| 1/20/2010 11:15:00 AM

Obama evalúa reforma de salud tras derrota en Senado

Abandonar la reforma a la salud pública no es una alternativa. Barack Obama recibió un golpe devastador la víspera con la derrota demócrata en una elección especial por un escaño clave en el Senado.

El asesor de Obama David Axelrod dijo que las autoridades federales tendrán en cuenta el mensaje que entregaron los votantes el martes al haber elegido al republicano Scott Brown, pero rechazó entrar en detalles.

Cuando se le preguntó sobre el destino de la legislación de salud pública, Axelrod respondió: "Simplemente no es una opción evadir un asunto que sólo va a empeorar".

Brown aprovechó el disgusto de los votantes para derrotar a la demócrata Martha Coakley, con lo que se apoderó de un escaño en el Senado federal y dejó en vilo la reforma de salud impulsada por Obama.

Brown se convertirá en el 41er republicano en el Senado, de 100 miembros, lo que permitiría al partido opositor bloquear la legislación de salud de Obama y el resto de su agenda. Los demócratas necesitaban a Coakley para conservar el 60 voto en la cámara alta, lo que permitía impedir las tácticas dilatorias de los republicanos.

La dolorosa derrota sufrida el martes le costó a Obama y a los demócratas el 60 voto en el Senado, en el que confiaban para sacar adelante una histórica reforma de salud que parecía a punto de aprobarse.

Ahora, cualquier alternativa que adopte el partido gobernante parecerá muy lejos de lo idóneo.

Para los republicanos, esos esfuerzos serán vanos. La elección de su correligionario Scott Brown como senador por Massachusetts envió un mensaje claro: La reforma de salud debe modificarse o eliminarse.

Las diferencias significativas entre las propuestas aprobadas por la Cámara de Representantes y el Senado tendrían que ser superadas a instancias del presidente, y los legisladores demócratas tendrían que moverse a paso veloz para lograr su promulgación, incluso mientras se intensifican las críticas de los republicanos.

Obama y los líderes de su partido trabajaban a marchas forzadas para definir alternativas y ninguna de ellas la más deseable.

Los demócratas parecen ahora carecer del tiempo suficiente para resolver las diferencias entre las iniciativas de la Cámara de Representantes y del Senado. Tendrían además que esperar los estimados de costos y cobertura por parte de la Oficina Presupuestaria del Congreso, todo ello antes de la juramentación de Brown.

Así, la opción sería aprobar la iniciativa del Senado, con la que muchos demócratas discrepan profundamente.

Quizás la opción más viable incluiría que la Cámara de Representantes apruebe rápidamente la iniciativa del Senado y la envíe a Obama para su promulgación. Pero esa alternativa olvida dos problemas significativos.

Los sindicatos se oponen vehementemente a un impuesto a los seguros en la iniciativa del Senado, y negociaron exitosamente con Obama, la semana pasada, para debilitar esa propuesta en algunos aspectos clave.

En segundo lugar, un grupo de demócratas antiabortistas señala que son muy débiles las provisiones de la iniciativa del Senado para restringir la posibilidad de embarazos interrumpidos con fondos de los contribuyentes.

Además, muchos demócratas no creen que la iniciativa del Senado aporte ayuda suficiente para hacer asequible el seguro de salud.

"La iniciativa del Senado es mejor que nada", dijo el líder de la mayoría en la Cámara de Representantes, Steny Hoyer.

 


(AP)

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