| 10/15/2005 12:00:00 AM

China, despertó el dragón

Napoleón dijo sobre China que era un dragón dormido y cuando despertara, haría estremecer al mundo. El coloso abrió los ojos y ya empieza a dar sus primeros grandes pasos. <B>(Artículo interactivo)</B>

China es un enigma y una atracción. China con cerca de 1.300 millones de habitantes es el país más poblado del planeta. China ha tenido el mayor y más estable crecimiento económico en la historia del siglo XX. La lejana y mágica potencia es el tercer remitente de importaciones hacia Colombia, después de los bien conocidos vecinos Estados Unidos y Venezuela. En 2004, la no católica ni cristiana China fue el país que fabricó más objetos de navidad y el principal exportador de adornos para nuestras fiestas.



En 1793 Napoleón dijo a lord McCartney, primer enviado plenipotenciario de Jorge III de Inglaterra a ese país, "China es un dragón dormido, déjenlo dormir, porque el día que despierte hará estremecer al mundo".



                                                      



Napoleón se lo dijo a McCartney antes de que este llegara a las costas de la provincia de Guangdong, con el fin de iniciar negociaciones comerciales con el gigante asiático. Un gigante orgulloso y milenario, dueño de ciencia y cultura que son el eje de la civilización occidental aunque la amnesia general lo sepulte. La polvora, la imprenta y varios principios de navegación tienen cuna china y fueron las herramientas de los conquistadores de nuestro hemisferio.



Durante siglos el mundo miró a China con curiosidad y temor, ningún imperio occidental o asiático intentó conquistarla. Era una cultura cubierta de trascendencia, espiritualidad y mucho misterio. Sólo la gran potencia del siglo XIX, Gran Bretaña, intentó derribar el mito de la inviolabilidad de China, y lo logró. Lo hizo a través del tráfico de opio. Dopando al dragón acabó con su fuerza comercial y económica, que había sido su blindaje ante el resto del planeta. Solo así se logró que China luego de 18 siglos como potencia dejará de brillar y cayera al fin.



Durmiendo al enemigo



Cuando todos los estratos sociales chinos se habían vuelto opiómanos, en 1839 el emperador decidió enfrentar a los nobles narcotraficantes británicos con una orden de decomiso e incineración de sus cargamentos. Entonces Londres le declaró la guerra a China, la cual se conoció como "Guerra del Opio" (1840-1842), cuya derrota le costó a China la entrega de Hong Kong a Gran Bretaña como posesión colonial, devuelta solo 155 años después, en julio de 1997.



En 1854 vendría una segunda guerra del Opio, con una nueva derrota de China en manos de los narcotraficantes británicos y la entrega de otros cinco puertos al comercio con Londres, y para finalizar el siglo XIX, la guerra de los Bóxers, cuando ocho potencias (siete occidentales y Japón) se confabularon para someter a China a otra cadena de tratados desiguales.



La corrupción de la dinastía Qing o manchú la hizo caer en 1911, y con ella el imperio llego asi al fin. Fue el tiempo de la instauración de la república impulsada por los británicos, pero sólo duró un año. Luego, China se consumió en un período de 22 años de guerras civiles, incrementadas por la invasión japonesa durante la segunda guerra mundial.



Luego vendría la expulsión de los invasores japoneses y la llegada de los socialistas al poder apoyados por una fuerte base campesina y joven, que instauraron la "Revolución Cultural", un duro y doloroso episodio de rescate de la China milenaria e imperial, en donde se quizo, no con los mejores métodos, rescatar el alma del dragón.



Posteriormente, un periodo de transformación política llegó en 1978, una nueva fase de cambio y rescate pero esta vez mental y físico, que dio inicio al despertar del gigante que había sido dormido por quienes ambicionaron sus riquezas, pero ignoraron que su tesoro vivía en su interior.



China fue la gran vencida del siglo XIX. En el siglo XX volvió a ser en un enigma para occidente. Ahora, en el siglo XXI, despierta para reclamar su lugar en el mundo.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?