| 8/29/2013 3:00:00 AM

¿Qué pasa si no se vende Isagen?

El minHacienda, Mauricio Cárdenas, asegura que el proceso de venta sigue, aunque el Tribunal haya admitido la demanda que busca frenarla. ¿Qué otras salidas existen además de la venta de la generadora?

El ‘tira y afloje’ entre la Nación y quienes están en contra de vender la generadora de energía, Isagen, ha llevado a declaraciones públicas que generan incertidumbre sobre el proceso, así como a demandas antes los tribunales para evitar la enajenación.

La demanda interpuesta por el ex presidente Álvaro Uribe lleva un paso adelante tras la aceptación por parte del Tribunal Administrativo de Cundinamarca, mientras que el Grupo Dueños de Isagen y uno de los sindicatos preparan acciones legales.

El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, ha reiterado que la venta del 57,6% de la generadora de energía iría a respaldar los proyectos de infraestructura del país y que los recursos estarían congelados hasta agosto de 2014. Pero, ¿qué pasaría en caso de que el alto tribunal falle a favor de la no venta?, es ¿Isagen, el único y el último mecanismo? Por supuesto que no, pero el Gobierno está empeñado en salir de este activo, que de acuerdo con el presidente Juan Manuel Santos, no da tantas ganancias a la Nación.

“Pensar que si Isagen no se vende, no se puede hacer nada más, es falso”, señala el gerente de investigaciones de Citibank para Colombia y Venezuela, Munir jalil. Agrega que si se descarta el proceso, existen varias alternativas de financiación para sacar adelante las obras.

Alternativas

Banca multilateral: la Nación puede recurrir a organismos multilaterales como la CAF, el BID, el IFC, para conseguir los recursos a través de créditos. La ventaja es que esta opción se convertiría en una garantía para el desarrollo y la culminación de las obras, ya que la entidad que presta los recursos sería un auditor del proceso. La desventaja es que habría que pagar el préstamo con sus respectivos intereses.

Emisión de deuda con destinación específica: la financiación de los proyectos podría respaldarse en emisión de bonos específicos, como por ejemplo, el estructurado por Bogotá para financiar la III fase de Transmilenio. La ventaja es que los tenedores tendrían una garantía y la desventaja es que también hay que cancelar intereses.

Ecopetrol: El Congreso le aprobó a la Nación en 2011 vender un 10% de la petrolera para proyectos de infraestructura. Esta alternativa sigue guardada en el cajón del Ministerio de Hacienda. La ventaja es que es una autorización que ya está firmada y que en cualquier momento se puede utilizar. La desventaja es que la participación de la Nación en la petrolera seguiría reduciéndose.

Emisión de TES: El Gobierno podría aumentar el cupo de endeudamiento vía emisión de Títulos de Tesorería para conseguir los recursos. Actualmente proyecta emisiones para el próximo año de $30,5 billones. La ventaja es que no vendería activos rentables como Ecopetrol e Isagen. La desventaja es que si aumenta el endeudamiento vía de TES, habría más títulos en el mercado lo que terminaría impactándolo.

¿Qué pasaría con la acción si no se vende?


La expectativa de la venta ha mantenido a la acción por encima de los $2.900, no obstante, si la enajenación no llegara a concretarse el precio se ajustaría a los niveles registrados antes del anuncio, es decir, unos $2.600, según Juan David Ballén, analista de Alianza Valores. Este miércoles el título cerró a $2.965 con un retroceso en su precio de $25 frente a la jornada del martes.

Lo único cierto es que el negocio de la generadora de energía parece no tener reversa (se rumora que Isagen llegaría a los $6 billones en la puja) a pesar de las demandas que se han presentado y se puedan presentar. Lo que también es cierto es que los $4,5 billones que esperan recaudar como mínimo en la subasta podrían ser insuficientes para las necesidades que tiene Colombia en materia de infraestructura, es decir, que el Gobierno podría estar ‘echando mano’ del 10% de Ecopetrol para complementar la financiación de las obras y no sólo de Isagen. Todo esto finalmente se traduciría en menos participación en las empresas denominadas 'joyas de la corona', menos deudas, y más …¿infraestructura?. La desconfianza está en que la experiencia nos indica que ese dinero se puede convertir en plata de bolsillo.
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