”, explica McMahon.

 

Figura en una ubicación peor al promedio en duplicación regulatoria, régimen de impuestos, incertidumbre sobre derechos de tierras e infraestructura.

 

De otra parte, hay tres grandes preocupaciones entre los empresarios de minas. De un lado en estabilidad política, en la que al parecer los encuestados siguen inquietos por la situación guerrillera en el país, afirma McMahon. También por la regulación laboral y acuerdos laborales. Pero más importante, aparecen los acuerdo socioeconómicos. “El gobierno colombiano y las comunidades le imponen demasiadas condiciones a los proyectos”, afirma el investigador canadiense.

 

La ventaja del estudio, señala McMahon, es que se pueden aislar los elementos del diagnóstico. De esa forma se puede detectar dónde la percepción de los empresarios es falsa y el gobierno la puede corregir.

 

De todas maneras, más que la imagen, lo importante en este sector es el potencial de las minas. Cuando se les pregunta a los ejecutivos encuestados sobre la importancia que le conceden al potencial minero por sobre el entorno regulatorio, se encuentra que al primero le dan un peso de 63% y al entorno de 37%. Esto quiere decir que una buena mina le arregla el aspecto casi a cualquier país del mundo por desordenado que sea.

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