| 9/10/2016 12:01:00 AM

La popularidad de asegurar la muerte en Colombia ¿Otra cicatriz de la guerra?

Los seguros funerarios superan en clientes a cualquier otra póliza en el país y se han convertido en un negocio millonario.

En Colombia es más popular asegurar la muerte que cualquier otra cosa en la vida. Los seguros funerarios formales e informales llegan casi a la tercera parte de los colombianos y superan en penetración a todas las demás pólizas del mercado, de acuerdo con una encuesta de la Banca de las Oportunidades. Prácticamente duplican en penetración al Soat, que es obligatorio.

Lea también: Lo que usted no sabía del revolcón del Soat

En el negocio no solo hay 12 aseguradoras sino decenas de cooperativas y funerarias que ofrecen planes de previsión, así como diversas compañías de servicios públicos que promocionan, comercializan y cobran estos planes de aseguramiento.

Técnicamente el seguro funerario es un microseguro que permite a los beneficiarios atender los gastos de la velación y la disposición final del ser querido.

Según Fasecolda las aseguradoras que ofrecen el producto recibieron más de $14.000 millones en primas en la primera mitad del año y respondieron a sus asegurados por $6.495 millones. Sin embargo, las cifras del sector pueden ser mucho más altas ya que Fasecolda no está contabilizando los planes de previsión ofrecidos directamente por las funerarias, pues estos planes son seguros informales.

¿Por qué tan popular?

Colombia podría considerarse pionero en el mercado de seguros para la muerte y parte de ese legado está relacionado con su pasado violento.

La idea de prepararse para asumir los gastos de los funerales nació a finales de la década de los 60 en Medellín. Entonces las familias de un mismo barrio hacían colectas semanales para comprar diversas cosas para el hogar e incluso para pagar los funerales de los vecinos.

“Aquí en Colombia cuando empieza el tema desafortunado del narcoterrorismo había familias que podían tener tres, cuatro o cinco entierros al tiempo, en una misma semana o en un mismo mes. Además de tener el dolor de asumir la muerte, tenían la angustia de no tener con qué enterrarlos. De allí comenzó a tener muchísima fuerza el tema de la previsión exequial”, explicó a Dinero María del Pilar Rojas Bustamante, directora ejecutiva de la corporación Remanso.

La falta imprevista de un ser querido puede convertirse en un problema financiero a menos que se acuda a una fosa común. Morirse no es gratis. La mayor parte del tiempo las familias pagan para que alguien ‘arregle’ el cuerpo, alquilan una sala de velación, organizan una ceremonia y eligen un destino final que puede ser la cremación o el entierro.

El entierro es la opción más costosa, porque es necesario alquilar la tierra o comprarla, pero es la única opción cuando se trata de una muerte violenta, algo que desafortunadamente es muy común en un país en conflicto.

Poco después las aseguradoras vieron una oportunidad interesante y decidieron comenzar a competir en ese mercado. La diferencia entre contratar a una aseguradora y contratar a una funeraria se siente al momento de la respuesta: mientras la aseguradora paga la prima en dinero, la funeraria lo hace en especie a través de sus servicios.

Con los años el seguro ha venido evolucionando y hoy hay una amplia variedad de opciones para los consumidores en cuanto a precio y características. Como consecuencia, aunque el producto tiene más importancia entre las familias de más ingresos también está presente con fuerza en los estratos 1, 2 y 3, según las cifras oficiales de la Banca de las Oportunidades.

Los consumidores pueden elegir entre diversos presupuestos para la hora final lo que puede cambiar las condiciones de velación, el tipo de cofre y la disposición definitiva del cuerpo.  

La experiencia del país ha llevado a que el modelo sea exportado a otras latitudes. De hecho, algunas compañías del extranjero han venido a Colombia buscando asesoría. Según Rojas compañías como Plenitud Exequial o La Ofrenda han entrado con éxito a otros países con sus planes de previsión.

Una muestra del reconocimiento internacional de la industria es su aparición en clasificaciones internacionales. Este año tanto la funeraria San Vicente como La Esperanza, ambas de Medellín, están en el ‘hall‘ de la excelencia de la NFDA (Dirección Nacional de Directores de Funerarias), una organización internacional del sector presente en 49 países.  

¿El futuro?

Aunque no parezca posible la muerte es un negocio donde se está innovando. A medida que las costumbres de la sociedad van cambiando se están ajustando las preferencias, por ejemplo, cada vez es más aceptada la cremación que el entierro.

Adicionalmente, hay demanda por otra serie de servicios relacionados con qué hacer con las cenizas, por ejemplo, hay quienes en vida piden que sean lanzadas desde el aire, se arrojen a un río o se trasladen al sitio donde la persona nació.  

Otra de las áreas en las que se están ofreciendo nuevas cosas es en el tratamiento del duelo. Según Rojas las Funeraria San Vicente ha sido pionera mundial en ofrecer servicios psicológicos, eso incluye tener especialistas para atender a familiares después de una muerte violenta o para ayudar a niños y ancianos en el proceso.

El último grito de la moda es la previsión exequial para las mascotas. En la medida en que cada vez más familias dejan de tener hijos y eligen adoptar animales en su lugar la demanda por este tipo de previsión está creciendo. Este aseguramiento puede incluir no solamente el servicio de disponer del cuerpo del animal sino también acompañamiento para el proceso de duelo.  

Lea también: ¿Son los seguros de mascotas un buen negocio?

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?