| 12/3/2008 12:00:00 AM

Automotrices ganan apoyo para pedido de rescate

La líder de la Cámara de Representantes de Estados Unidos predijo que Washington aprobará el rescate de las automotrices locales, luego de que las compañías presentaron planes de supervivencia y General Motors Corp y Chrysler LLC dijeron que necesitaban una inmediata inyección de dinero para subsistir.

La congresista demócrata por California Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara, dijo que Washington tiene pocas opciones acerca de la ayuda para las automotrices, que según la legisladora están detrás de uno de cada 10 puestos de trabajo en Estados Unidos.

"Creo que una intervención ocurrirá a partir de la legislatura o del Gobierno", dijo Pelosi. "Pienso que está bastante claro que la bancarrota no es una opción", agregó.

Las automotrices de Detroit exhortaron el martes al Congreso a autorizar 34.000 millones de dólares en préstamos y líneas de crédito, mucho más que los 25.000 millones de dólares que no lograron obtener en noviembre, cuando los legisladores exigieron que las compañías mostrarán planes demostrando que podían ser "viables".

El nuevo pedido ocurrió el mismo día en que GM, Chrysler y Ford Motor Co reportaron una caída en sus ventas combinadas en Estados Unidos de casi el 40 por ciento en noviembre y advirtieron que el mayor mercado mundial de vehículos mostraba señales de que caerá aún más en el 2009.

GM pidió al Gobierno 18.000 millones de dólares en préstamos y líneas de crédito, diciendo que necesita con urgencia 4.000 millones de dólares de ese monto para pagar sus cuentas antes del final de diciembre.

Ford expresó ante el Congreso que necesita una línea de crédito de 9.000 millones de dólares y que una mayor reestructuración la volvería a hacer rentable para el 2011.

Tanto las acciones de Ford como de GM subieron casi un 6 por ciento el martes.

Chrysler LLC, la menor y la más vulnerable de las automotrices de Detroit, pidió 7.000 millones de dólares al Gobierno para fin de este mes, diciendo que sin esa ayuda podría quedarse sin dinero a comienzos del 2009.

La compañía, en manos de Cerberus Capital Management, también dijo que está buscando socios, una alianza estratégica, o una fusión.

Los líderes demócratas han pedido una amplia variedad de compromisos de parte de las automotrices para recortar costos y diseñar un camino claro para retomar la senda de la competitividad.

El lider de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, dijo que presentaría una ley provisoria que podría usarse para ayudar a las automotrices.

Un rescate del Congreso ampliaría el alcance de la intervención del gobierno en la crisis, excediendo al sector financiero y convirtiéndolo en un importante accionista en un sector industrial clave.

"Estamos buscando asegurarnos que hacemos todo lo que podemos para cuidar a la industria automotriz, si es que de hecho es viable", dijo Reid.

Pero el senador republicano Arlen Specter, advirtió que las automotrices aún enfrentan a un Congreso escéptico. "El ánimo del Congreso no es ciertamente de mucho apoyo", dijo Specter tras una reunión con ejecutivos de las compañías y líderes sindicales.

Los presidentes ejecutivos de las firmas de Detroit tuvieron una recepción hostil de parte de los congresistas en las audiencias de noviembre, coronada con la controversia sobre sus decisiones de llegar a Washington en jets privados para pedir ayuda.

Por eso, en esta ocasión los jefes de las automotrices eligieron otra manera de viajar para llegar a las audiencias planeadas para jueves y viernes.

El presidente ejecutivo de Ford, Alan Mulally, manejará un Ford Escape híbrido; su par de GM, Rick Wagoner, llegará en un Chevrolet Malibu híbrido, y el de Chrysler, Bob Nardelli, también planea conducir hasta Washington.

"Si estas compañías están pidiendo los dólares de los contribuyentes, deben convencer al Congreso que van a adecuarse y cambiar sus métodos", dijo Christopher Dodd, el demócrata que preside el comité de banca del Senado.

"Deben demostrar un compromiso con la rentabilidad y la viabilidad que incluya elevar los estándares de consumo eficiente de combustible y controlar las compensaciones excesivas y beneficios como los jets privados", agregó.

GM, Ford y Chrysler no pudieron hace dos semanas obtener un rescate de 25.000 millones de dólares de parte del Congreso, cuando los legisladores no quedaron convencidos de que el dinero de los contribuyentes sería bien usado.

Los líderes demócratas les pidieron que regresaran esta semana con planes modificados con foco en su viabilidad. Aunque las posibilidades de que reciban la ayuda han mejorado, sendos comunicados de GM y Chrysler resaltaron el costo de un nuevo rechazo.

"No hay Plan B", dijo el presidente operativo de GM, Fritz Henderson.

GM y Chrysler dijeron que la bancarrota no es una opción pues haría que los consumidores eviten sus marcas y corren el riesgo de desmembrarse en una liquidación que dispararía una catarata de quiebras en sus proveedores y costaría cientos de miles de puestos de trabajo.

Ford, considerada la mejor posicionada de las tres, ha dicho que la bancarrota de cualquiera de sus rivales podría amenazarla, pues comparten gran parte de las mismas autopartistas.

Bancarrota no es la salida

De otra parte, un ejecutivo de General Motors indicó el miércoles que la bancarrota no es una alternativa viable para las empresas automotrices, y afirmó que el plan de contingencia que será presentado esta semana al Congreso estadounidense salvará a la industria del automóvil.

Mientras tanto, en Detroit, los dirigentes del sindicato automotor (UAW, por sus siglas en inglés) efectuaban una reunión de emergencia para analizar las concesiones que podrían ofrecer para facilitar que las tres empresas obtengan fondos públicos.

El presidente y director gerente de operaciones de General Motors Corp., reconoció que las tres grandes firmas de Detroit presentaron indebidamente su petición de recibir fondos del erario cuando acudieron el mes pasado ante el Congreso.

Henderson, entrevistado el miércoles por la mañana por la cadena de televisión NBC, reconoció que "no fue nuestro mejor momento" su comparencia ante los legisladores federales. Además, concordó que fue un error que los directivos de las tres empresas llegaran a Washington en sus aviones de lujo privados.

Empero, Henderson afirmó que las tres empresas cuentan ahora con un plan mejorado y detallado y que sus ejecutivos fueron despachados ya a la capital estadounidense para que informen de antemano a los legisladores antes de las audiencias oficiales del jueves y el viernes.

Los líderes legislativos examinan ahora tres planes separados al mismo tiempo que consideran la posibilidad de convocar la próxima semana a los legisladores de vuelta a Washington a una sesión especial para que voten sobre los planes de rescate.

Los dirigentes sindicales convocaron la reunión el lunes por la noche en un correo electrónico, copia del cual fue obtenida por The Associated Press.

Los representantes laborales de GM, Ford Motor Co. y Chrysler LLC asistirán al encuentro, seguido por otro separado de los líderes sindicales de GM.

Estarán además presentes los miembros del comité que el año pasado negoció los contratos laborales de GM, Chrysler y Ford.

Para calmar los ánimos de algunos legisladores opuestos al rescate gubernamental, los presidentes de las tres firmas prometieron trabajar por un dólar al año hasta que amaine la crisis.

El mes pasado, los ejecutivos de las tres firmas no lograron convencer a los legisladores para que les otorgaran 25.000 millones de dólares de los contribuyentes estadounidenses en créditos. La presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi y el líder de la mayoría demócrata en el Senado Harry Reid les ordenaron que volvieran con un plan detallado que incluyera la eliminación de los cuantiosos salarios de sus directivos y garantías de que el erario recuperará esos fondos.

 

Reuters/AP

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