| 11/17/1998 12:00:00 AM

Son los impuestos, bobo

Son los impuestos, bobo
Por Robert Lenzner



Milton Friedman y George Shultz están de acuerdo: para echar a andar de nuevo la economía mundial hay que bajar los impuestos.



Aunque ninguno de los dos ocupa una posición de poder político, las opiniones de Milton Friedman y George Shultz tienen gran influencia entre personas que ostentan cargos de autoridad. Friedman es, casi sin duda, el más grande economista vivo. Shultz, por su parte, fue Secretario de Estado durante la Administración Reagan y se mueve al más alto nivel en el mundo de los negocios, la economía y la diplomacia.



Ambos son profesores residentes en la Hoover Institution en Stanford, California, y ambos creen lo mismo: para evitar una recesión en Estados Unidos y dar impulso a la economía mundial, el Congreso de ese país debería, primero, reducir el impuesto de renta y, segundo, ayudar a acabar con el Fondo Monetario Internacional y detener su intervención en los mercados de divisas.



Tanto Friedman como Shultz se preocupan por lo que podría pasar si la economía de Estados Unidos se frenara, pues durante los últimos años este país ha sido la locomotora de la economía mundial.



En lugar de inyectar dinero al FMI, dice Shultz, el Congreso debería fortalecer la economía de Estados Unidos. ¿Cómo? Reduciendo los impuestos. Su recomendación es un recorte del 10% en todos los impuestos sobre la renta, lo que fortalecería tanto el poder de compra de los consumidores como la rentabilidad de las empresas. "Excluyendo el período de la Segunda Guerra Mundial", dice Shultz, "los impuestos federales, estatales y locales están en un máximo histórico como porcentaje del ingreso nacional".



A su vez, Friedman dice: "Si no recortamos los impuestos, el Congreso de todas formas encontrará la manera de gastarse la plata".



Respecto al FMI también están de acuerdo: "El FMI debería ser abolido", dice Friedman. "Sus activos deberían ser distribuidos entre los países miembros y el mercado se encargaría de cualquier cosa que ocurra después".



Friedman y Shultz están de acuerdo en que el rescate de México organizado por el FMI en 1995 creó el escenario para la actual crisis asiática. "Debido a lo que ocurrió con México", afirma Shultz, "los inversionistas pensaron que también serían rescatados cuando cayera Rusia".



Friedman dice: "La gente de negocios no debería contar con una póliza gratuita de seguro cada vez que toma riesgos en el mercado global. El rescate de México alimentó la crisis asiática que ocurriría dos años después. Alentó a los inversionistas individuales y a las instituciones financieras a invertir en esos países y los hizo sentir seguros frente al riesgo cambiario".



"Al estimular a los inversionistas a especular con el dinero de otra gente, el FMI ha sido un factor desestabilizador en la crisis de Asia", afirma Friedman.



La solución para Indonesia no es darle dinero del FMI, dice Shultz. "La solución es restaurar la confianza de los chinos étnicos, de modo que ellos vuelvan a traer los US$80.000 millones que sacaron del país".



La mala noticia es que, justo mientras Shultz y Friedman hablaban, el Congreso de Estados Unidos se preparaba para aprobar nuevos programas de gasto, ya que los republicanos abandonaron su compromiso con la reducción de impuestos. Y demócratas y republicanos parecían cerca de llegar a un acuerdo de refinanciación para el FMI.
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