| 12/12/2015 12:05:00 AM

Consumo de antidepresivos: países desarrollados son campeones

Por mucho tiempo se ha defendido la premisa de que la “felicidad no depende exclusivamente del dinero”, y así parece confirmarlo un reciente estudio de la Ocde en el que se explica cuáles son las naciones que más consumen antidepresivos en el mundo.

La clasificación, publicada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) y citada por la Revista Forbes, la lideran varias economías de Europa, Oceanía y Norte América. Mientras que las llamadas naciones del ‘tercer mundo’ no figuran en las primeras posiciones.

Islandia, considerado un país de ingresos altos por el Banco Mundial (PIB per cápita de US$52.000), se llevó el título del mayor consumidor de antidepresivos (118 de cada 1.000 habitantes consumen estos fármacos a diario). 

Este hecho resulta paradójico pues precisamente este año esa nación europea fue escogida como la segunda más feliz del mundo - únicamente por detrás de Suiza - por la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

La alta participación ciudadana en las decisiones de Gobierno, así como la multiculturalidad,  la baja corrupción pública e igualdad social y económica, fueron algunos de los factores por los que ese país ocupó una casilla privilegiada en el listado de los más felices de 2015. 

Al contrastar ambos estudios se podría concluir que el bienestar que ofrecen esas naciones no se traduce en la salud emocional de sus ciudadanos. Tal es el caso de Australia, una de las naciones mejor ‘equipadas’ en materia de infraestructura, educación y salud en el mundo. 

A pesar de que es uno de los países con mayor esperanza de vida (82 años) y uno de los más felices (logró la casilla número 10), también es el segundo lugar en el mundo en el que las personas consumen más antidepresivos (96 de cada 1.000 habitantes al día lo hacen). 

El difícil momento que ha atravesado la economía europea en los últimos años ha tenido un gran eco en el estado emocional de los portugueses, ya que en ambos índices sale mal librado.

Con 88 consumidores de fármacos contra la depresión al día, este país se situó tercero en la clasificación. Mientras que en la de los países más felices se ubica en la parte baja de la tabla, por detrás de Serbia (casilla 87), Rumanía, Zambia, China, Montenegro, Jordania, Pakistán, entre otros. 

Otro de los casos para analizar con lupa es Canadá, el cuarto consumidor de antidepresivos a nivel global (85 por cada 1.000). El difícil escenario que vivió ese país por cuenta de la caída de los precios del petróleo, uno de sus productos más importantes para su economía, sin duda irrumpió la tranquilidad de los canadienses.

De hecho, el retroceso del Producto Interno Bruto (PIB) durante varios períodos seguidos condujo a Canadá a la recesión, un oscuro precipicio del cual hasta ahora empiezan a salir. 

Estas serían solo algunas de las explicaciones económicas pues la felicidad es tan compleja y difusa que solo puede entenderse en la profundidad de cada persona, según lo explicó el director espiritual de la Nueva Tradición Kadampa para Suramérica, Guen Togen. 

En una conversación con este medio, el experto consideró que la felicidad que brinda el dinero es efímera, pues no ofrece “la sensación más profunda de realización”. 

Su postura se conjuga perfectamente con los resultados del informe de la Ocde, ya que las naciones que históricamente han impulsado el desarrollo económico global también tienen un alto número de personas dependientes a los antidepresivos. 

Tal es el caso de Suecia, Reino Unido, Dinamarca, Nueva Zelanda, Bélgica, Finlandia, España y Austria, que estuvieron entre las primeras doce posiciones de esa calificación global. 

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