| 1/29/1999 12:00:00 AM

¿Se avecina la recesión en Estados Unidos?

Si el mercado de acciones cae o se estabiliza, la gente dejaría de consumir. La economía está mostrando síntomas que, históricamente, han anticipado una crisis.

Por Peter Brimelow



"Nada crece hasta el cielo", dice el viejo adagio de Wall Street. A excepción de la economía durante los períodos Bush y Clinton (1992-??). La recuperación de la caída bursátil de septiembre de 1998 ha sido relativamente débil, pero si pasa de noviembre del 2000, sería la más larga expansión de la historia estadounidense.



Puede que no lo logre. "Estamos al final de la cuerda", dice Lawrence B. Lindsey, el ex director de la junta directiva del Federal Reserve, quien ahora trabaja con Economic Strategies Inc. y es el autor del recién publicado libro, Economic Puppetmasters (American Enterprise Institute). El espera que el PIB crezca sólo un 1,0% para finales del 99 y ve una posibilidad significativa de que durante el año se presenten dos trimestres consecutivos de contracción económica que para los economistas es lo que define una recesión, lo que significaría malas noticias para el resto del mundo.



Los osos (término para los inversionistas que creen que el mercado caerá) son todavía especies en vía de extinción. La prestigiosa Alexandria, cuya base está en Virginia, y la cual produce el Blue Chip Economic Indicators Survey, encontró sólo dos compañías especializadas en proyecciones listas para levantar sus manos por una recesión en 1999. Estas fueron encuestadas en noviembre junto con otras 50 firmas líderes de pronósticos económicos. El consenso fue de un crecimiento real del 3,5% en 1999. Pero el editor ejecutivo de Blue Chip, Randell E. Moore advierte: "Es típico que el consenso nunca prediga recesiones".



El escenario de Lindsey, compuesto de un crecimiento que anda a gatas y una recesión moderada, no suena siniestro, hasta que se tiene en cuenta el mercado bursátil. Incluso una moderada recesión reventaría la gran burbuja del gran mercado bursátil piensa Lindsey que, a su turno, dice "es una preocupación real" en un ambiente en el cual los consumidores no tienen un "colchón" de ahorros. (Los ahorros familiares fueron negativos en septiembre y octubre de 1998 por primera vez desde 1959, fecha cuando empiezan las series de datos).

Los consumidores se han sentido cómodos gastando el sueldo completo, siempre y cuando sus ahorros para pensiones y otras inversiones sigan incrementando su valor. El consumidor de hoy parece estar gastando en contra de sus ganancias de capital, jalonando a la economía aún más, lo que llaman los economistas "el efecto riqueza". Pero, ¿qué pasa cuando esos activos empiezan a contraerse?



El mercado bursátil salió bien librado de su última crisis de otoño; sin embargo, hay razones para preocuparse.



* A pesar de que el promedio industrial Dow Jones y que el S&P 500 (Standard & Poor's) logró aumentos en noviembre, las medidas más amplias de mercado, como el Wilshire 5000, se quedaron cortas. Para los osos (inversionistas pesimistas), esto fue una remembranza funesta del período Nifty Fifty (1972-1973). En ese entonces, la fortaleza de las grandes compañías líderes temporalmente disfrazó la masacre del mercado que empezó mucho antes en las acciones secundarias y precedió una seria recesión.



* A pesar de que los boletines de inversión fueron optimistas durante el otoño --en lo que acertaron--, sus lectores aparentemente no estaban de acuerdo. "Las tasas de respuesta a las solicitudes de correo directo no se han recuperado después del descalabro del mercado", dice Mark Hulbert, colaborador de Forbes y editor del Annandale, un servicio de monitoreo de Hulbert Financial Digest con sede en Virginia.



* Los optimistas esperan que esto signifique que el mercado de los precios con tendencia al alza puede terminar de escalar la "pared de la preocupación" que, tradicionalmente y hasta hace poco, era un supuesto prerrequisito. Los pesimistas temen que los suscriptores sepan algo que los editores del boletín no saben.



* La recuperación del mercado llegó a niveles impensables, a la estratosfera de las medidas históricas de valor. "Es muy difícil creer que estos niveles sean sostenibles", afirma el Nobel de economía Milton Friedman. "Hay una semejanza poco atractiva con Japón en 1990". Para aquellos con no muy buena memoria, el mercado de Tokio llegó a la cima con 40.000 ese año y ahora está en 14.000.



Friedman, quien se preocupa de que la inflación pueda subir, piensa que una recesión sería inusual en el marco de la caída de las tasas de interés, pero no imposible.



¿Se estará desarrollando en Estados Unidos una burbuja financiera al estilo de Japón? Quienes creen en la Nueva Era dicen que no: los computadores personales y la red mundial de internet han cambiado todas las reglas y han justificado los altos precios de las acciones. Algunos indicios, sin embargo, sugieren que no sólo internet está manejando el mercado accionario.



La oferta de dinero se ha incrementado rápidamente desde 1995, pero el crecimiento del Indice de Precios al Consumidor, misteriosamente continúa desacelerándose. Joseph Carson, economista del Deutsche Bank, ha construido un índice de precios más amplio con un ajuste para el precio de los activos financieros. Ciertamente, es ahí adonde el crecimiento de la liquidez se ha ido, al mercado bursátil, y no al de bienes y servicios. (Carson no es un oso en 1999, él cree que el crecimiento monetario ha sido muy fuerte para una recesión a corto plazo).



Pero, ¿qué pasa si el mercado accionario se colapsa? James F. O'Sullivan de JP Morgan, uno de los osos de las firmas líderes, publicó un estimativo del impacto de las ganancias del mercado accionario sobre los gastos de consumidor, que representan algo más del 70% del PIB. Un punto para resaltar: el mercado no tiene que caer para deprimir la economía. Si sólo se estabiliza, entonces se priva a los consumidores del cálido sentimiento de apreciación al capital y el crecimiento de los gastos al consumidor en últimas se frena.



Sólo desde este verano, el Dow Jones industrial cayó en cerca de 2.000 puntos y una vez recuperada la mayoría de la pérdida, empezó a resbalar de nuevo. Esta volatilidad es ciertamente alarmante para los inversionistas nuevos, de los cuales hay millones. Frank A. J. Veneroso de Veneroso Associates, cuya sede es Portsmouth, New Hampshire, un oso feroz muy particular, piensa que la volatilidad y las expectativas en descenso en últimas causarán que los grupos más adversos al riesgo hagan sonar sus alarmas.



Veneroso dice estar en "shock" por el número de administradores de dinero que han mantenido sus inversiones en acciones porque los rescates orquestados por la Reserva Federal, dentro y fuera de Estados Unidos, los han convencido de que la entidad nunca dejará caer el mercado bursátil. Tanta fe en Alan Greenspan es conmovedora, pero ignora la historia.
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