| 2/14/2015 12:30:00 PM

¿Usted usaría ropa de segunda mano por ahorrar?

Pues miles de personas en el mundo ya lo están haciendo y están convirtiendo este fenómeno en una tendencia económica y social.

El creciente apetito del mundo occidental por la moda rápida y desechable, alimentada por el abastecimiento y disponibilidad de productos baratos fabricados en China y otros países, significa que se está consumiendo y deshaciendo de cantidades cada vez más grandes de ropa.

Además las estadísticas apuntan a que alentados por las organizaciones de caridad y las compañías de reciclaje, los consumidores están cada vez más dispuestos a entregar estas prendas a tiendas, bancos de ropa o contenedores para que encuentren nuevos dueños.

Pocos disputan el hecho de que, en lugar de tirar una prenda usada a la basura, es mejor que encuentre una nueva vida.

Pero un nuevo libro revela que en países como Reino Unido y Estados Unidos, la mayoría de la ropa que la gente dona pensando que ayudará a alguien, en realidad termina siendo exportada y vendida en el exterior.

Y esto forma parte de una gigantesca industria global de ropa de segunda mano que vale US$4.300 millones, según argumenta Andrew Brooks, profesor de estudios de desarrollo del King's College de Londres, en su libro Clothing Poverty.

Según cifras de Naciones Unidas, el principal exportador de ropa usada del mundo es Estados Unidos, seguido de Reino Unido, Alemania, Corea del Sur y Holanda.
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