| 9/30/2005 12:00:00 AM

Cada año se está produciendo menos petróleo

Richard Heinberg, periodista y catedrático en ecología humana del New College de California, EEUU, y autor de "The Party's Over: Oil, War and the Fate of Industrial Societies", habla de la crisis petrolera.

Un creciente número de analistas de la industria del petróleo advierten que la producción petrolera muy pronto llegará a su tope -escenario conocido como "pico del petróleo"- desencadenando ciclos de aumentos de precios y depresiones económicas, así como inestabilidad política mundial. Dinero.com reproduce esta entrevista hecha por Suzanne Timmons al investigador estadounidense, con el ánimo de sembrar una semilla de reflexión sobre el tema, si bien no compartimos todas las afirmaciones, las observaciones sobre la forma de invertir mejor en infraestructura nos parecen oportunas y valiosas, además de muy pertinentes para el conocimiento de nuestros lectores.



¿Cuál es la actual situación mundial en cuanto a la posibilidad de tener un "pico del petróleo"?



Actualmente la oferta y la demanda están casi al mismo nivel y es el principal motivo del aumento de los precios. El principal problema es simplemente la reducción del suministro de los principales productores. Más de la mitad de los países productores de petróleo han superado su pico de producción y cada año están produciendo menos petróleo. Y es una tendencia que sólo se acelerará en el futuro. Una vez que el mundo haya superado el pico de producción de todos los tiempos -que es posible que ocurra en los próximos dos o tres años- podríamos tener una reducción en la producción total de los recursos petroleros en un rango de 2% a 3% por año.





En tanto los recursos energéticos se van volviendo cada vez más valiosos, la competencia internacional por ellos será mucho más dura. Las economías de los países que dependen de la exportación de sus recursos energéticos son muy vulnerables a que países importadores como EEUU o China interrumpan sus compras. También son muy vulnerables a la inestabilidad interna, ya que diferentes grupos de esos países intentarán controlar la riqueza proveniente de estos recursos. Los precios del petróleo se incrementarán dramáticamente, y también serán cada vez más volátiles. El crecimiento dramático de los precios incidirá en el crecimiento económico, y periódicamente causará profundas recesiones. Existe la posibilidad de que durante esas recesiones se produzca un colapso de los precios.



¿Qué podemos hacer en vez de consumir tanto petróleo?



Tenemos que usar el petróleo de manera más eficiente. Esta es una lección que debe ser aprendida necesariamente en EEUU, donde no hay infraestructura de transporte público. Hay un inmenso error de proporciones históricas. Pero también debemos encontrar alternativas y biocombustibles, tales como etanol y biodiesel. Pero esos biocombustibles no nos permitirán operar el tipo de infraestructura de transporte al que hemos estado acostumbrados. El transporte aéreo se volverá cada vez más caro. Y hará que el transporte de mercancías sea más caro. Las economías más localizadas y autosuficientes funcionarán mejor que las que dependen totalmente del transporte de los recursos y bienes manufacturados provenientes de países lejanos.



¿Deberían los países desarrollar sistemas de transporte alternativo?



En este momento, en muchos países, hay la opción de construir más carreteras y autopistas, o usar ese dinero para instalar un sistema de transporte público. Es muy importante que quienes toman las decisiones entiendan que el dinero para inversiones debe ir al transporte público en vez de construir más autopistas, porque simplemente no vamos a tener petróleo barato para millones de automóviles en el futuro. Por eso todo ese dinero gastado en autopistas es esencialmente un desperdicio.



¿Qué otros combustibles deberían considerar países como Colombia, cuyas reservas de petróleo se están reduciendo?



En el largo plazo es posible imaginar el uso de energía solar y energía eólica. En el corto plazo, eso no es muy posible, porque producen electricidad, y nuestra infraestructura de transporte y agricultura depende del petróleo. En el corto plazo, las únicas alternativas posibles serían los biocombustibles. Colombia ya ha superado su pico de producción. Por eso la pregunta para Colombia es: ¿debería el país continuar exportando petróleo, que se terminará muy pronto, o debería retener la mayor cantidad posible para el consumo interno? Sería más inteligente vender ese petróleo dentro del país que exportarlo.



Además del transporte público ¿qué medidas deberían desarrollar los países en vías de desarrollo?



Todo este asunto de los biocombustibles: etanol y biodiesel. Con los biocombustibles, la cantidad de energía que se obtiene del combustible una vez que es creado no es mucho mayor que la cantidad de energía que se usa para producir el combustible. Entonces hay el problema de que si los biocombustibles se vuelven económicamente viables porque los combustibles fósiles se encarecen, habrá más incentivos para los agricultores para que cultiven biocombustibles en vez de alimentos. Si esto ocurre a gran escala terminaremos viendo millones de personas hambrientas para que unos pocos ricos continúen conduciendo sus automóviles. Porque no hay tanta tierra agrícola en el mundo. De hecho, la producción de granos per cápita se está reduciendo. No es que tengamos gran cantidad de tierras agrícolas para dedicarlas a cultivar combustibles. Y si tratáramos de que nuestros vehículos funcionaran con etanol necesitaríamos inmensas cantidades de tierras agrícolas. Los biocombustibles serían útiles en el transporte público, para buses, para el necesario transporte de carga. Pero no debería ser usado como alternativa a gran escala para energía y vehículos particulares.



¿Qué significa eso para países como Brasil y Colombia que ya están desarrollando biocombustibles?





Brasil es uno de los más importantes exportadores de etanol. Pero eso también tiene implicaciones ecológicas. ¿Están talando bosques tropicales para cultivar caña de azúcar? La agricultura es un proceso que daña la ecología en la mayoría de los casos. Por eso, si estamos hablando de ampliar la producción, también estamos hablando de impactos al medio ambiente.







Richard Heinberg, periodista y catedrático en ecología humana del New College de California, EE.UU., y autor de numerosos libros, incluido "The Party's Over: Oil, War and the Fate of Industrial Societies" ("La fiesta se acabó: Petróleo, guerra y el destino de las sociedades industrializadas") conversó sobre el fin de la energía barata con Suzanne Timmons, colaboradora de Noticias Aliadas, en Bogotá, Colombia.





Publicación original en Noticias Aliadas, www.noticiasaliadas.org, cortesía para Dinero.com 

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