| 4/19/2013 5:00:00 PM

S&P ahora mira a Venezuela con perspectiva negativa

La elección presidencial del 14 de abril y las dudas sobre su legitimidad, generaron mayor incertidumbre política que amenaza con la implementación de políticas económicas e incrementan los riesgos de gobernabilidad.

La perspectiva negativa refleja los crecientes riesgos políticos tras los resultados de la elección presidencial.

Standard & Poor's Ratings Services revisó su perspectiva de las calificaciones soberanas de largo plazo en moneda extranjera a negativa de estable de la República Bolivariana de Venezuela.

Al mismo tiempo, confirmó las calificaciones soberanas de largo plazo en moneda extranjera y en moneda local de ‘B+’ y de corto plazo en moneda extranjera y en moneda local de ‘B’ de Venezuela. "Nuestra calificación de transferencia y convertibilidad (T&C) de ‘B+’ se mantiene sin cambio", anunció la agencia.

La revisión de la perspectiva refleja la creciente incertidumbre política que podría debilitar la implementación de políticas económicas y posiblemente debilitar la gobernabilidad tras las elecciones presidenciales desarrolladas el 14 de abril. De acuerdo con resultados oficiales, el presidente en ejercicio Nicolás Maduro, del Partido Socialista Unido de Venezuela, venció por un pequeño margen al candidato de la oposición, Henrique Capriles, por un poco más de 200.000 votos. La oposición ha puesto en duda los resultados oficiales y ha buscado un recuento. El consejo electoral del país ha accedido a emprender una auditoría.

Los resultados de la elección se suman al ya alto nivel de imprevisibilidad que caracteriza la política económica de Venezuela y su marco legal y de políticas, lo que limita la calificación soberana. Las vastas reservas de petróleo y gas del país, la carga de deuda relativamente baja del gobierno y su posición neta de activos externos son factores que siguen respaldando la calificación.

La polarización política renovada y potencialmente persistente derivada de la elección podría contribuir a políticas económicas aún menos pragmáticas, además de debilitar la capacidad del gobierno para manejar las crecientes dificultades económicas, entre ellas la inflación, los déficits fiscales y bajas expectativas de crecimiento del PIB. Además, los estrechos márgenes de la victoria electoral, de acuerdo con los resultados oficiales, podrían desencadenar una rivalidad interna dentro del propio movimiento político de Maduro, lo que crearía potencialmente una mayor incertidumbre política.

Perspectiva

La perspectiva negativa indica la posibilidad de que un presidente y una administración políticamente débiles busquen políticas menos pragmáticas y más intervencionistas que aumentarían los desequilibrios económicos y se traducirían en una mayor inestabilidad. Podríamos bajar la calificación en un nivel (notch) en virtud de tal escenario.

En un escenario más extremo y remoto, los recientes problemas políticos podrían crear disturbios que afecten la capacidad de gobernar de la administración y, por lo tanto, deteriorar la capacidad de servir su deuda. Podríamos bajar la calificación más de un nivel (notch) bajo tal escenario.

Medidas que relajen las tensiones exacerbadas en el entorno político de Venezuela podrían reducir los riesgos de deterioro de la gobernabilidad y una mayor volatilidad de las políticas económicas. Esto, junto con políticas económicas pragmáticas para contener desequilibrios económicos, podría llevarnos a revisar la perspectiva de las calificaciones de Venezuela nuevamente a estable.
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