| 5/28/2012 5:00:00 PM

¿Pvdsa empieza a pasar aceite?

Los engranajes de la petrolera estatal venezolana PDVSA, la formidable máquina financiera del Gobierno socialista del presidente Hugo Chávez, rechinan cada vez con más fuerza a medida que aumentan los barriles que deja de cobrar.

La multiplicación de canjes de petróleo por servicios médicos, ganado y hasta nuez moscada -eje de acuerdos políticos que prescinden del pago en efectivo- está secando la caja de la mayor firma del país, acosada por un salto en su deuda, atrasos con proveedores y demoras en sus proyectos productivos. Y mientras merma la liquidez, se agudizan las presiones sobre PDVSA para financiar los ambiciosos programas sociales del Gobierno de cara a las cruciales elecciones de octubre, donde Chávez aspira a ser reelecto hasta el 2019.

Según su último balance, en el 2011 PDVSA no recibió un solo dólar en efectivo por la venta del 43 por ciento del crudo y los derivados que produjo, un salto desde el 32 por ciento que sumaba dos años atrás, lo que elevó ese registro a más de un millón de barriles diarios (bpd).

En el mismo plazo, las cuentas por cobrar de PDVSA se dispararon un 121 por ciento, a 38.759 millones de dólares, y sus compromisos pendientes con proveedores treparon a un récord de 12.376 millones al cierre del año pasado.

Con una deuda que se multiplicó por 12 en los últimos seis años, la caída reciente del precio del petróleo por la crisis europea y la desaceleración de China, aunadas a la baja rentabilidad de un mercado doméstico altamente subsidiado, ensombrecen el horizonte de la empresa insignia del chavismo.

El progresivo deterioro de la liquidez le resta margen de maniobra a la estatal ante la eventual profundización de la baja de los precios del crudo, dicen analistas, una situación que también pone en jaque a un país que depende del petróleo para más del 90 por ciento de sus ingresos por exportaciones. "El problema no es 2012. Lo difícil es 2013. Si el precio cae por debajo de 90 dólares, la situación fiscal para Venezuela se complica bastante", dijo Roger Tissot, analista asociado al Instituto de las Américas en California.

Varios especialistas resaltaron los explosivos ingresos que registró PDVSA en el 2011 por los mayores precios del petróleo, que le permitieron mantener a todo vapor sus transferencias al Estado hasta llegar a la astronómica cifra de 50.000 millones de dólares .

Pero buena parte de las multimillonarias ventas anotadas en los balances nunca llegó a sus arcas.

La oposición cuestiona los canjes petroleros con Cuba, Argentina, Uruguay y más de una docena de países de la iniciativa Petrocaribe, señalando que las condiciones de financiación, con un 1 por ciento de interés anual y dos años de gracia para pagar, son extremadamente laxas.

Los pactos también permiten intercambiar el crudo recibido por bienes y servicios, pero desde el Gobierno niegan que estos trueques o los crecientes créditos que China otorga a cambio de petróleo estén erosionando el flujo de caja. "Estamos demostrando ampliamente que es una empresa que tiene toda la holgura para manejar sus cuentas", dijo el ministro de Energía y jefe de PDVSA, Rafael Ramírez, el mes pasado en defensa del desempeño de la estatal.

"Estamos frente a un plan de inversiones muy agresivo. No hemos visto a nadie que haya cogido sus maletas y se haya ido. Puedo tener una deuda financiera de 34.000 millones de dólares y deberle a contratistas, pero si tengo una cantidad de activos y tengo un patrimonio como el que estoy mostrando aquí, no tengo ningún problema", agregó.

Venezuela posee las mayores reservas de crudo del mundo y el petróleo abarca 12 por ciento de su producto interno bruto.

Más ingresos, inversión insuficiente
PDVSA recibió una bocanada de aire fresco el año pasado cuando el petróleo escaló a su mayor promedio histórico tras la interrupción de la extracción en Libia y los temores por el impacto sobre el suministro de las revueltas populares en varios países productores.

Los ingresos subieron entonces un 31,4 por ciento a 124.754 millones de dólares y sus activos se fortalecieron.

Pero PDVSA -que construye casas y carreteras, sostiene planes de venta de alimentos y hasta financia equipos de Fórmula 1- destinó una sustancial parte de sus ingresos a los programas sociales de Chávez, en lugar de aprovechar los ingentes fondos para acelerar de una vez por todas su bombeo.

Con los aportes al Gobierno como prioridad y una merma significativa en el cobro de barriles en efectivo, la petrolera se endeudó en más de 10.000 millones de dólares con emisiones de bonos e hizo frecuentes pedidos de auxilio a la banca estatal, que le transfirió unos 3.350 millones de dólares.

Al final del año 2011, los pasivos de PDVSA habían crecido un 41,6 por ciento, por encima de la expansión de los ingresos. "La inversión (en petróleo) fue de sólo 11.000 millones, que es baja en comparación con otras petroleras grandes, mientras la deuda financiera subió hasta 47 por ciento del patrimonio, que es muy alto en comparación con ellas", subrayó Oliver Campbell, ex coordinador de Finanzas de PDVSA.

