| 4/1/2013 9:30:00 AM

A Panamá lo está atropellando la tecnología

Los efectos del cobro de impuestos son contrarios a los objetivos gubernamentales e internacionales encaminados a subsanar la Brecha Digital, a través del acceso y el uso de dispositivos y servicios TIC y la promoción del crecimiento económico.

De acuerdo con los resultados del más reciente estudio de AHCIET y Deloitte, “Tributación y Telecomunicaciones en Latinoamérica”, que analiza una muestra de 11 países de la Región (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, México, Panamá, Perú y Uruguay),  Panamá es el país con la tasa tributaria de impuesto sobre las ventas, más baja sobre los dispositivos TIC, mientras que Uruguay y Argentina tienen las más altas.

Las TIC en Latinoamérica están sujetas a numerosos impuestos, aplicados tanto al acceso como al uso. Un análisis de los impuestos aplicados a las TIC en Latinoamérica indica que los consumidores pagan impuestos a las ventas, derechos de aduana sobre los dispositivos importados, incluyendo las tarjetas SIM y aportaciones de productos de lujo.

A medida que los precios de los dispositivos aumentan, los consumidores de todos los segmentos de la economía responden mediante una reducción del consumo y el efecto adicional en toda la economía es que el número de dispositivos adquiridos es inferior al que se compraría en ausencia de impuestos a los consumidores.

Los efectos del cobro de impuestos, son contrarios a los objetivos gubernamentales e internacionales encaminados a subsanar la Brecha Digital, a través del acceso y el uso de dispositivos y servicios TIC y la promoción del crecimiento económico.

Allí donde los impuestos a los consumidores son altos, los obstáculos al acceso y el uso limitan los posibles beneficios positivos de las TIC para la economía y la sociedad en general.

Los gobiernos tienen el potencial de motivar la demanda de servicios TIC mediante políticas fiscales favorables que no aumenten excesivamente el costo de los dispositivos y de estos servicios.

Es decir, a medida que la penetración y el uso aumenten, la base imponible de la actividad debería ser mayor, permitiendo a los gobiernos recaudar los ingresos fiscales de una base imponible más amplia; así mismo, un mayor crecimiento económico, gracias al impacto positivo de las TIC en la productividad económica, y otros efectos de propagación pueden mejorar la base imponible.
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