| 6/20/2013 4:15:00 PM

La peor caída de Wall Street en 2013

La bolsa neoyorquina cerró con una fuerte caída del 2,34 %, la más pronunciada de 2013, tras una jornada de pérdidas generalizadas en los mercados mundiales.

El Dow Jones de Industriales, el índice de referencia del parqué neoyorquino, perdió el 2,34 % o 235,87 puntos para acabar en las 14.758,32 unidades, con lo que acabó por debajo de la simbólica barrera de los 15.000 puntos.

Ese es su descenso más pronunciado desde el pasado 7 de noviembre, cuando cayó el 2,36 % tras la reelección de Barack Obama como presidente de Estados Unidos, aunque no hay que olvidar que ese indicador acumula todavía una contundente subida del 12,6 % en lo que va de 2013.

También fueron muy pronunciados los descensos del selectivo S&P 500 y del índice compuesto del mercado Nasdaq, que se dejaron el 2,5 % y el 2,28 %, respectivamente.

Con esos números rojos la bolsa de Nueva York clausuró una sesión de fuertes recortes en todo el mundo: en Asia destacaron las caídas de Hong Kong (-2,88 %), Shangai (-2,77 %) y Tokio (-1,74 %), al tiempo que en Europa sobresalieron las de París (-3,66 %), Madrid (-3,41 %), Fráncfort (-3,28 %) y Milán (-3,09 %).

La sangría global en los mercados de valores, a la que ya apuntaba ayer el fuerte cierre bajista de Wall Street, se produjo después de que el presidente de la Fed, Ben Bernanke, anunciara el miércoles que el masivo programa de compra de bonos podría reducirse a finales de este año y terminarse completamente a mediados del que viene.

El anuncio "tomó al mercado por sorpresa" porque, si bien se llevaba tiempo especulando sobre cuándo la Fed empezaría a disminuir sus estímulos monetarios, "nadie, al menos que nosotros conozcamos, preveía que la Fed finalizase su programa dentro de un año", dijo hoy el jefe de estrategia de inversión de Davison Cos, Fred Dickson.

En todo caso, el experto recordó que Bernanke supeditó esa posibilidad a que la mejora de la mayor economía del mundo evolucione tal y como está previsto para entonces, por lo que aseguró que "este calendario no está grabado en piedra".

Algunos analistas empezaban ya a especular sobre el próximo paso que tomará el banco central y empezaba a sonar que la Fed podría decidir en su reunión de septiembre reducir desde los 85.000 millones de dólares actuales hasta los 65.000 sus compras mensuales de bonos del Tesoro.

Este enorme programa había impulsado a los mercados de valores neoyorquinos puesto que, al presionar a la baja la rentabilidad de los bonos estadounidenses, obligaba a los inversores a buscar en las acciones rentabilidades más jugosas. Tanto es así que el Dow Jones se ha anotado veinte récords históricos en lo que va de 2013.

Por si los anuncios de la Fed fueran poco, precisamente esta jornada se conoció un dato peor de lo previsto sobre el mercado laboral de EE.UU. -el aumento en 18.000 de las solicitudes de subsidio por desempleo la semana pasada-, y sobre la actividad industrial de China, que bajó en junio hasta su peor nivel en nueve meses.

La unión de esos factores fue explosiva y se dejó ver no solamente en los mercados de valores sino también en los de materias primas: el oro se desplomó hoy un 6 % para cerrar en los 1.286,2 dólares la onza, su nivel más bajo desde septiembre de 2010, y el petróleo de Texas bajó el 2,89 % para cerrar en 95,4 dólares por barril.

Mientras tanto y como cabía esperar, la rentabilidad de la deuda pública estadounidense a diez años subía con fuerza hasta superar el 2,4 %.

No sorprendió a nadie que el índice que mide la volatilidad de los mercados en Nueva York, el Volatility S&P 500 (VIX), se disparase esta cuarta jornada de la semana un 23,5 % y superase los 20 puntos por primera vez en lo que va de año.

Y todo apunta a que la volatilidad continúe mañana viernes en Wall Street y el resto de los mercados mundiales, puesto que se produce la llamada "cuádruple hora bruja", que supone el vencimiento trimestral de opciones y futuros sobre índices y acciones.

EFE
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