| 7/24/2007 12:00:00 AM

Castro: un año sin aparecer en público

Tras un año de ausentarse de la vida pública, la situación de Fidel Castro ha generado expectativas sobre si volverá a las funciones que ejercía antes de delegar el poder para ser sometido a una cirugía intestinal.

Aunque siempre fue impredecible y no hay señales de una próxima aparición pública de Castro, la sensación entre algunos es que el barbado líder tampoco tiene apuro en regresar a su puesto en lo inmediato. "El no parece querer volver", dijo a la AP el académico norteamericano Phil Peters, del Lexington Institute con sede en Washington. El propio Castro dio algunas pistas sobre cómo pasa sus días y no ocultó el deleite que le produce esas horas de estudio, escritura y análisis de los temas mundiales, mientras se rehabilita.

Recientemente, incluso reconoció en una columna de opinión, que está completamente atrapado por las incidencias de los Juegos Panamericanos en Brasil --él mismo un fanático del deporte y atleta en su juventud-- al punto de que a veces perdió horarios de medicamentos y hasta los de la comida.

La última vez que se presentó en público fue el 26 de julio del 2006, durante el aniversario del ataque al cuartel Moncada. Días después informó mediante una nota que debido a una operación, delegaba sus funciones en el vicepresidente, su hermano Raúl Castro, y otros funcionarios de gobierno.

Con el alejamiento del comandante comenzaron a surgir los pronósticos sobre el fin del modelo comunista cubano, el único del hemisferio, y si habría cambios con Raúl Castro al frente del gobierno. "Había muchas expectativas (en Estados Unidos) por cambios", dijo Peters. "Pero en Cuba, no hubo muestras de tensiones dentro del sistema, malestar en las calles o cambios en términos de políticas o de la economía", reconoció el catedrático, también un asiduo visitante de la isla.

El historiador cubano Manuel Cuesta Morúa coincidió con ese criterio: "no hubo cambios espectaculares", pero sí se "marcaron tendencias", aclaró. Para él fue un año "de mayor sosiego político" y disminuyó "el hostigamiento a la oposición", expresó en entrevista a la AP.

Cuesta, identificado con corrientes de la oposición moderada, también puso en la balanza las carencias de estos meses, como la falta de medidas económicas concretas en las áreas sensibles de vivienda, alimentación y transporte. El estado de salud real del mandatario sigue siendo un misterio, pues hasta la fecha no se cuenta con un reporte médico exacto.

Un día después de que cumplió los 80 años, el 13 de agosto de 2006, se mostraron fotos y videos en las que aparecía con el presidente venezolano Hugo Chávez. Se veía flaco y demacrado. El hermetismo posterior llevó a conjeturas de que había muerto y no faltaron muestras de satisfacción de sus enemigos. A comienzos del 2007 se reveló en Madrid que las autoridades cubanas trajeron al médico especialista español José Luis García Sabrido, quien desmintió que Fidel tuviera un cáncer terminal como lo aseguraba la inteligencia estadounidense.


Pero en marzo reapareció mucho más repuesto --siempre en fotos y videos-- y confesó haber sufrido no una sino varias operaciones, las primera fallidas y que lo condujeron al borde de la muerte.

En las calles hay incertidumbre sobre si aparecerá o no este 26 de julio --una de las efemérides revolucionarias más importantes-- o cuáles serán sus funciones. "Siento nostalgia cada vez que hay un acto y no lo veo", comentó a la AP Elisa Vidal.

En los últimos meses Castro comenzó a escribir columnas de opinión sobre temas internacionales como el armamentismo o el uso de alimentos para producir combustibles, pero sólo en casos muy puntuales sobre asuntos domésticos. Mientras Raúl Castro o el vicepresidente Carlos Lage recorrieron fabricas y centros de trabajo o criticaron la falta de control y la ineficiencia, uno de los puntos débiles de la economía estatizada.

Para algunos se trata de una especie de división del trabajo, en la cual el mandatario se encargaría de los asuntos geopolíticos y dejaría al equipo de su hermano gobernar. Sin embargo, según Cuesta, la figura del máximo líder sigue gravitando sobre el país. "Raúl Castro necesita estabilidad institucional. Esperamos que se termine de definir el traspaso definitivo del poder... para medir su gestión real", señaló.

"Una oportunidad serán las próximas elecciones", reflexionó el historiador con relación al ya convocado proceso de urnas que comenzará en octubre con los delegados municipales y concluirán en 2008 con los diputados.

 

 

 

AP

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