La petrolera estatal mexicana Pemex, cuyos ingresos se acercaron a los de PDVSA, invirtió más de 19.000 millones de dólares el año pasado, un 17 por ciento de sus ventas, y la brasileña Petrobras desembolsó más de 42.000 millones en sus gigantescos proyectos de extracción.

En el caso de PDVSA, sus inversiones representaron apenas un 8,9 por ciento de sus ingresos el año pasado.

Esa deficiencia tiene su raíz en la falta de efectivo, lo que ha motivado a la firma a ejercer una fuerte presión sobre sus socios para que sean ellos quienes apalanquen sus proyectos medulares como los de la vasta Faja del Orinoco, una de las mayores reservas de crudo del mundo.

Venezuela confía en el Orinoco para reanimar su estancado bombeo de crudo, que espera elevar un 17 por ciento a unos 3,5 millones de bpd al cierre del 2012, bajo un plan extraordinario al que Chávez le ha puesto el ojo.

Del dilatado plan de inversión de 260.000 millones de dólares hasta el 2018, la mayoría corresponde a proyectos que requieren al menos 20.000 millones de dólares cada uno para ver salir petróleo del subsuelo y que han sufrido escollos en medio de las crecientes deudas de PDVSA con sus proveedores.

Seis grandes proyectos en el Orinoco en donde participan firmas como la italiana Eni, la estadounidense Chevron y la española Repsol no han iniciado producción temprana, pese a que se anunció para el año pasado.

El proyecto de gas Mariscal Sucre, ideado en la década de 1980 y reestructurado por Chávez en el 2005, recién planea extraer a fines del 2012 la primera molécula de gas.

Según fuentes consultadas por Reuters, los proveedores de PDVSA -que abastecen a la petrolera desde taladros hasta servicios en los yacimientos- han amenazado con paralizar sus labores o suministros por las demoras en los pagos.

Expertos consideran que Venezuela pudo haber perdido el tren de los explosivos precios del petróleo.

El temor a una interrupción de las exportaciones de Irán, el segundo mayor productor de la OPEP, por las sanciones a su programa nuclear llevó los precios del petróleo en marzo a su mayor nivel en cuatro años, pero desde entonces el barril ha caído con fuerza y prácticamente borró sus ganancias del 2012.

El petróleo venezolano bajó a 101,63 dólares la semana pasada, un precio que genera dudas sobre el futuro, en especial porque el panorama no es muy auspicioso con una profundización de la crisis de deuda en Europa y una desaceleración económica en los países que motorizan la recuperación global, como China.

En un sondeo de Reuters publicado este mes, los analistas bajaron sus previsiones para el precio del crudo Brent en el 2013 y un creciente número anticipó que promediará menos de 100 dólares ese año, frente a los 106 dólares a los que cotiza actualmente y los 128 dólares de marzo.

Venezuela ha dicho que considera 100 dólares como un precio justo para el barril petrolero.

China y más allá

De una producción de crudo y líquidos de gas natural de 3,13 millones de bpd en 2011, PDVSA dejó de cobrar 1,35 millones, en gran parte debido a pactos como el que tiene con el Banco de Desarrollo de China, que otorgó a Venezuela unos 32.000 millones de dólares en créditos a cambio de petróleo. El país de la OPEP también envía barriles en condiciones muy favorables a Cuba y a sus socios de Petrocaribe y del Acuerdo Energético de Caracas, un pacto creado por Chávez en el 2000 del que actualmente se benefician Bolivia, Paraguay y Uruguay.

KPMG, que audita los resultados de PDVSA, dijo que el valor de las exportaciones de crudo y productos a China creció un 260 por ciento a 14.637 millones de dólares entre el 2009 y el 2011.

El Banco de Desarrollo de China (BDC) le presta dinero al Gobierno venezolano a cambio del crudo que recibe la estatal China National Petroleum Corporation (CNPC) a un precio fijo.

CNPC abona los barriles al BDC a valor de mercado. Un parte de ese dinero se usa para pagar los intereses y el servicio de deuda y la otra -el excedente entre el precio convenido y el precio real- queda a disposición de PDVSA, sólo si el Gobierno autoriza a la petrolera a retirar los fondos.

Documentos oficiales filtrados por la oposición revelaron que el mecanismo causa graves problemas de caja a PDVSA, situación que empeoraría si Venezuela sigue solicitando créditos a ese país, tras la ampliación en mayo de la capacidad de endeudamiento de uno de los fondos a 8.000 millones de dólares.

Sólo por el acuerdo con China, la firma estatal dejó de percibir 12.895 millones de dólares entre el 2010 y el 2011 y de los excedentes recibidos muy poco quedó en sus manos, pues Chávez ordenó acometer proyectos no petroleros con el dinero.

En Centroamérica y el Caribe, el panorama no es muy distinto: Chávez flexibilizó en el 2009 los acuerdos de financiamiento, que ahora permiten que hasta el 70 por ciento de la factura se pague a largo plazo.

Las naciones beneficiarias, que en algunos casos han recibido condonaciones de la deuda y en otros refinanciamientos, también pueden pagar con bienes y servicios, desde ganado hasta médicos profesionales, lo que afecta aun más la caja de PDVSA.


Reuters/Dinero.com
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