| 12/15/2006 12:00:00 AM

América Latina avanza, pero la pobreza no cede

El 38,8% de los latinoamericanos -unos 205 millones- son pobres, y 15% -80 millones- viven en extrema pobreza. Unos 52 millones están desnutridos, 8,9 millones de ellos niños menores de cinco años.

Con pocas excepciones, América Latina cierra el año con buen desempeño en materia de crecimiento económico y alentadoras perspectivas para 2007, pero pese a progresos logrados también en el campo social, millones de personas de la región siguen sumidas en la pobreza, desempleadas, incluso pasando hambre.

Las economías regionales crecieron en promedio casi 5% en 2005, mientras países como Argentina, Venezuela y República Dominicana lograron tasas mayores a 6%, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas, CEPAL.

Son cuatro años consecutivos de crecimiento promedio del 4,25%, cuentas fiscales sanas e inflación controlada.

Las cifras de pobreza y desempleo se mantienen en altos niveles pese a su reducción en los últimos cuatro años. El desempleo cayó del 10,7% en 2003 hasta un promedio estimado de 9% el 2006 y los pobres disminuyeron de 221 millones a 213 millones de personas en igual período.

El representante regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Graziano da Silva, dijo que si el problema de la desnutrición no se corrige pronto, "vamos a condenar a toda una generación de niños a tener comprometido su desarrollo intelectual y físico".

Algunos advierten que ello produce frustración en millones de latinoamericanos que manifiestan su rechazo a las políticas neoliberales de libre mercado eligiendo líderes como Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Daniel Ortega en Nicaragua y Rafael Correa en Ecuador.

Otros destacan ejemplos alternativos como el recién reelegido presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva en Brasil, elogiado por el manejo de la economía combinando disciplina fiscal lejana al populismo con una preocupación por lo social, que en tres años arrancó de la pobreza a seis millones de familias brasileñas. Pero la tasa de pobreza en el país más grande de la región se mantiene por sobre 40%.

La presidenta chilena Michelle Bachelet aparece como otro caso de políticas de libre mercado con contenido social, en un país que en 15 años redujo la tasa de pobreza de 44% ciento a 18%.

"Admitámoslo, camaradas, la modernidad o la globalización no son un invento imperialista. Son realidades y está en nosotros transformarlas en oportunidades", dijo Bachelet al inaugurar en Santiago una reunión internacional de partidos socialistas.

El secretario ejecutivo de la Cepal, el ex ministro de Economía argentino José Luis Machinea, dijo que para disminuir la pobreza se necesitan tasas de crecimiento de al menos 6%, que no se pueden alcanzar sin aumentar los actuales niveles de inversión.

Según la Cepal, la inversión estuvo estancada o bajando algunos años desde 1999, cuando subió al 7%, llegando a 56.400 millones de dólares, pero volvió a subir el 2005 a un 11%, alcanzando 68.000 millones de dólares.

El presidente mexicano Felipe Calderón coincidió en que la inversión "es lo que verdaderamente determina el crecimiento económico, y en consecuencia el desarrollo. No hay posibilidades de futuro si no hay quién pone su dinero para crear un empleo en una fábrica, en un hotel, en un taller, en una escuela", dijo.

Los efectos políticos de la lenta lucha contra la pobreza pueden manifestarse no sólo en las urnas, sino también en la aparición de un sentimiento de desconfianza o rechazo hacia instituciones básicas de la democracia, y que puede reducir el atractivo regional para los inversionistas.

"Estudios de opinión muestran preocupantemente bajos índices de aprobación para instituciones que son vitales para una democracia vigorosa, tales como el parlamento, los partidos políticos y la judicatura", señaló Bachelet.

El presidente boliviano también ha instado a asegurar mayores inversiones, desplegando esfuerzos por manejar la nacionalización de los hidrocarburos de acuerdo a ello, pero dejando en claro su decisión de mantener su política de nacionalización de recursos naturales.

"Quisiéramos resolver nuestros problemas económicos y sociales basándose en nuestros recursos naturales. No puede ser que en esta tierra de América, con tanta riqueza, haya también tanta pobreza; tiene que terminar el saqueo a nuestros recursos naturales", dijo durante la Cumbre Iberoamericana en Uruguay.

La pobreza impulsa también flujos migratorios legales o ilegales.

El presidente costarricense Oscar Arias criticó el muro planeado en la frontera entre México y Estados Unidos: "No es con muros sino ayudándole a los pueblos pobres de Latinoamérica a aliviar la pobreza, generar más riqueza, sociedades más justas, solidarias, prósperas e inclusivas", dijo el también Premio Nóbel de la Paz. "La pobreza no necesita pasaporte para viajar".


AP
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