| 2/29/2012 6:00:00 PM

¡A su salud!

Mientras instituciones colombianas invierten más de $400.000 millones en nueva infraestructura de salud en zonas francas, multinacionales médicas desembarcan en el país. Hay fiebre por los negocios de salud.

En 2011, Singapur se convirtió en el rey del turismo de salud. En solo doce meses, esta pequeña isla de apenas 4,1 millones de habitantes recibió 1,2 millones de turistas que buscaban hacerse tratamientos en sus prestigiosas instituciones médicas.

En el mismo periodo, Colombia recibió alrededor de 4.000 pacientes extranjeros que pagaron algo más de US$60 millones por estos servicios en cerca de una docena de entidades. Aunque las cifras distan mucho de parecerse, Colombia está empeñada en seguirle los pasos a la nación asiática. ¿Qué tan cerca está de convertirse en la meca de la salud en la región?

Si bien no existe una estadística oficial, se calcula que el número de pacientes extranjeros atendidos en territorio colombiano fue mucho mayor y los ingresos habrían superado los US$300 millones. Pero, en lo que sí hay certeza absoluta es en el tamaño descomunal que tiene este mercado internacional, que no solo está conformado por personas que buscan procedimientos estéticos sino también por quienes requieren tratamientos médicos de mayor complejidad, especialmente en las áreas de cardiología, oncología y ortopedia.

Las perspectivas del sector son tan promisorias, que muchos ven el reciente desembarco de las multinacionales Capio Sanidad de España y Vamed de Austria, y las inversiones anunciadas por cinco zonas francas de salud que superan los $400.000 millones, como la agitación natural de un mercado en plena expansión.

El aterrizaje de las firmas europeas no ha tenido un gran despliegue mediático, pero quienes conocen el tema médico prevén que su impacto será profundo en la transformación de este negocio. Se trata ni más ni menos de dos de las compañías europeas más grandes especializadas en la construcción y operación de infraestructura de salud, así como también en fusiones y adquisiciones de acreditados establecimientos.

Pero, antes que preocuparse, las entidades colombianas de la salud están viendo esta llegada como una oportunidad. Desde hace unos años, 16 entidades privadas que hacen parte del sector de Turismo de Salud en el Programa de Transformación Productiva impulsado por el Ministerio de Desarrollo trabajan para desarrollar su plan de exportaciones, que prevé que para 2032 el país podría estar exportando US$6.000 millones en este tipo de servicios.

Víctor Castillo, director ejecutivo de la Fundación Cardiovascular de Bucaramanga, cree que son tres los retos para las entidades colombianas que buscan exportar sus servicios de salud: mayores inversiones en infraestructura de clase mundial; mejora en la calidad y obtención de certificaciones internacionales y capacitación del recurso humano.

En los tres frentes ya la Fundación Cardiovascular muestra avances contundentes: además de las certificaciones del Icontec, tiene una de las más prestigiosas en el sector de la salud, la JCI (Joint Commission International); avanza en la consolidación de un proyecto de zona franca en la que realizará inversiones por US$100 millones y trabaja con la Universidad de Pittsburg en una alianza estratégica para formación de su equipo médico y administración de las nuevas instalaciones.

Dichas inversiones le permitirán a esta entidad santandereana ampliar la oferta en 400 camas para complejos servicios de cardiología y oncología, contar con un edificio de consultorios, desarrollo hotelero, centro de convenciones y centro comercial. Su socio financiero es la Corporación Financiera Internacional, entidad del Banco Mundial, que otorgará el crédito.

El director de la Cámara Sectorial de la Andi, Carlos Eduardo Jurado, destaca el potencial que tiene en el exterior la medicina colombiana, que ya cuenta con reconocimiento en la región. De acuerdo con datos de la Cámara, el país se está convirtiendo en destino de pacientes asegurados principalmente de las Antillas Holandesas (Aruba y Curazao), así como de Ecuador, Panamá y Venezuela, entre otros.

Pero, además del vecindario, el potencial que existe en Estados Unidos –el mayor mercado del continente– y en Europa ha motivado un aumento sustancial en la oferta de megaproyectos de salud en el país.

Entre ellos se destacan las zonas francas Puerta de las Américas, de Cartagena, que planea invertir $360.000 millones en un complejo de salud y de comercio, que incluye ciudad empresarial; la Clínica PortoAzul de Barranquilla, cuya inversión alcanza los US$60 millones para clínica, edificio de consultorios y laboratorios; el Megacentro de Pereira, donde se invertirán cerca de US$30 millones en un complejo de salud y el centro de medicina de alta complejidad Fosunab, que surgió de la alianza entre la Foscal y la universidad Unab, de Bucaramanga, que planea invertir US$150 millones.

En materia de capacitación del recurso humano, el gran énfasis consiste en profundizar los conocimientos en nuevas tecnologías médicas pero también en bilingüismo –especialmente del personal de apoyo–, para que la oferta sea integral.

Sin embargo, el tema que plantea los mayores desafíos es el de certificaciones de calidad. Actualmente, solo dos entidades en el país tienen la certificación JCI, que les abre las puertas para que las aseguradoras de Estados Unidos envíen pacientes a realizarse tratamientos.

Juan Carlos Garavito, gerente del Programa de Transformación Productiva, asegura que en este momento ya el Icontec ha expedido 20 acreditaciones nacionales de instituciones de salud, otras 7 tienen acreditaciones de la AAASF (Association for Acreditation of Ambulatory Surgery Facilities). Frente a la acreditación JCI, la meta es lograr que este año otras tres instituciones la alcancen, ya que facilita la internacionalización de la medicina colombiana.

Si bien las exportaciones de servicios médicos tienen un pronóstico alentador, todavía las entidades colombianas tendrán que trabajar duro en el tratamiento, para convertirse en competidores de clase mundial.

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