| 8/9/2007 12:00:00 AM

Cambios estructurales en la economía colombiana

El debate sobre el recalentamiento de la economía ante las actuales cifras de crecimiento es propicio para hacer un recuento de las diferencias entre la situación macroeconómica del país en los años pre-crisis(1997-1998) y la situación actual.

Aunque algunos indicadores lucen similares, la estructura tiene grandes diferencias que permiten ser optimistas sobre la sostenibilidad del crecimiento en la actualidad. En principio, cabe mencionar que algunos indicadores similares pueden sembrar dudas y, por lo tanto, es importante hacer una revisión más detallada para contribuir a conclusiones menos apresuradas.

Con el déficit de cuenta corriente equivalente al 4,6% del PIB observado en el primer trimestre de 2007, el indicador es muy cercano a los niveles registrados entre finales de 1996 y comienzos de 1997.Al igual que en dicho periodo, este déficit es financiado por un amplio superávit de la cuenta de capitales, incluso en el primer semestre de este año alcanzó un máximo histórico de 12,9% del PIB, frente al máximo de12% del cuarto trimestre de 1996.

¿Qué pasó hace diez años que deterioró tan rápidamente la cuenta de capitales? Varios factores influyeron, por ejemplo que el consumo final estuviera casi totalmente concentrado en consumo público, mientras que el consumo de los hogares se dirigía de manera importante hacia vivienda con niveles de apalancamiento muy peligrosos.

 

Esta situación generaba escaso estímulo a los inversionistas que no veían muy sostenible el ritmo decrecimiento vigente hacia mediados de los noventa y entonces la IED no tenía muy buenas perspectivas y, en consecuencia, el superávit de la cuenta de capitales descansaba principalmente en flujos de endeudamiento externo (principalmente público).

Por ende, cuando los mercados internacionales cerraron y encarecieron las fuentes de financiamiento hacia las economías emergentes en medio de la crisis asiática en 1.997 y de la crisis rusa en 1.998, llevaron a un círculo vicioso en Colombia que paró súbitamente la entrada de flujos por la cuenta de capitales, situación que empeoró con la pérdida de grado de inversión a comienzos de 1.999.

Grandes diferencias
A partir de este breve recuento ya se observan grandes diferencias con la situación actual:

1. Mientras hacia mediados de los noventa el consumo público creció alrededor de 20% anual por siete trimestres consecutivos, desde el último trimestre de 2005 el consumo público no ha superado una tasa del 3,10% anual de crecimiento, es decir que hoy el consumo es principalmente privado. Esto dice mucho a pesar de que el crecimiento del consumo final se encuentra en niveles muy similares.

2. El superávit de la cuenta de capitales aunque puede reducirse en los próximos trimestres está más vinculados con flujos derivados de la IED y en una baja magnitud de endeudamiento externo. Adicionalmente, la IED hoy es más sostenible puesto que las perspectivas de crecimiento son más sostenidas, no está dirigida solo a privatizaciones ni a explotación de hallazgos de pozos petroleros como en los noventa y, finalmente, tampoco se prevé un cierre inminente de los mercados internacionales para las economías emergentes. De hecho, hoy la probabilidad favorece a que la deuda soberana externa alcance nuevamente el grado de inversión.

3. El nivel de apalancamiento de los hogares en el caso del mercado de vivienda es mucho menor, al tiempo que los riesgos asociados a un sobreendeudamiento en la economía está mejor administrado por parte de los establecimientos de crédito. En efecto, mientras que en 1998 la cartera hipotecaria superó el 11% del PIB, hoy esa proporción apenas bordea el 3%.Entre tanto, mientras que en la década de los noventa la provisión de cartera del sistema financiero bordeaba el 30% hoy alcanza el 140%. Otro aspecto relevante es la situación de la política monetaria – cambiaria adoptada hacia finales de los noventa y la observada hoy.

En primer lugar vale recordar que en el periodo 1996 –1999 la economía colombiana se regía por un régimen de tasa de cambio de banda cambiaria (semifijo) que al igual que otras economías emergente fue víctima de ataques especulativos que terminaron agudizando la crisis económica iniciada hacia mediados de los noventa.

Hacia 1996 cuando el crecimiento económico tuvo su primer bajonazo se mantuvo una política fiscal expansiva altamente financiada con deuda pero cuando se cerraron las fuentes de financiamiento externo, que afectó principalmente al sector público, la dinámica del crecimiento recayó en el sector privado que venía muy débil y terminó de tener un aterrizaje forzoso cuando los precios de la vivienda cayeron y los costos de las hipotecas crecieron aceleradamente como consecuencia del incremento tardío de las tasas de interés para defender la banda cambiaria. Situación que solo comenzó a ser superada en septiembre de 1999 cuando se adoptó el régimen de tasa de cambio flexible.

El presente
Hoy, afortunadamente, la política monetaria es contracíclica evitando la creación de burbujas como la hipotecaria, mientras que el escenario de tasas de interés es más predecible puesto que no hay que defender a la moneda de ataques devaluacionsitas.

Por otra parte, la política fiscal se está dirigiendo más hacia la inversión que hacia el consumo, lo cual significa una política más eficiente en términos económicos.

En consecuencia, la economía colombiana ha configurado una estructura bastante diferente a la de una década atrás que permite ser optimistas en cuanto a la duración de la actual fase del ciclo económico, a pesar de que en este momento sería sana una desaceleración del crecimiento.

* Correval

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?