| 1/29/1999 12:00:00 AM

El impacto global

El impacto global
Por Nigel Holloway



Si en 1999 Estados Unidos se hunde en una recesión, ¿cómo queda la economía mundial? "Estamos batallando contra (crecimiento) cero", dice el ex director de junta de la Reserva Federal, Lawrence B. Lindsey. "Hay un riesgo muy grande de eso en estos números". Sería la primera vez que la economía mundial no crece desde 1954, y eso sería una consecuencia de la tasa de crecimiento del 2,0% esperada para el 98, por no mencionar la proyección de octubre del FMI de 2,5% para este año.



La debilitada Asia y la tambaleante América Latina se han apoyado en los pilares gemelos de los negocios mundiales, Estados Unidos y Europa, para prevenir que el malestar económico se profundice. Si el pilar estadounidense se desmorona, la presión se va hacia Europa. Pero hay una gran posibilidad de que el crecimiento europeo para 1999 sea casi tan anémico como el de Estados Unidos, de acuerdo con Lindsey.



El ex gobernador de la Reserva Federal dice que los funcionarios europeos están hablando públicamente de un crecimiento económico de 2,5% para este año, pero en privado están admitiendo que puede estar más cerca del 1,5%. Eso se traduce en US$75.000 millones menos de producción en este año.



Esto no es exactamente lo que busca la Unión Europea, mientras despega su nueva moneda común. Los miembros de eurolandia lo que necesitan es el mayor crecimiento posible para disminuir el alto desempleo. Entonces, lo más probable es que los gobiernos presionarán al Banco Central Europeo para reducir las altas tasas de interés más adelante.

"Esto hará que la riña política (acerca del futuro de la política monetaria europea) sea más difícil", dice Lindsey. "Ya está sucediendo". Lindsey cita una frase de Hans Tietmeyer, presidente del Bundesbank (banco central de Alemania), divulgada cuando el banco central de eurolandia bajó las tasas de interés en diciembre pasado: "Somos sordos ante la presión política, pero no estamos ciegos ante los hechos y los argumentos".



Una cosa parece cierta: una política monetaria europea politizada no va a producir la moneda dura que los precursores del euro desean. Un euro más débil del que esperan no ayudará a los exportadores asiáticos, por supuesto. Y las ventas en el extranjero son la única fuente de crecimiento económico para la enferma Asia.



Esto significa que Estados Unidos se mantiene como el "importador de primera y última instancia", dice Lindsey. Pero una desaceleración económica estadounidense de la magnitud que predice Lindsey --una posible reducción de 2,5 puntos porcentuales este año-- reduciría las importaciones de Asia en US$15.000 millones en 1999 y por la misma cantidad los bienes provenientes de América Latina y Canadá.



Y si esto no es lo suficientemente tenebroso, la economía de Japón está propensa a empeorarse aún más en el 99 antes de que se recupere, dice Lindsey. Los líderes de Tokio todavía están luchando con reformas económicas y reestructuraciones industriales. Luego, hay pocas posibilidades de que Japón compre más bienes extranjeros este año.



¿Y cómo afectará todo esto el clima comercial? El proteccionismo puede ganar fuerza en el 99, particularmente en Europa. Y se pueden olvidar de la idea que el Congreso estadounidense le garantice al presidente Clinton la autoridad de primera mano para negociar nuevos acuerdos comerciales internacionales. "No hay caso", dice Lindsey.



© Forbes Global
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