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Neuroeconomía: más allá del póker y las tragamonedas

La neuroeconomía normalmente es asociada al estudio de los incentivos cerebrales de jugar póker y gastar dinero en tragamonedas, pero recientemente también se aplica al análisis de fundamentos de la teoría económica.

Las ciencias sociales y las ciencias naturales se han combinado para darle explicación a los comportamientos humanos. La toma de decisiones de compra, de inversión y gastos, halla su explicación en las ciencias económicas y encuentran su respaldo en la neurociencia dando origen a la neuroeconomía.

Por esta razón, se ha promovido la aplicación de la neurociencia en los fundamentos de la teoría económica como las decisiones supuestamente racionales de los agentes.

De hecho el profesor de neuroeconomía de la Universidad de Yale, Robert Shiller y cocreador del índice Case-Shiller, aseguró que esta como cualquier otra ciencia podría “estancarse si no hay enfoques fundamentales en el horizonte en su investigación”.

De acuerdo a la teoría microeconómica, las decisiones de consumo están determinadas por una combinación de preferencias y precios, y la decisión se toma sopesando estos dos factores.

En este sentido, el laboratorio de investigación de neuroeconomía del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha incursionado en la investigación de la toma de decisiones al momento de hacer compras y ha sido consistente con la teoría neuroeconómica, pues hay evidencia que sugiere que circuitos neuronales anticipan las ganancias o las pérdidas, las preferencias sobre un producto u otro, mientras que precios relativamente altos activan la ínsula y desactivan la corteza prefrontal medial.

Es decir, desactivan el pensamiento superior y activan la parte del cerebro que se relaciona con las emociones primitivas como el miedo, la angustia, etc.

Así, los métodos que implementa la neuroeconomía, ofrecen la esperanza de separar y caracterizar distintos componentes en el proceso de toma de decisiones de compra, pero también en las decisiones de inversión.

La influencia en las decisiones financieras y de inversión

El profesor de neuroeconomía de la Universidad de Duke, Scott Huettel, le explicó al columnista de inversión y finanzas personales del Wall Street Journal, Jason Zweig, cómo los procesos naturales del cerebro afectan la toma de decisiones financieras.

Según Huettel, el cerebro codifica puntos de referencia y percibe la información relativa, “lo que invita a los inversores a analizar exageradamente las tendencias recientes del mercado y esto representa una tentación peligrosa al momento de invertir”.

El profesor asegura que el cerebro es muy eficiente en reconocer patrones aun cuando no están allí, por lo tanto “si una persona observa que durante dos días seguidos, una acción cae, el cerebro lo reconoce como un patrón y asume que va a estar a la baja al día siguiente, creando una tendencia que no existe”.

Este proceso natural del cerebro, “necesariamente modifica el comportamiento, llevando a las personas, incluso a tomar decisiones erróneas” aseguró el catedrático.

Este sistema cerebral que tenemos para detectar un patrón nos “puede meter en problemas y nos hará ver cosas que no están” agregó Huettel. Sin embargo “es muy natural de nosotros tomar hasta un pequeño conjunto de datos y convertirlo en una tendencia”.

En ese sentido, la teoría económica se fundamenta en la racionalidad de los agentes pero no es un secreto que así como en las decisiones de comprar objetos, las emociones, pueden interferir en las decisiones de inversión y no es un misterio que los mercados financieros reflejan estas irracionalidades individuales impulsadas por las emociones.

A su vez, para tener una idea de las tendencias de los sentimientos y percepciones actuales de los inversionistas, el instituto de noticias financieras, Institute Finantial News Brief realizó una encuesta la semana pasada para determinar la anomalía del comportamiento humano que afecta en mayor medida la toma de decisiones de inversión.

Según la encuesta realizada a 724 inversores en todo el mundo, el 34% de ellos está de acuerdo con que el pastoreo, es la anomalía del comportamiento que más afecta las decisiones al momento de invertir.

El pastoreo significa reaccionar de la misma forma que los otros aun cuando no se esté seguro de si es correcto o no. Según la neurociencia, esto ocurre porque las acciones grupales invaden las convicciones individuales y esto se crea en el cerebro como una tendencia, que “no existe”.

Por esta razón, los sucesos en los mercados bursátiles de gran envergadura, no es culpa de los inversores sino de su cerebro.  
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