| 6/5/2014 9:30:00 AM

Exorbitantes precios en Brasil sorprenden al turista

Además de la tierra del fútbol y el sol, quienes visiten al país de la samba durante el campeonato del balompié más importante del mundo, encontrarán los precios por las nubes.

A diferencia de lo que ocurre en otras naciones latinoamericanas, donde el dólar todavía rinde bastante, Brasil es increíblemente caro. Si a alguien le queda dinero después de pagar precios exorbitantes por el pasaje aéreo y el hotel, no le durará mucho.

Una caipirinha cuesta US$10, una hamburguesa 15 y una pizza con pepperoni 35. Y esos son los precios que pagaba el brasileño incluso antes de la invasión de turistas con motivo del Mundial.

"Los precios de Río son absurdos", sostuvo María Anda, una artista noruega que vive en Brasil desde hace un año, mientras disfrutaba del sol en la playa de Ipanema. "Me sigue gustando, vale la pena venir aquí. Pero no es el paraíso".

La expresión de moda aquí es "custo Brasil", o "costo en Brasil" y alude a los precios generados por altos impuestos y tarifas de importación, una mala infraestructura, una buena dosis de ineficacia y una enorme burocracia.

Es normal que la demanda que produce un evento como la Copa Mundial genere un aumento de precios. Pero, dado que los precios de Brasil ya eran altos de por sí, los turistas deben prepararse para pagar fortunas y no sorprenderse si reciben bienes o servicios de mala calidad, expresó Rafael Alcadipani, profesor de administración de empresas en la Fundación Getulio Vargas, un prestigioso grupo de investigaciones.

"Todo lo que compre en Brasil le va a costar más que en Estados Unidos o en Europa, pero la calidad va a ser inferior, señaló Alcadipani.

Los precios de los hoteles en muchas de las subsedes se han más que duplicado. La empresa TripAdvisor, con sede en Massachusetts, dice que los visitantes de Río serán quienes paguen más. La tasa promedio es de US$445 por noche. Si se toma en cuenta la comida, la entrada a los partidos y otros gastos, quienes vienen solos a Río gastarán unos US$682 diarios.

En la escala de ciudades más caras le siguen Fortaleza y Manaus, con gastos promedio de US$602 y US$554 respectivamente. Incluso en las subsedes más baratas, Cuiaba y Sao Paulo, el visitante deberá desembolsar US$457 y US$477 diarios, término promedio.

"Los precios son ridículos. Todo subió. Lo único que puedes comprar en Brasil es un bikini, una cachaza (bebida típica) o un par de (sandalias) hawaianas", afirmó Gillian Santos, un brasileño que vive en Bélgica y que vino de visita a Río recientemente. "¿Cómo hacen los brasileños para pagar esas sumas? Es un escándalo".

Los expertos dicen que los precios están tan altos porque la oferta no satisface la demanda. Unos 40 millones de brasileños --una quinta parte de la población-- se incorporaron a la clase media en la década pasada gracias a un sostenido crecimiento económico y a programas sociales del gobierno. Entre el 2009 y el 2012 el salario promedio subió más del 40%, de US$8.140 anuales a US$11.630, según el Banco Mundial. En muchos casos, el incremento en los ingresos hizo que la gente gastase compulsivamente.

Brasil trata de proteger las industrias locales cobrando altas tarifas a casi todos los bienes importados. Si un visitante pierde algo, es difícil que lo reemplace en Brasil.

Un iPhone 5 desbloqueado, por ejemplo, cuesta US$649 en Estados Unidos y US$1.250 en la página de Apple de Brasil. ¿Necesita zapatillas para correr? La popular Flyknit Lunar 2 de Nike cuesta 313 dólares en un centro comercial de Río, casi tres veces lo que se paga en Estados Unidos.

La lista continúa. Unos jeans Levis 501 cuestan de US$80 dólares para arriba. Una Big Mac US$6,28 dólares, más que en la mayoría de los países. Y los precios de cremas de afeitar, jabones, pañoletas de papel y aspirinas son dos o tres veces los que se pagan en otros sitios.

"Todo es caro", dijo Nadir Fraguas, un empleado bancario jubilado que se preguntaba en un centro comercial de Río si gastar US$100 dólares en una casaca de Brasil para su nieto. "La ropa, los autos, la comida... Aquí se paga mucho y se recibe muy poco. Los precios ya estaban altos, y ahora son imposibles".

AP/D.com
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