| 8/26/2015 5:00:00 AM

Un pequeño avión vuela más rápido que los reguladores

Los avances tecnológicos van tan rápido que es un reto para los Gobiernos alcanzarlos en materia de regulación. Los aviones no tripulados conocidos como drones han puesto en duda la capacidad regulatoria sobre los mismos.

De acuerdo con el Instituto estadounidense de investigación económica Brookings, el cambio tecnológico es cada vez más desestabilizador para las entidades gubernamentales pues estas no están en la capacidad de avanzar a la misma velocidad de la tecnología.

Un ejemplo de esto son los vehículos aéreos no tripulados, comúnmente llamados drones, los cuales han empezado a hacer estragos sin que las autoridades puedan tomar medidas al respecto.

Los drones son parte de una tecnología emergente que requiere la atención de los Gobiernos locales pues la reglamentación actual está quedando rezagada a las violaciones civiles de estos aviones pequeños que van desde la privacidad personal hasta la interferencia en el espacio aéreo.

Estragos en el aire y en la tierra

Según el estudio de políticas y regulación de la tecnología de Brookings, realizado en agosto, la falta de un entorno normativo de los pequeños aviones no tripulados ha permitido que ocurran irregularidades peligrosas, principalmente cuando las instituciones estatales requieren la disponibilidad de los aires para cubrir emergencias.

Según el informe, el personal de bomberos en el sur del Condado de San Bernardino en Estados Unidos tuvo que cancelar sus vuelos con cargamento de agua cuando estaban luchando contra el primer gran incendio de la temporada debido a que alguien estaba volando un avión que interfería  con la seguridad de los pilotos.

En el mismo mes, los bomberos del sur de California utilizaron varios aviones para ayudar a apagar 20 incendios de automóviles en una carretera interestatal, sin embargo, los pilotos tuvieron que hacer un aterrizaje forzoso cuando se les informó que 5 drones estaban volando alrededor de la zona y hasta estaban siendo perseguidos por los pequeños aviones no tripulados, al parecer para tomar mejores imágenes de los incendios.

Pero no han sido solo los bomberos estadounidenses los que han experimentado el uso indebido de los drones pues en Polonia y Gran Bretaña, entre otros países, se han registrado incidentes relacionados con aviones no tripulados acusados de servir como herramientas para husmear en las propiedades.

Así mismo, se han registrado accidentes de drones que se estrellan contra vehículos y viviendas e incluso han sido utilizados para el contrabando de drogas a través de la frontera entre Estados Unidos y México.

Además de esto, durante el mes pasado, un vídeo de YouTube que se volvió viral mostraba un adolescente en Connecticut que modificó su avión no tripulado para disparar una pistola semiautomática con éxito.





Le falta camino por recorrer a los reguladores


Algunos estados de Estados Unidos, como Nevada y Wisconsin, han aprobado leyes para prevenir el emplazamiento de armas en aviones no tripulados, sin embargo cuando se enfrentan a las fuerzas del orden, no se pueden imputar cargos pues no han violado ninguna ley (no existen leyes que contemplen delitos por el uso de aviones no tripulados).

Uno de los avances se presentó a finales del año pasado, 36 de los 52 estados de Estados Unidos habían promulgado leyes encaminadas a proteger la intimidad de las personas de alguna manera,  pero a pesar de esta iniciativa, solo  17 estados cuentan con algún tipo de regulación contra el uso de estos avioncitos y  otros estados todavía tienen pendiente sacar adelante la legislación.

El problema son los dueños no los drones

De  acuerdo con Brookings, hay un error en  la regulación de la tecnología,  específicamente en la de los drones, pues se están concentrando los esfuerzos regulatorios en los drones en sí mismos más no en los usuarios, quienes deben y pueden acatar  las leyes mientras que los drones no. 

Pues estos avioncitos además de tener aptitudes para husmear e interferir con las labores de otros pueden ser útiles para maximizar el tiempo de las compañías.

Amazon ha empezado a probar la eficiencia de los drones para su sistema de entregas comerciales a través de un acuerdo que realizó a principios de este año con la reguladora de aviación civil de Estados Unidos, la  Administración Federal de Aviación (FAA).

Además, la compañía Flirtey demostró con éxito la capacidad de los drones de administrar medicamentos a centros médicos rurales en Virginia como parte de las pruebas de su capacidad aérea. 

Por lo anterior, Brookings asegura que, “los Gobiernos no deberían sobrereaccionar en contra de los avances tecnológicos pues normalmente se les da mano dura a estas nuevas tecnologías y omiten todas las oportunidades que estas ofrecen para mejorar la calidad de vida y los servicios que ofrece a la ciudad” como lo pueden ser los drones al convertirse en un eficiente distribuidor de pizzas a domicilio.
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