| 6/1/1993 12:00:00 AM

No es paquete chileno

La sensación que queda al volver de Chile es que Colombia tiene enormes posibilidades de desarrollo. La violencia es el obstáculo que nos ha impedido despegar.

L a economía chilena creció a una tasa acumulada del 39% durante la década de los ochenta. La economía colombiana lo hizo a una tasa del 43%. Ambos resultados son extraordinarios, considerando que la década de los ochenta ha sido calificada como la década perdida para Latinoamérica. La diferencia entre ambos milagros es que en Chile se sentaron las bases para un crecimiento sostenido, mientras que en Colombia las reformas necesarias para asegurar el crecimiento en el mediano plazo han sido bloqueadas por el Congreso, por el Consejo de Estado, o por el mismo gobierno.

¿Qué se hizo en Chile? Los primeros años de la dictadura fueron desperdiciados desde el punto de vista económico. Diez años se malgastaron con una tasa de cambio fija, que impidió el desarrollo del sector exportador. Pinochet se dedicó a perseguir a las personas vinculadas a Allende. Implantó la pena de muerte, que se aplicó a los delincuentes comunes en forma abierta y a los perseguidos políticos en forma soterrada. Yo no justifico en modo alguno el régimen del terror que impuso Pinochet, dice un empresario chileno, ningún conocido mío cayó con el régimen afortunadamente, pero hay que reconocer que gracias a Pinochet este país despegó. Ese orgullo por los logros del país, y la admiración velada por Pinochet son características del chileno de hoy. No en balde Chile representa el modelo de todas las reformas que se pregonan en América Latina. Pero esas reformas son tan profundas, y afectan tantos intereses, que puede afirmarse que la única manera de lograr un cambio tan radical en las estructuras de un país, es con un fuerte régimen militar que imponga las reformas que, en el caso chileno, sentaron las bases del actual florecimiento del país.

De buenas los chilenos de que Pinochet se dejara aconsejar de los Chicago boys, como todavía les dicen por allá. El modelo está probando su bondad. Pero ¿que tal la dictadura de un Velasco en Perú, de un Perón en Argentina, de un Stroessner en Paraguay o de un Fidel?

Una rápida enumeración de las principales reformas que se hicieron en Chile (algunas de las cuales se han intentado hacer en Colombia) comprende:

- Tasa de cambio libre. Factor fundamental para que funcione el comercio exterior. El gobierno fija una tasa de cambio oficial a la cual se reintegran las exportaciones, pero el mercado de divisas es libre. El gobierno interviene en el mercado, de acuerdo con sus metas cambiarias. Las colas frente a las casas de cambio son impresionantes. Si se van a comprar o vender dólares en un banco o casa de cambio, al cliente se le entregan las divisas o los pesos en cheque o billete inmediatamente, algo totalmente utópico en Colombia. La tasa de cambio para exportaciones se fija de acuerdo a la inflación interna y externa (como aquí).

- Arancel plano. El arancel es del 11% para todos los productos del universo arancelario. No se protegen unos sectores en contra de otros. Los importadores pueden pagar con divisas al precio de mercado, inferior al oficial (de exportación) en estos momentos, pero no hay un sesgo antiexportador, porque el arancel compensa el menor valor del dólar.

- Servicios públicos privados. Los chilenos se jactan de que en Santiago nunca se daña un teléfono, nunca se va la luz. Tienen razón. Hay tres operadoras de telefonía celular que compiten en precios y servicios. No usufructúan una concesión del estado. El que tenga los recursos puede poner su firma y entrar a competir.

- Impuestos razonables. En Chile la tradición de pagar impuestos está totalmente arraigada. Prácticamente no existe la evasión. Es mucho mas fácil y sale mas barato pagar impuestos que tratar de evadir dice un importador. El IVA es del 18%. La tarifa de renta es del 30%. En todos los almacenes se expide factura. El juego de la factura millonaria funcionó y acostumbró al público a exigir la factura.

