| 5/4/2009 12:00:00 AM

Carrera espacial por el titanio

Adriana Ocampo, barranquillera, ejecutiva de la Nasa explica hacia dónde va el programa de exploración espacial en los próximos diez años. Se establecerá una colonia lunar y se explotaría titanio de ese satélite. China e India en la carrera por el mineral.

La conquista del sistema solar está en buena parte en las manos de una barranquillera. Adriana Ocampo. Geóloga planetaria de la Nasa, dirige el programa Nuevas Fronteras, en el cual se diseñan las misiones de mayor envergadura y mayor costo en este campo.
Una de ellas, la de tener una base permanente en la Luna, puede abrir uno de los filones prácticos más importantes de los programas espaciales, la explotación de titanio en ese satélite.

 

Pero además bajo su cuidado están la misión Nuevo Horizonte que pondrá una sonda espacial en Plutón en 2016 y la misión Juno que lanzará una sonda con rumbo a Júpiter al principio de agosto de 2011. También el 20 de abril último abrió una convocatoria para encontrar la mejor idea para una nueva misión de exploración del sistema solar. De convocatorias anteriores salieron las dos mencionadas.

El costo de cada una de estas misiones es de US$1.000 millones, de modo que el presupuesto que tiene en sus manos Adriana Ocampo en solo esas tres iniciativas equivale al 60% de lo que cuesta la ampliación del Canal de Panamá y su alcance puede ser de una trascendencia enorme para la humanidad.

¿Qué rumbo tomará la exploración espacial?
La ejecutiva visitó Barranquilla esta semana invitada por los organizadores del evento Aventura Espacial 2009, un programa que les lleva información sobre la conquista espacial a niños de la capital del Atlántico y que será montado en Bogotá en el último trimestre del año (Vea detalles en www.aventuraespacial.org).

Considera que la pregunta sobre el rumbo de la exploración es una pregunta oportuna. “En este momento estamos desarrollando el plan para la década”.

Destaca que lo más importante del plan decenal es que se continuará la exploración de Marte, que terminará con una misión tripulada. “Es un plan a largo plazo. El viaje tripulado no estará listo en los próximos diez años”, explicó. Antes de poder hacerlo se deben traer de regreso a la Tierra muestras de suelo marciano y esa es una de las cosas que se continuarán tratando de conseguir.

También está la misión Juno que llevará a Júpiter por primera vez una sonda con paneles solares. “Nunca había llegado tan lejos un aparato impulsado con energía solar”, afirmó. Este hace parte de otro proyecto que pretende llevar una nave espacial a Europa, una de las lunas del planeta gigante. El interés radica en que es un lugar que “ha mostrado probabilidades de que haya vida a nivel ameba”, señala Adriana Ocampo.

El titanio del cielo
Pero quizás la parte del plan decenal que tiene el mayor interés práctico es el de la exploración en la Luna. Por lo pronto la Nasa pretende instalar una red geofísica en el satélite. “La Luna tiene pequeños temblores que vamos a usar para inferir lo que hay en su interior. Lo interesante de estudiarla es que hay materias primas. La Luna es muy rica en titanio”

El titanio lunar se descubrió desde mediados de los sesenta y en los setenta en misiones no tripuladas. Pero ahora países como China e India están interesados en comenzar la exploración para recuperar el metal.

A la vez, la Nasa en colaboración con otras agencias espaciales, en particular la europea, han involucrado a las Naciones Unidas para regular la presencia humana en esa actividad.

“Tenemos que hacerlo, pero en forma beneficiosa para todos, sin dañar la Luna”, dijo la geóloga. La Nasa propuso un acuerdo internacional de protección planetaria para que la exploración espacial no afecte los lugares donde se llegue. “Deben quedar intactos para las generaciones futuras. Debemos tener convenios de las Naciones Unidas para que sea una exploración equitativa y benigna” , añadió.

Pasos en la luna
La presencia permanente de seres humanos en la Luna es un proyecto costoso, de largo plazo, pero marcha a paso firme y ahora cuenta con la participación de agencias espaciales de Europa, y de países emergentes en el campo como Brasil.

Por ahora desarrollan un nuevo transbordador y nuevos cohetes. “Esto ya se está empezando a implementar”. Además se estudia la forma en que la estación espacial internacional que orbita la Tierra se pueda usar como un paso intermedio en la llegada a la estación lunar.

En la misma senda, la Nasa comenzará el año entrante un proceso escaonado que empieza con el lanzamiento de sondas robóticas para buscar los mejores lugares para una colonia lunar. “Se requieren muchos estudios previos”, afirma Adriana Ocampo. Una segunda sonda se lanzará en cinco años.

El primero hito en ese programa será el de establecer presencia permanente con una red robótica que enviaría información ininterrumpida a la Tierra.

Incluso ya hay algunos problemas resueltos. Uno de los más importantes, la producción de agua, podría tener una solución factible. En uno de los cráteres del satélite hay una gran cantidad de moléculas de agua capturadas en el subsuelo. La geóloga manifiesta que ya existe una tecnología probada para extraer agua del polvo lunar.

Con todo, el ritmo al que se mueva la exploración depende de los presupuestos. “Los programas requieren compromisos muy grandes y por eso necesitan de una colaboración internacional muy grande”, concluyó.

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