| 8/21/2012 10:40:00 AM

“Super Mario” al rescate de la eurozona

Muchos se preguntan si los planes del Banco Central Europeo para hacerle la guerra a los especuladores financieros y poner coto a la crisis de la unión monetaria comunitaria constituyen una buena noticia o una mala idea.

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DW

El Gobierno de Atenas volvió a sacar mal sus cálculos: a Grecia no le van a faltar 11.500 millones de euros en los próximos dos años, sino 14.000 millones. Esa cifra puede lucir pequeña si se le compara con los 240.000 millones de euros de los auxilios financieros destinados al país sureuropeo y los 100.000 millones que sus acreedores le perdonaron al anular parte de su deuda. Pero los socios de Grecia en la eurozona están cansados; mal dispuestos a cargar sobre sus hombros un tercer paquete de rescate para el Estado heleno.

Por otra parte, a España le falta poco para verse obligada a pedir socorro económico. En el segundo trimestre de 2012, ese país registró la mayor retirada de capitales de los últimos veinte años. Otros indicadores de la desconfianza de los mercados financieros en España son los altos réditos que le exigen al Estado por sus bonos más añejos: intereses cercanos al 7 por ciento por pagarés de diez años. Semejante carga no la soporta ninguna nación; de ahí que el ministro español de Economía, Luis de Guindos, se haya permitido romper un tabú.

De Guindos instó al Banco Central Europeo (BCE) a comprar ilimitadamente emisiones de deuda pública de la cuarta economía del bloque comunitario para liberar a España de esa presión. Hasta hace un mes, casi todos los socios de la eurozona describieron la solicitud como una locura, alegando que eso equivaldría a un financiamiento directo del Estado español por parte del BCE. Pero el presidente de esa institución, el italiano Mario Draghi, dio a entender que lo impensable es posible cuando de rescatar al euro se trata.

¿Una estrategia sostenible?

Según la revista alemana Der Spiegel, el BCE planea establecer umbrales para los intereses de cada país de la eurozona. Si los intereses sobrepasan estos umbrales, el BCE intervendrá comprando tantas emisiones de deuda pública de los Estados afectados como sean necesarias para estabilizarlos. Eso sugiere que Draghi hablaba en serio cuando planteó hacerle la guerra a los especuladores financieros. El BCE puede ganar esa contienda porque tiene la autoridad para imprimir billetes sin parar. Pero, ¿es esa una estrategia sostenible?

Algunos critican esa medida argumentando que, con la compra ilimitada de emisiones de deuda pública, el BCE no incentivará a los países más endeudados de la eurozona a implementar las reformas sistémicas que deben hacer para evitar crisis fiscales en el futuro. Jörg Krämer, economista en jefe del Commerzbank, señala que, aunque la intervención del BCE impediría el desmoronamiento de la zona euro, la inflación afligirá a las economías más estables del bloque comunitario a mediano plazo y más rescates financieros serán necesarios a largo plazo.

                                                               
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