| 1/22/2015 4:30:00 PM

Lanzan plan de rescate para reactivar la economía europea

Mario Draghi marcó hoy un antes y un después en la historia de la eurozona al anunciar un programa de compra de deuda grande, complejo y controvertido, que persigue conjurar la deflación y reactivar la economía de la eurozona.

La primera medida de expansión cuantitativa del Banco Central Europeo (BCE) tras siete años de crisis, que inyectará 60.000 millones de euros al mes durante al menos año y medio, persigue la cuadratura del círculo. El programa busca aliviar las penalidades de los países en crisis y a la vez cumplir con las expectativas de los mercados financieros y satisfacer ciertos mínimos de los más críticos, liderados por Berlín.

Los primeros, que llevan años demandando medidas similares a las que estaba tomando la Reserva Federal en Estados Unidos, van a ver descender la presión sobre su prima de riesgo, como ya ha sucedido de manera inmediata tras el anuncio en los casos de España, Italia y Francia. Además, es muy probable que la expansión monetaria conlleve una notable depreciación del euro frente a otras divisas -algunos expertos especulan con la posibilidad de alcanzar la paridad con el dólar-, lo que mejoraría de forma artificial la competitividad de los países del euro y animaría sus exportaciones.

Por su parte, el riesgo de deflación, el motivo inmediato de la decisión del BCE, sería abortado, sin que a corto y medio plazo se pueda entrever el riesgo de que se desboque la inflación, afirmó Draghi en una rueda de prensa frente a las críticas en este sentido de los detractores del programa.

Los mercados financieros celebraron hoy por todo lo alto las palabras de Draghi, sumando nuevas subidas a los repuntes acumulados en las últimas semanas, cuando los inversores ya anticipaban este movimiento del BCE. Así, el índice DAX 30 de la bolsa de Fráncfort avanzó un 1,32 % para marcar un nuevo récord histórico y el parqué madrileño ganó un 1,70 % encadenando su sexta sesión consecutiva al alza. Draghi, además, trató de contentar a los más escépticos con el programa con una serie de detalles de la articulación del plan concebidos expresamente para acallar sus dudas.

Entre ellas destacan la limitación del riesgo compartido al 20 %, la exclusión técnica de los títulos de deuda pública griega, la posibilidad de acortar (o alargar) el programa dependiendo de la evolución de la inflación y la decisión de que sean los bancos centrales nacionales los que, en función de su cuota de capital en el BCE, adquieran la deuda.

Berlín, que ha liderado a los escépticos, y ha logrado durante meses bloquear el lanzamiento del programa, había aireado tres grandes cuestiones: las dudas legales sobre su validez, el peligro de la inflación y el riesgo de "daño moral", ya que a su juicio esta medida desincentiva el ajuste fiscal y la vía reformista.

Consciente de estas cuestiones, el presidente del BCE empleó parte de su comparecencia en intentar desarmar estas dudas, algo que probablemente ya hizo en su visita secreta de la semana pasada a Berlín, en la que expuso por anticipado a la canciller alemana, Angela Merkel, y a su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, los detalles de su programa. No obstante, algunos críticos no quedaron conformes y cargaron de inmediato contra el programa del BCE, como el presidente del instituto alemán Ifo, Hans-Werner Sinn, que lo tachó de "ilegal" por ser, de forma indirecta, un medio de financiación estatal, algo prohibido por la legislación comunitaria.

A modo de advertencia agregó que la decisión "precisa ser estudiada por el Tribunal Constitucional alemán".

A medio camino entre detractores y partidarios del programa, y con la distancia que proporciona vivir al otro lado del Atlántico, destaca la voz del ex secretario del Tesoro de Estados Unidos Larry Summers, que desde Davos se pronunció sobre el plan de Draghi. "Estoy a favor de la expansión cuantitativa europea. Los riesgos de hacer poco son mucho mayores que los de hacer demasiado. Dicho esto, creo que es un error pensar que la expansión cuantitativa es la panacea para Europa", señaló.


EFE/D.com
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