| 6/24/2014 1:00:00 PM

Dinamarca logra equidad económica

Así se vive en Dinamarca, un país donde la brecha económica entre sus ciudadanos es menor que en casi todas partes: uno puede estar sin trabajo por más de un año, no tener título universitario y con el cónyuge en edad de jubilación. Y sin embargo, no hay razón para preocuparse.

Ese es el caso de Lotte Gelef, de 51 años, que perdió su empleo como oficinista en enero del 2013. Ella recibirá un pago por desempleo de 10.500 coronas (US$1.902) al mes por hasta dos años, seguirá siendo parte de un sistema nacional de atención médica y educación gratuita, recibirá entrenamiento laboral, se beneficiará de cuidados infantiles subsidiados, de un sistema de pensiones generoso y subsidios de vivienda para los ancianos. Pero eso sí, toda su vida ha pagado altos impuestos.

La sólida red de seguridad social en Dinamarca ayuda a explicar por qué la disparidad entre ricos y pobres es la segunda menor entre los 34 países más desarrollados; la única brecha más pequeña es la de Eslovenia.

La razón para ello está en una serie de factores, desde los mayores impuestos en la Unión Europea hasta un sistema que ayuda los trabajadores despedidos a encontrar nuevos empleos y volverse a entrenar.

Esos son factores que dependen de un nivel de participación gubernamental — financiera y de otro tipo — que sería políticamente inaceptable en muchos otros países.

Probar causa y efecto sería imposible, pero los daneses parecen más satisfechos que las poblaciones de muchos otros países industrializados. Ochenta y nueve por ciento de los daneses reportaron tener más experiencias positivas en un día promedio que negativas, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) — la tasa más alta entre los 34 países miembros.
"No comemos bistec todos los días, pero estamos bien", dijo Geleff, que tiene una casa cerca de la ciudad de Roskilde.

Mientras la brecha entre ricos y pobres crece en gran parte del mundo industrializado, una gran porción de los daneses son de clase media. Cuarenta y dos por ciento de la población trabajadora de 4,6 millones de habitantes tiene ingresos disponibles de entre 200.000 y 400.000 coronas (36.700 y 73.300 dólares). Apenas 2,5% ganan más de 500.000 coronas (91.383 dólares) al año.

De acuerdo con la OCDE, de la población danesa, el 20% con mayores ingresos gana como promedio cuatro veces más que el 20% con menores ingresos. En Estados Unidos, en contraste, la diferencia es de ocho veces.

La idea de una generosa protección gubernamental para las personas comunes está profundamente arraigada en una nación donde prácticamente no existe una élite adinerada. Miembros de la familia real a menudo van en bicicleta a dejar a sus niños en la guardería. El invierno pasado, la primera ministra Helle Thorning-Schmidt estaba paleando nieve en las afueras de su casa en Copenhague.

Con una fuerte red social establecida, el gobierno ha persuadido a los sindicatos a aceptar más flexibilidad en el mercado laboral. Bajo el nuevo modelo, las compañías pueden despedir a personal durante momentos de baja económica. Los trabajadores desempleados entonces reciben entrenamiento y guía para nuevas carreras.

Ese tipo de entrenamiento demuestra la prioridad que Dinamarca le da a la educación, que es gratuita para todos los habitantes sin importar la edad. Los estudiantes mayores de 18 años reciben un subsidio de 5.839 coronas (1.028 dólares) al mes. Los que aún viven con sus padres reciben aproximadamente la mitad de eso.

La educación es algo tan prioritario que Dinamarca tiene algo que no se ve en otros países: una escasez de mano de obra no cualificada. Dinamarca no tiene un salario mínimo, pero los sindicatos y las agrupaciones patronales han acordado pagar un mínimo de 111 coronas (20,30 dólares) la hora.
Torben Andersen, profesor de economía de la Universidad de Aarhus, dice que en gran parte la causa de la igualdad económica se debe a la unidad política del país.

"No tenemos los fuertes conflictos y el intenso partidismo que se ven en otras naciones como por ejemplo en Estados Unidos", dijo el profesor Andersen.

AP/D.com
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