| 3/11/2011 5:20:00 PM

Unas inversiones que salvaron vidas

Japón es uno de los países más preparados para contener los devastadores efectos de un terremoto, lo que ha servido para reducir la cifra de muertos y los daños materiales del sismo de este viernes.

El gobierno invierte un gran esfuerzo en sistemas de alerta, infraestructuras y en educar a sus ciudadanos.

Los códigos urbanísticos son de los más estrictos del mundo, muchas ciudades cuentan con altavoces para alertar de la inminente llegada de un tsunami y los japoneses aprenden desde la escuela cómo deben reaccionar ante un terremoto.

Tantas cautelas se explican porque el país se encuentra en una de las zonas con mayor actividad sísmica del planeta y concentra el 20% de los terremotos con magnitud 6 o mayor.

Reacción
Cuando se produce un terremoto, la televisión pública NHK difunde detalles sobre su magnitud y la localización del epicentro.

Acto seguido se conoce si existe una alerta de tsunami y a qué áreas afecta.

El Sistema de Alarma de Tsunamis, creado en 1952, es uno de los más sofisticados del mundo. Está ideado para emitir una señal de advertencia de tsunami en menos de tres minutos desde que se produce el terremoto.

En la mayoría de ciudades, un sistema de altavoces informa del peligro a los vecinos.

Y en algunas zonas rurales, los residentes tienen radios distribuidas por los ayuntamientos en las que se les dan a conocer las instrucciones de evacuación.

Las ciudades y pueblos costeros tienen refugios en zonas elevadas y algunas construyeron barreras de contención de las olas.

Preparación
Pero además, los japoneses conocen bien lo que deben hacer cuando se produce un sismo. En las escuelas, los niños aprenden durante los simulacros que deben resguardarse debajo de su pupitre en caso de sismo, y los adultos saben cuál es el centro de evacuación más cercano a sus casas: en la mayoría de los casos son instalaciones deportivas y parques.

Los edificios altos están diseñados para que sus estructuras se balanceen durante un terremoto, lo que evita el riesgo de derrumbe.

Y si un terremoto alcanza una cierta magnitud, el tren bala y las plantas nucleares se detienen instantáneamente.

Pero todas estas salvaguardas no han podido evitar la destrucción causada por el terremoto de este viernes. La catástrofe nos enseña que incluso uno de los países más prósperos del mundo sigue siendo vulnerable a las fuerzas de la naturaleza.

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