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Como resultado de la cumbre en Doha se creó una nueva alianza para fomentar la educación.

| 11/26/2012 4:12:00 PM

Qatar quiere convertir el petróleo en conocimiento

¿Es posible convertir las riquezas del petróleo y el gas en conocimiento? Ese es el experimento que intenta el emirato de Qatar a medida que se prepara para cuando se agoten sus lucrativos hidrocarburos.

En las próximas dos décadas, Qatar quiere usar sus ganancias provenientes de esos recursos naturales para crear una "economía basada en el conocimiento".

Es un ejemplo de un país que está utilizando las inversiones en educación como un instrumento deliberado de política económica.

Y no sólo quiere influenciar su propio futuro, explica Sean Coughlan, expertos en temas educativos de la BBC.

En una cumbre de educación en la capital del país, Doha, se lanzó una iniciativa para impulsar los esfuerzos internacionales que buscan ofrecerles una educación a todos los niños.

El programa, llamado Educate a Child (Educa a un niño), fue anunciado en la Cumbre de innovación mundial para la educación (WISE, por sus siglas en inglés) y es una alianza de agencias de Naciones Unidas, organizaciones benéficas, legisladores y agrupaciones políticas locales en África, Asia y Medio Oriente.

WISE es un evento que está vinculado de manera inseparable a las ambiciones educativas de Qatar.

Avances rápidos

La evidencia física más impresionante de la política de Qatar es el inmenso complejo llamado Ciudad de la Educación, en las afueras de la capital.

Hay nueve universidades recién construidas, la mayoría de ellas sociedades con importantes universidades de Estados Unidos y Europa.

No es tanto un compromiso fabricado con ladrillos y cemento como uno de mármol y diseños innovadores, pues la financiación para este proyecto es de proporciones épicas, explica el periodista Coughlan.

Está apostando miles de millones en la idea de que un centro de investigación puede construirse casi de la nada. Está reciclando dinero proveniente del petróleo y el gas para convertirlo en educación.

Un nuevo centro de investigación y entrenamiento médico en construcción tiene una donación de US$7.900 millones, lo que lo convertiría en una de las instituciones universitarias más ricas del mundo.

Faltan años para saber si esta apuesta es exitosa y si la curiosidad y la innovación intelectual pueden construirse tan fácilmente como un campus universitario.

Este sector es el equivalente académico del desarrollo acelerado de la capital qatarí, Doha, donde hay rascacielos en construcción en cada pedazo de tierra.

Pero esta es una perla diminuta y costosa en un ambiente frágil, pues Qatar está en una región donde confluyen todos los ingredientes para la volatilidad.

Es significativo que mientras los delegados se reunían en Doha para la conferencia de educación, los líderes de los estados del Golfo también estaban en la ciudad para debatir su respuesta al conflicto en Siria.

La Primavera Árabe mostró cuán rápido pueden temblar los cimientos políticos, en particular por el ímpetu de una población joven que está frustrada por el desempleo y la falta de oportunidades.

Poder blando

Qatar, además, ha cultivado el fino arte del poder blando, al proyectar su voz en el escenario internacional, señala Coughlan.

Y este alcance internacional para financiar proyectos educativos en África y Asia puede verse como una especie de diplomacia filantrópica.

Va de la mano de las inversiones de alto perfil en los deportes, con ejemplos como el Mundial de Fútbol de 2022 -que albergará- y la compra del club de fútbol francés Paris St Germain.

También hay una presencia mediática con el canal de noticias Al Jazeera. Y, en Londres, Reino Unido, los qataríes literalmente compraron el pináculo del mercado inmobiliario, el Shard, el rascacielos más alto de Londres.

Al lado de estas redes de poder están las historias de las personas comunes y corrientes, que también se reunieron en la presentación de la iniciativa de educación en Doha.

De acuerdo con el educador indio Madhav Chavan, lo que hizo que este evento fuera diferente es que acercó el debate de la educación al sur y al oriente del mundo.

Chavan, quien recibió el premio WISE por su apoyo a la educación de las familias pobres de India, dijo que con frecuencia una "agenda global" era, en realidad, una perspectiva occidental.

Pero también dijo: "El mundo no se divide entre los que tienen y no tienen, sino entre los que dan y no dan".

                                                               

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