| 4/13/2011 7:30:00 AM

Bienvenidas vacunas y medicamentos en frutas

Albert Sasson, miembro de la División de Ciencias Ecológicas de la Unesco, habló con Dinero.com sobre la tercera generación de alimentos procesados genéticamente. Ya se hacen pruebas para que las plantas sean fábricas de alimentos y las vacunas se puedan ingerir en frutas.

El objetivo es lograr que los alimentos con modificaciones genéticas se conviertan en complementos de vitaminas, micro nutrientes, hierro, zinc y ácidos grasos, entre otros para que sean verdaderas fábricas de medicamentos con costos de producción un 25% inferiores.

Albert Sasson, quien además de colaborar con las investigaciones de la Unesco es presidente de la Asociación BioEuroLatina para la promoción de la cooperación de estos temas, dice que la tercera ola estará marcada cada vez menos en el rendimiento y más en la calidad.

“En vez de tener que ingerir una pastilla de hierro cada seis meses, habrá que poner este trigo o en la galleta que uno come. Por ejemplo se han hecho pruebas por 14 años en arroz con betacaroteno y en dos años probablemente será comercializados en Filipinas y en la India”, dijo Sasson.

La tercera ola que está cerca de llegar al consumo masivo es utilizar producción en plantas.

Por ejemplo, se están haciendo pruebas para combatir la enfermedad de Gaucher, (acumulación de depósitos grasos en ciertos órganos y en los huesos), para que después de un proceso químico se extraiga el medicamento que la contrarresta.

“El tabaco es una planta que se transforma, muy fácilmente. Al aislar un medicamento de una hoja es mucho más fácil que hacerlo a partir de un cultivo o un microorganismo filamentoso”, precisó el experto.

En Brasil también se han realizado pruebas en plantas para obtener vacunas para combatir la hepatitis A o B. En Estados Unidos los científicos también han obtenido resultados positivos con la producción de leche de cabra que contiene propiedades anticoagulantes.

De acuerdo con los cálculos de Sasson la producción de medicamentos con métodos tradicionales tardan casi 10 años en salir al mercado, debido las pruebas que hay que hacer antes de su comercialización, es casi el tiempo similar al que se implementaría con métodos de modificaciones genéticas.

La ventaja está en los costos. En promedio la industria farmacéutica puede invertir entre US$700 millones y US$800 millones en su desarrollo, pero bajo estas técnicas de biotecnología el costo bajaría hasta US$500 millones y US$600 millones.

El desarrollo de frutas y verduras con refuerzos multivitamínicos permitirá en un futuro ofrecer una de las soluciones para aminorar la crisis alimentaría por la que atraviesa el mundo, no solo porque se puede producir más y mejor sino porque los precios de los alimentos empezarían a caer.

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