| 1/19/2016 12:01:00 AM

Mercados continúan pesimistas pese a pronósticos 'soñadores' del FMI

Las bolsas del mundo caen con fuerza este medio día mostrando un panorama pesimista sobre la economía en 2016 que contrasta con las proyecciones menos realistas del Fondo Monetario Internacional. Hay quienes advierten sobre probabilidades de recesión en Estados Unidos por el fuerte ajuste de las condiciones financieras comenzando el año.

Las bolsas del mundo caen con fuerza este medio día mostrando un panorama pesimista sobre la economía en 2016 que contrasta con las proyecciones ‘menos realistas‘ del Fondo Monetario Internacional

En Estados Unidos el S&P 500 pierde 2,59% mientras el Dow Jones de Industriales retrocede 2,57%. El EuroStoxx, el británico FTSE100, el francés CAC40 y el DAX alemán pierden todos más de 3% alimentando la mala racha de los mercados globales desde que comenzó este año. Colombia tiene un comportamiento más moderado con una pérdida diaria del 0.82% pero con casi todas sus acciones en rojo. 

El Fondo Monetario Internacional ha señalado que rebaja su crecimiento para 2016 aunque en menor proporción que lo que se esperaba. Tras un crecimiento de apenas 3,1% en 2015, el FMI  había apostado por un crecimiento de 3,6% en 2016 hace apenas 3 meses pero lo ha puesto ahora en 3,4%.

El organismo es objeto de crecientes críticas por estar siempre generando pronósticos que son revisados a la baja y en  la mayoría de casos en forma sucesiva. Esto es entendido con un leve sesgo hacia el optimismo, lo que genera dudas por no incorporar a sus pronósticos, en forma anticipada un más realista crecimiento. Lea también: La realidad económica de 2016 

Las críticas de expertos irán en aumento pues en esta entrega del FMI señala: “Los riesgos para las perspectivas mundiales continúan inclinándose a la baja y están relacionados con los ajustes que están ocurriendo en la economía mundial: la desaceleración generalizada de las economías de mercados emergentes, el reequilibramiento de la economía china, la caída de los precios de las materias primas y el repliegue paulatino de las condiciones monetarias extraordinariamente acomodaticias en Estados Unidos. Si estos retos fundamentales no se manejan adecuadamente, el crecimiento mundial podría descarrilarse”

Con las actuales proyecciones que se divulgan, el crecimiento de las economías emergentes repunta levemente tras experimentar en 2015 su más bajo crecimiento desde la crisis de 2008. Específicamente China crecería 6,3% en 2016 y 6% en 2017 y por segundo año consecutivo el crecimiento de América Latina sería negativo. Las revisiones hacia un menor desempeño de Brasil. Rusia, Arabia Saudita y Sudáfrica son las más significativas pero ya anteriormente otros analistas los habían anticipado señalando que en el mejor de los casos 2016 sería similar a 2015.

Otros pronósticos caracterizan la situación como más adversa

Para varios bancos de inversión de Wall Street, 2016 será levemente más negativo que 2015 para América Latina y para la economía mundial.

Pero lo inquietante es que algunos empiezan a hablar de mayores probabilidades de una recesión global e incluso de una recesión en Estados Unidos.

Algunas entidades reconocidas de Nueva York ponen la posibilidad de una recesión en Estados Unidos en 25% en el lapso de un año pero reconocen que los mercados están cuantificando una cifra mayor. Descontado por los precios de los activos financieros y la corrección de comienzos del año, alguno estimativos suben esa probabilidad a 50%. Es un dato menos claro porque supone usar supuestos del valor justo de los activos y comparar los niveles actuales con aquellos que se observan durante una recesión.

La última encuesta de la cadena CNBC y la Fed entre expertos y gestores del mercado de capitales señala que la probabilidad de una recesión en Estados Unidos es del casi 29%, la más alta desde el año 2011.

Pero las crecientes probabilidades de recesión también se comentan en la economía mundial donde incluso se habla de un desempeño especialmente bajo, al punto que podría ser el peor desde 1990. La explicación proviene de las restricciones y difíciles condiciones que se observan en los mercados de crédito. Estos no solo incorporan un deterioro sustancial en la calidad de los deudores y emisores sino que conllevan el riesgo de una profecía que se autocumple pues las peores condiciones crediticias conllevan a deterioros en la solidez y capacidad de operar con normalidad de muchas empresas en todo el mundo. Lea también: Las víctimas del “crash” petrolero  

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