| 2/28/2011 2:40:00 PM

Shock petrolero, inflación y estancamiento económico

La crisis libia continúa, el Medio Oriente navega en la incertidumbre y todo se refleja en el precio internacional del petroleo.

La tendencia es clara. En el mercado de futuro de Londres este lunes el precio del crudo para abril subió 46 centavos a 112,60. Y el interrogante es el impacto que una subida permanente puede tener en la economía mundial. Este impacto depende de dos factores. Por un lado si el país es exportador o importador del producto. Por el otro, en qué momento de su ciclo económico se encuentra.

El consenso es que para los países en desarrollo, que crecieron vigorosamente en 2010, el principal peligro será una disparada de la inflación, mientras que en las naciones desarrolladas, estancadas económicamente, el temor es el impacto en sus perspectivas de crecimiento.

Naciones en desarrollo
En enero, en su último informe, el Fondo Monetario Internacional (FMI) expresó su anhelo de que el crecimiento del mundo en desarrollo se terminara reflejando en el mundo desarrollado. Según el FMI las economías emergentes crecerían un 6,5% este año, a diferencia del mundo desarrollado que, en la zona euro y Japón, por ejemplo, no pasaría del 1,5%. En China, Brasil y otras naciones emergente se están aplicando una batería de medidas para controlar la inflación.

El aumento de la tasa de interés es la herramienta privilegiada por la mayoría a pesar de la atracción que ejerce sobre los capitales golondrina del mundo desarrollado y la consiguiente presión sobre el valor de la moneda y la competitividad de las exportaciones.

Este fin de semana el primer ministro chino Wen Jiabao dejó de lado la tradicional aspiración a un 8% de crecimiento (número "mágico" chino) diciendo que el objetivo era un 7% para lidiar con la inflación. Una disparada del precio petrolero pondría en peligro estrategias como la adoptada por China. Las economías emergentes se podrían enfrentar a una doble tenaza: encarecimiento del precio del dinero con su impacto en el consumo y la producción y, además, mayor inflación.

Países desarrollados 
El panorama es distinto en el mundo desarrollado que no ha salido del todo de la crisis en cadena que disparó el estallido financiero de 2008. Si en aquel momento el temor fue a un derrumbe total del sistema financiero internacional, hoy la amenaza es el peso del déficit fiscal, consecuencia del rescate de los bancos y el impacto de los programas de ajuste.

La demanda en el mundo desarrollado es frágil. Lo que menos necesita es una subida de la gasolina con su impacto en los precios del resto de la economía, vía el costo adicional del transporte. Como recordó al dominical británico The Observer, la analista internacional del Banco HSBC, Karen Ward, esto se da en un contexto de salarios planchados. "Sin incrementos en los salarios, un aumento de la gasolina va a tener como impacto automático en el achicamiento del gasto del consumidor en otras áreas", señaló Ward.

Las dos salidas clásicas a esta situación - subsidio estatal o tarjeta de crédito - no parecen viables en estos momentos de austeridad. Los estados están achicando el gasto: los consumidores están hasta las cejas de deudas.

La economía es un todo
Si bien cada nación tiene una dinámica propia, nadie puede sustraerse por completo a los vaivenes globales. Si el objetivo de crecimiento chino baja del 8% al 7%, esto puede impactar en el precio de algunos productos primarios y en las importaciones chinas (el crecimiento alemán, motor de la Unión Europea, es muy "chino-dependiente"). Si cae la demanda de la Eurozona y el fantasma de una recesión vuelve a rondar a sus 16 miembros, el impacto en las arenas movedizas del euro puede ser devastador. En la Unión Europea (UE), el Reino Unido, mostró un crecimiento negativo de 0,6% en la última medición, a pesar de que está libre del chaleco de fuerza del euro: un nuevo trimestre negativo y estaría técnicamente sumido en una recesión.

El FMI se mostró optimista con la recuperación estadounidense en la última predicción de 2,4% a 3%: todo podría quedar por el suelo con un "shock petrolero". Y hasta ahora hemos visto una extraordinaria revolución política en el Medio Oriente con un impacto moderado en la producción: Libia solo produce el 2,5% del petróleo mundial, Egipto mucho menos. Si el paquete de US$35.000 millones que anunció el gobierno en Arabia Saudita no calma las aguas y si el proximo 13 de marzo su "día de la furia" dispara una revuelta similar a la que hemos presenciado en otras partes, el panorama sería distinto: Arabia Saudita tiene las máximas reservas mundiales.

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