| 12/15/2015 9:40:00 AM

Perspectiva de Yellen para tasa en 2016 deberá evaluar inflación

Janet Yellen quizás esté a punto de descubrir que si bien toda política es local, toda política monetaria es global.

En tanto su Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) se apresta a subir las tasas de interés esta semana, su perspectiva de seguir haciéndolo en 2016 quizá se vea limitada por sucesos en el exterior, según economistas de HSBC Holdings Plc y Bank of America Corp.

“La política de la Fed seguirá siendo orientada por sucesos en otras partes”, dijo Janet Henry, economista principal global de HSBC a los clientes en un informe este lunes. “Seguir ajustando a la manera en que el FOMC proyecta actualmente necesitará una gran confianza en la capacidad de la economía estadounidense para resistir las presiones inflacionarias que el resto del mundo continuará tratando de exportar a otras partes”.

Son muchas las razones para pensar que las tendencias internacionales relativas a la inflación refrenarán las presiones sobre los precios estadounidenses. Las materias primas están renovando su caída en tanto el petróleo se encuentra por debajo de US$35 el barril por primera vez desde 2009. Los mercados emergentes todavía se están debilitando y las amenazas geopolíticas vuelven a encenderse.

Brecha de producción

Por lo tanto, la posibilidad es que la inflación estadounidense sea mantenida a raya por una débil demanda extranjera, precios de las importaciones bajos y un fortalecimiento del dólar más allá del desempeño de la mano de obra interna.

Yellen y sus colegas banqueros centrales están atentos a los riesgos. Ya calculan que el avance de 15% del dólar desde junio fue equivalente a un punto porcentual completo de subidas de la tasa y mencionaron “acontecimientos globales económicos y financieros” cuando no subieron las tasas en septiembre después de que China se tambaleó.

Lo que mejor demuestra la necesidad de monitorear el exterior es la brecha de producción global, que mide la diferencia entre la tasa de tendencia de la economía mundial y su expansión real. Cuanto mayor es la brecha, más débil tiene probabilidades de ser la inflación internacional.

Henry estimó que aunque Estados Unidos se fortalezca, la divergencia global se ampliará hasta casi 1,7% del producto interno bruto el año próximo en tanto las economías en desarrollo se debilitarán. Quitando a los Estados Unidos queda un déficit internacional de 1,9%.

Esto difiere del momento en que la Fed comenzó a elevar las tasas en el año 2004 ya que por entonces los Estados Unidos y las economías mundiales superaban sus tendencias. De hecho, la oportunidad anterior en que la brecha de producción estadounidense se apartó del resto del mundo fue durante la crisis asiática de 1997.

En aquella ocasión, la inestabilidad de los mercados financieros resultante a la larga hizo caer al fondo de cobertura Long-Term Capital Management y llevó a la Fed de Alan Greenspan a rebajar las tasas.

Ahora, HSBC dice que la Fed deberá revisar su pensamiento después de que el promedio de sus funcionarios apuntó en septiembre a que su tasa estaría en 2,60 por ciento en 2017. HSBC predice que no superará 1,5%.

“Nuestro pronóstico se acerca mucho más a las expectativas actuales del mercado que a las de la Fed”, dijo Henry.

(Bloomberg)
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