| 9/13/2012 4:30:00 PM

La Gran Manzana se queda sin gaseosas gigantes

Nueva York se convirtió en la primera ciudad en imponer un límite al tamaño de las bebidas gaseosas, una medida promovida por el alcalde Michael Bloomberg como mecanismo para luchar contra el problema de la obesidad.

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BBC
El Consejo de Salud neoyorquino aprobó la iniciativa, considerada por los funcionarios de la alcaldía como "histórica", pero cuestionada como "discriminatoria" por parte de la industria de bebidas.

El alcalde Bloomberg se ha propuesto como uno de sus objetivos mejorar la salud de los ciudadanos y asegura que las medidas adoptadas han dado resultados.
"Si quiere tener una vida más larga y más saludable que la media del país, venga a vivir a Nueva York", anunciaba recientemente orgulloso Bloomberg al destacar que la esperanza de vida es un año y medio más que en el resto de Estados Unidos.

Pero no todos están de acuerdo con esta "cruzada saludable" para beneficiar a la población, ni la industria de bebidas -la potencial afectada- hasta muchos ciudadanos -los potenciales beneficiarios.


Cruzada saludable


Desde que llegó a la alcaldía en el año 2002, Bloomberg prohibió fumar en parques o playas, que las comidas tengan grasas trans y exigió a las cadenas de restaurantes poner a la vista el conteo de calorías de sus productos.

Su propuesta más polémica hasta ahora ha sido la prohibir las bebidas gaseosas de más de 473 ml en restaurantes, cines, bodegas y estadios deportivos.

La más reciente: obligar a los hospitales a esconder la fórmula artificial a las madres que acaban de dar a luz como una manera de promover la lactancia materna.

Casi todas estas medidas se han adoptado sin demasiadas consultas a la ciudadanía, aprobadas por comisiones del Ayuntamiento controladas por personas que comparten la filosofía del alcalde.

Sin embargo, generan asombro en el resto del país, al punto que muchos estadounidenses se preguntan por qué los ciudadanos de la Gran Manzana no se revelan contra su alcalde.


Memoria corta

Según dijo James Colgrove, profesor de Ciencias Sociomédicas de la universidad de Columbia las medidas de Bloomberg suelen ser polémicas pero una vez que se aplican, la gente se olvida de ellas.
"La prohibición de las bebidas azucaradas es muy impopular porque mucha gente las toma. Pero no creo que haya disturbios callejeros por ello", bromea Colgrove.

"Bloomberg ha sido muy agresivo a la hora de utilizar la ley para avanzar en objetivos de salud pública. Ha sido bastante radical y los neoyorquinos han tenido más oportunidades que otros ciudadanos para acostumbrarse a que sea el gobierno el que tome este tipo de medidas".

Algunos neoyorquinos consultados aleatoriamente por BBC Mundo dijeron reconocer que la obesidad es un problema muy grave pero se muestran divididos sobre la intervención directa del ayuntamiento en su estilo de vida.

"Prohibir las bebidas azucaradas es ridículo, porque si quiero me puedo tomar un litro. Esta bien intentar que la ciudad sea más saludable, pero también está ahí la libertad de elegir de cada uno", dijo a BBC Mundo el joven Joseph Rosa, quien considera que ese tipo de prohibiciones no logra cambiar los hábitos de la gente.

"¿Por qué no poner leyes en marcha que ayuden a la gente que a veces no son capaces de cuidarse de sí mismos a la hora de comer, y de tomar el control de sus dietas o sus hábitos de salud?, Me parece bien que se pongan leyes." dijo Damaris Bartholomew, una joven que trabaja en un puesto de venta de comidas.

"En Nueva York no todo el mundo puede comprar la comida saludable que quiere imponer el alcalde", afirmó Juan Luciano quien comparte la advertencia que hacen algunos de que comer sano puede ser caro y por tanto un problema en las zonas con ingresos más bajos de la ciudad.


Cuestión de salud pública

El profesor Colgrove destaca que Nueva York por ser una ciudad tan poblada con problemas de salud masivos, fue pionera en el siglo XIX en iniciativas de salud pública.
El alcalde afirma que no les ha quitado derechos a los ciudadanos y argumenta que las enfermedades relacionadas con la obesidad le cuestan a la ciudad US$ 4.000 millones y que por tanto tiene derecho a legislar sobre un problema público que afecta a las cuentas municipales

Sin embargo, la concejal del ayuntamiento de Nueva York, Diana Reyna, está en contra de las medidas.

"Es inmoral que el alcalde pueda legislar el estilo de vida, es una dictadura. Si el alcalde quiere hacer un impacto en la obesidad, que ponga atención a la falta de educación física en las escuelas públicas, en la falta de parques", dijo Reyna a BBC Mundo.

Reyna asegura haber realizado varias visitas por el distrito de Brooklyn que representa para conocer el impacto de la prohibición de las bebidas azucaradas en los negocios locales. "El ayuntamiento tiene que consultar a la comunidad sobre cómo hacer frente a la obesidad, el periodo de consultas que hay antes de que se aprueban las medidas es sólo una fachada, no se consulta", destacó Reyna.

El periódico The New York Times, en su blog sobre la ciudad, recientemente preguntó a los lectores: ¿Qué más debería prohibir el alcalde?  Las cientos de respuestas recibidas fueron tan variadas como la ciudad, pero muchos respaldaron la idea que dejó alguien identificado en foro del medio como "Janes": "Que prohíba prohibir".
                                                               
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