- Cárcel a evasores de impuestos.

- Justicia eficaz. Los procesos se resuelven rápidamente. Los cheques sin fondos son una ofensa grave que da cárcel sin excepción.

- Hay crédito en abundancia, la libertad del mercado cambiario permite endeudarse en el exterior sin cortapisas, lo que ha mantenido a raya las tasas de interés.

- Administradoras de Fondos de Pensiones y Cesantías (AFP) privadas. Estas instituciones manejan el ahorro del país. Las tasas de ahorro son altas, precisamente por el ahorro forzoso al privatizar la seguridad social. Ello facilita recursos para inversión.

- Régimen laxo de inmigración. Los apellidos españoles, italianos, yugoslavos, lituanos, árabes, judíos y alemanes son los mas comunes. Un régimen de acogida a la inmigración permitió formar una clase trabajadora y empresarial.

- Facilidad para la inversión extranjera. No hay nada mas sencillo que invertir en Chile.

- Sector público pequeño. Las privatizaciones, al tiempo que otorgaron recursos al fisco, racionalizaron el tamaño del sector público.

- Excelentes vías de transporte (privadas, lógicamente). Calles sin huecos, tráfico ordenado, peatones conscientes.

- Puertos en Iquique y Valparaíso eficientes.

- Servicios financieros desarrollados. Los cajeros automáticos, la facilidad para pagar con cheque, los servicios que ofrecen los bancos, realmente le facilitan la vida a los usuarios.

Así como hay muchas cosas buenas, también hay inconvenientes. Santiago de Chile es la capital mas austral del mundo. Santiago Bogotá es un viaje de mas de siete horas. El trayecto Santiago Miami es de 10 horas. Chile queda en la cola del mundo reconoce un nativo. Los fletes encarecen todos los productos importados, que son muchos. Pero al mismo tiempo, la lejanía le otorga una protección natural a la industria doméstica. Exportar a Chile no es barato.

El otro gran inconveniente que tiene Chile es la tremenda contaminación de Santiago. Esta ciudad lleva el dudoso título de ser la segunda ciudad más contaminada del mundo después de Ciudad de México. Los niños son los que mas sufren con afecciones respiratorias. Ir al centro de Santiago implica a veces llevar mascarilla. La atmósfera es irrespirable.

Como se decía al principio, la diferencia entre Chile y Colombia es que con las reformas institucionales se lograron sentar las bases de crecimientos del PIB que en este momento bordean el 10% anual, cuando en Colombia nos tenemos que conformar con el 3%. Como en toda democracia, muchos estamentos de la sociedad colombiana se han opuesto a reformas necesarias como la privatización de los servicios públicos, la creación de las AFP y el desarrollo de las telecomunicaciones. Pero lo mas triste de todo, es que dentro del mismo gobierno se está dando marcha atrás. La contra reforma tributaria del 92 y las consecuencias de la huelga de Telecom son ejemplos dicientes.

La experiencia de una democracia como la colombiana demuestra que para poder hacer reformas, de cualquier tipo, no solo las calificadas como neoliberales que se hicieron en Chile, se requiere un gobierno autoritario. La experiencia de los países asiáticos es la misma: gobiernos fuertes y altas tasas de ahorro forzoso, con un ingrediente adicional: salarios de hambre y bajísimos niveles de vida.

Los chilenos se quejan de que con la democracia ha vuelto la delincuencia. En Chile hay pena de muerte. Patricio Allwyn no la ha aplicado. La tradición militar del país se refleja en el cambio de guardia diario frente al Palacio de la Moneda. Los carabineros se exhiben todos los días en tres cuadras a la redonda. Los timbales resuenan y las botas relucientes brillan en medio de la nube de smog. No hay mendigos ni gamines. Un loco canta opera en medio cíe la Plaza de Armas. Otro canta rancheras. Viva la democracia.
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