| 4/10/2011 10:40:00 AM

Perú: el "éxito" de un gobierno sin candidato

En esta elección no sólo no hay candidato oficialista, sino que el presidente Alan García dejará el cargo con una popularidad apenas superior al 20%.

Perú es el país que más ha crecido económicamente en América Latina en los últimos años, la pobreza se redujo un 14% entre 2004 y 2009, y se lo señala como un ejemplo regional. Pero en esta elección no sólo no hay candidato oficialista, sino que el presidente Alan García dejará el cargo con una popularidad apenas superior al 20%.

¿Los motivos? Además de algunos escándalos de corrupción, y hasta de una estrategia del propio mandatario, García no supo trasladar, al igual que otros presidentes, la bonanza macroeconómica a las finanzas del tercio de la población que sigue siendo pobre.

Es que para 11 millones de peruanos el aumento del Producto Bruto Interno o los reconocimientos a la gestión de gobierno no les hacen paliar las necesidades de agua potable o de un mejor acceso a la cobertura de salud.

Las dos caras de este país se hacen evidentes en Lima. En media hora se pasa de zonas rebosantes de actividad, como San Isidro, al sumergido distrito de San Juan de Miraflores, en el sur de la capital.

El auge para pocos

La apertura económica iniciada por Alberto Fujimori en los 90' colocó al país en la senda del crecimiento. Alejandro Toledo, primero, y Alan García, después, fueron los encargados de continuar y acentuar el camino.

Pero a pesar de que Perú creció más de 5% en promedio en la última década, una de cada cinco personas no tiene acceso a agua potable y casi 20% de los niños sufren de desnutrición.

En San Juan de Miraflores dan prueba de ello. Daniel Trujillo lleva tres años desempleado y a los 51 dice estar perdiendo la esperanza.

Vive en la zona alta de este distrito, donde no llegan los servicios básicos: ni agua potable, saneamiento ni electricidad.

El auge no le pertenece. Lo dicen las cifras y lo confirma Trujillo: "De los pobres se olvidan".

El Banco Mundial reconoce la necesidad de un cambio.

En el informe "Perú en el umbral de una nueva era", presentado la semana pasada, el organismo indica que "quedan muchos desafíos por delante y sobre todo la necesidad de que los grandes avances en desarrollo sean compartidos más equitativamente con todos los miembros de la sociedad".

Y Lima ni siquiera se lleva la peor parte.

Si en la costa urbana la pobreza alcanza al 21%, en la sierra rural llega al 65%. Allí un tercio de la población vive en la pobreza extrema, y los frutos de los Tratados de Libre Comercio firmados por Perú con varios países no se cosechan.

Los motivos del éxito

El crecimiento avanzó, dice el Banco Mundial, "gracias a una combinación de buenas políticas y buena suerte".

Las primeras incluyen la estabilidad macroeconómica, la disciplina fiscal y la liberalización comercial.

La buena suerte pasa por los productos mineros. Los precios subieron y el primer productor mundial de plata, el segundo de cobre y zinc y el sexto de oro no hizo más que beneficiarse.

Pero el sector minero tiene su contracara. En especial cuando se habla de protestas sociales.

Sin ir más lejos, este jueves murieron dos mineros en una manifestación contra la instalación de un gran proyecto en Arequipa, en el sur. Temen que afecte los recursos naturales de la zona.

El auge no se ha aprovechado en su totalidad. La tasa de empleo informal apenas cayó y el nivel de infraestructura está en números rojos, al igual que la calidad de la educación.

Lo del empleo, resaltan analistas, es particularmente importante. La fuerza laboral incluye nueve millones de personas subempleadas, sin acceso a seguro social ni médico, por ejemplo, trabajadores que no ven en sus manos el beneficio de tanto crecimiento.

"Somos un país con muchos contrastes. Además, quienes logran salir de la pobreza todavía están en dificultades, son vulnerables", le dice a BBC Mundo Augusto Álvarez Rodrich, economista y periodista.

¿Una estrategia?

En un país con la bonanza como la que ha vivido Perú, las elecciones podrían ser casi un trámite: elegir a quien continúe el rumbo.

Pero, entre las inequidades persistentes, la ausencia de partidos políticos fuertes y la tradicional volatilidad del electorado, la elección del domingo se convirtió en un mar de incertidumbre.

Humala, presentado por algunos como el candidato antisistema económico, es quien se encamina con cierta comodidad a la segunda vuelta.

Sin embargo, analistas consultados por BBC Mundo desestiman que la mayoría esté eligiendo un cambio de modelo.

Y aseguran que sólo uno de los cuatro principales candidatos propone modificar la línea de acción. "Se podría decir que tres de cuatro sí están identificados con el rumbo económico”, dice el analista Mirko Lauer.

Pero que el oficialismo no tenga candidato podría no tratarse solamente de una baja popularidad o de la incapacidad para distribuir la riqueza.

Alan García podría haber dejado el vacío para buscar un tercer mandato en 2016.

"No quería un candidato propio para no ser oposición a su partido", asegura Álvarez Rodrich.

Siguiendo esta línea, si el Partido Aprista Peruano hubiera ganado los comicios, García tendría que defender la gestión y el continuismo. Ahora puede dedicarse a hacer oposición y trabajar para el regreso.

Para algunos, García ni siquiera esperó a dejar el cargo para jugar su partido. Critica a Ollanta Humala sin mencionarlo y cuestiona que los demás candidatos hagan promesas sin explicar cómo las financiarán.

Y aprovecha para agradecerles el reconocimiento de que Perú crece y de que la pobreza ha disminuido.

Disminuye, pero al futuro presidente muchos peruanos no le reclamarán sólo crecimiento, sino distribución de la riqueza.

Dos caras

La economía creció a un promedio del 5% anual en los últimos 10 años.

La pobreza disminyó del 49% en 2004 al 35% en 2009.

En la costa urbana el 21% de la población es pobre. En la sierra rural alcanza al 66%.

Casi el 20% de los niños menores de 5 años sufren desnutrición crónica.

Tres de cada 10 peruanos no tienen servicio de saneamiento.

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