| 4/4/2015 8:00:00 AM

¿Deberían las universidades asumir créditos de morosos?

En Estados Unidos plantean la posibilidad de que ante el creciente endeudamiento de los estudiantes, y su elevado impago de obligaciones, sus almas mater se hagan cargo de las deudas incumplidas. Aquí presentamos algunas de las consecuencias que esto traería.

Los legisladores en Estados Unidos debaten por estos días las alternativas para reducir la deuda de los estudiantes que se ven a cuestas para cumplir con los pagos. La necesidad de reducirlo nace del creciente nivel de endeudamiento de los estudiantes y de la preocupación por aquellos que caen en el impago de sus obligaciones.

Ante esta encrucijada el economista de la Universidad de Temple, Douglas Webber plantea introducir la figura del “Riesgo compartido”. En su propuesta, si un estudiante no logra cumplir con el pago del crédito que solicitó para su formación académica, la universidad de la cual se graduó se haría responsable de una parte de la deuda.

Una potencial consecuencia establecida por Webber sería el incremento en los costos para las escuelas y universidades. En este sentido, al tener a asumir parte de los créditos, los costos de admitir un estudiante se incrementarían.

Webber diseña un modelo a través del cual calcula los efectos del Riesgo compartido. Un factor a tener en cuenta en su modelo, es que el incremento que se registraría en la matricula va estrechamente ligado al tipo de institución de educación secundaria al que se aspira a ingresar.

Los colegios y las universidades que tienen mayores tasas de incumplimiento y los estudiantes con más préstamos y mayores cantidades de préstamos serían las que mayores incrementos tendrían en sus matrículas. Dado que estas instituciones están en el sector de entidades con ánimo de lucro, sus incrementos serían tan altos como fuese posible.

El modelo estima un incremento en las matrículas de entre el 1% y 2$ bajo un esquema poco estricto para el Riesgo compartido. En un escenario más riguroso para las entidades educativas, el aumento iría entre el 3% y 4%. Bajo el primer escenario la deuda de los estudiantes caería en US$13 millones anuales por institución, en el segundo lo haría a razón de US$80 millones.

Esto bajo el supuesto de que las entidades no hicieran nada por reducir las tasas de morosidad. No obstante tras una ley de 1991, que castiga a las instituciones con mayor número de morosos, las instituciones buscan mantenerlos al mínimo.

Asumiendo una caída del 10% en la tasa de morosidad, los incrementos en las matrículas serían menores dependiendo del tipo de universidad o colegio. La deuda de los estudiantes caería entre US$42 millones y US$130 millones, dependiendo el nivel de riesgo compartido.

Webber encontró que estos incrementos desembocarían en un menor número de estudiantes que acuden y se gradúan de instituciones de educación superior. No obstante esto no sería preocupante, pues para muchos de los potenciales estudiantes, los incrementos en las matriculas les darían una señal de que la Universidad no es una opción económicamente viable para ellos.

Sin embargo Webber sostiene que esta medida no es la más atractiva. Asegura que los ahorros generados por un menor número de morosos podría ser reinvertidos en los presupuestos del gobierno para reducir el costo de las matrículas, no obstante esto sólo aplicaría para entidades públicas.
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