| 3/9/2009 12:00:00 AM

¿Se devaluaría el bolívar?

Detrás de la nacionalización de las empresas de alimentos podría haber una intención de devaluar el bolívar.

¿Preludio a una devaluación del bolívar? Nadie sabe. Nadie quiere decir, pero ya se empieza a rumorar con más fuerza. Mientras el tipo de cambio oficial es de 2,15 bolívares por dólar, el paralelo está en 5,16 por cada bolívar. Eso hace que la devaluación parezca inevitable. Y hay algunas señales que indicarían que algo está pasando en este frente.

El lunes 9 de marzo, hay una marcha para protestar por los precios altos en Venezuela, esta vez enfocada contra los empresarios. Este es el evento probablemente desemboque en órdenes de inspección contra los restaurantes, las areperas y otros productores y sitios de expendio de alimentos.

Esta es la nueva arista de un tema que comenzó la semana pasada con la nueva etapa en el proceso de estatización de empresas que promueve el presidente venezolano Hugo Chávez.

Con el resultado favorable del referendo para su reelección en el bolsillo, con el precio del petróleo a la baja y con una inflación desenfrenada, el mandatario pretende conseguir por esta vía un mayor control para los precios, que facilitaría que una devaluación del bolívar no se traduzca en un aumento de la inflación.

La amenaza creíble de nacionalizaciones de empresas harían que los empresarios lo piensen varias veces antes de aumentar los precios incluso después de una devaluación.

La inflación en Venezuela supera el 30%, y ha sido consistentemente en los últimos años la más alta del hemisferio y una de las más altas del mundo. Además, los precios de los alimentos han subido 40% a pesar de los esfuerzos para controlarlos.

Por eso, el proceso de nacionalización que ya había tocado en los últimos dos años, empresas de telecomunicaciones, acero, cemento y financieras, ahora se enfiló hacia la producción de alimentos.

En el país hay dos productos fundamentales en la alimentación local: el arroz y el maíz. Así lo explica Abelardo Daza, de la Cámara venezolana de alimentos. Por eso la acción estatal se ha concentrado en esas dos cadenas productivas.

El martes 3 de marzo, el presidente Chávez amenazó con expropiar el grupo de Empresas Polar, el mayor productor de alimentos del país. El mandatario dijo en ese momento que ejercería todas las acciones a su alcance hacia el sector privado, al cual responsabiliza de la alta inflación.

Chávez intervino una trilladora de arroz del grupo Polar y amenazó con expropiar todas sus operaciones si no cumplen con las nuevas regulaciones. "Si no te pones a derecho", dijo Chávez dirigiéndose a Lorenzo Mendoza, presidente del grupo, "te voy a expropiar, y tu lo sabes". Afirmó que declarará a Polar como empresa de "utilidad pública... si se ponen cómicos o siguen agrediéndonos y diciendo que (la intervención) es un atropello".


El mismo día intervino las instalaciones de Arroz Mary que pertenece a la corporación Mary Iancarina.

El miércoles ordenó la expropiación de una procesadora de arroz del grupo estadounidense Cargill por considerar que la empresa había incumplido las normas sobre producción alimenticia. Desde noviembre, el gobierno chavista les había señalado a las productoras de arroz, que deberían enfatizar la producción de una calidad básica del cereal, que tenía sus precios controlados. Cargill, según señaló el Ministerio, mantuvo una proporción importante de su producción en arroces premium, con un precio no regulado.

El presidente Chávez dijo que la planta de Cargill en el estado de Portuguesa infringió las leyes venezolanas al distribuir arroz sin imprimir el precio regulado en sus empaques. En una acción típica de su estilo de mandato le ordenó al ministro de Agricultura Elías Jaua iniciar el proceso expropiatorio. “...y además con investigación judicial porque es una violación flagrante de la ley... prepárenme el decreto y vamos a expropiar a Cargill", dijo.

El ministro de Agricultura, a su vez calificó la actitud del sector privado frente a las normas de control para los alimentos de "burla y desafío" y dijo que el gobierno estaba dispuesto a ocupar todas las tierras si los agricultores paralizaran la producción de arroz en protesta por las medidas oficiales. "Si toda la agroindustria se paraliza en este momento nosotros estamos preparados y tenemos los planes para hacerla arrancar y operar", acotó.

Cargill, cuya sede está en Minneapolis, Estados Unidos, tiene siete plantas en Caracas y otras cinco localidades del país en las que fabrica aceite comestible, pastas, harina, arroz, jugos, y alimentos para animales.

El jueves 5 de marzo el gobierno intervino las tierras de la firma Smurfit Kappa Group, que encabeza la producción de cartón para el mercado europeo. A la vez, decidió no comprar por ahora la operación local del Banco Santander, una jugada que habría resultado muy costosa para el país que tiene sus arcas más vacías por la reducción en los precios del crudo.

Frente a la plantación de Smurfit, el gobierno adujo que las 1.500 hectáreas en la franja central del estado de Lara, un sector denominado El Pinal, no estaban siendo explotadas adecuadamente

"El eucalipto se chupa el agua del subsuelo, se están secando los ríos", destacó Hugo Chávez en un discurso televisado. "La trasnacional denominada Smurfit, la cartonera, siembra un tipo específico de madera, en el que los únicos beneficiados son los propietarios de la empresa", añadió.

Esto hace parte de un programa de reforma agraria que pretende, según el presidente Chávez, duplicar el área sembrada de Venezuela en los próximos cuatro años. El inicio del programa contaría con US$1.900 millones que el gobierno colocaría en bonos denominados en bolívares. Esta es una medida de largo plazo para abastecer el país y controlar así los precios de los alimentos que hoy dependen de manera crucial de las importaciones.

En esta senda, por lo menos por ahora, las estatizaciones facilitarán el control de los precios de los alimentos.

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