| 11/1/1993 12:00:00 AM

Los Mendoza: A la sombra del poder

El Grupo Mendoza de Venezuela es uno de los más poderosos de ese país. Su origen, empresas e influencias.

Eugenio Mendoza comenzó a trabajar en 1922, a los 16 años, como mensajero de la empresa Juan Manuel Díaz y Cía. En este puesto se desempeñó hasta 1924. En 1926 ingresó como socio industrial en la firma comercial de materiales de construcción Moisés Miranda y Cía., que adquiere en su totalidad en 1932. En 1926 cuando Eugenio Mendoza, entonces de apenas 20 años, emprendió una exitosa carrera como capitán de empresa, su Caracas nativa era un pueblo colonial y somnoliento de unos 135.000 habitantes. En 1934, y en un país que se está haciendo, transforma la firma en sociedad anónima, bajo el nombre de Eugenio Mendoza H. y Cía. Sucrs. C.A., la cual se convierte en una de las compañías más importantes del ramo de la construcción y en pilar del grupo.

Mendoza hizo rápidamente alianzas con los sectores más adinerados de la sociedad, lo que explica parcialmente su rápida prosperidad. También tuvo fuertes vinculaciones políticas desde tiempos previos a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. De allí que fuera ministro de Fomento entre 1942 y 1943 bajo la presidencia del general Isaías Medina Angarita.

En 1958, al caer la dictadura de Pérez Jiménez, Eugenio Mendoza hace parte de la junta de gobierno encabezada por Wolfgang Larrazábal. Luego fue uno de los artífices del acuerdo de punto fijo suscrito entre los principales líderes políticos de los partidos Acción Democrática, Copei y Unión Revolucionaria Democrática, para afianzar la democracia a finales de los años cincuenta. Entre esos líderes políticos figuraban Rafael Caldera, Jovito Villalba, Rómulo Betancourt, Wolfgang Larrazábal y Gonzalo Barrios. Como todas las grandes fortunas de Venezuela, el grupo Mendoza no se escapa de haber crecido al amparo del gobierno y de haber aprovechado sus conexiones con la dictadura.

Empresas Mendoza, el grupo fundado por Eugenio Mendoza, ha crecido a la par de Caracas. Hoy en día figura entre los cinco más grandes de Venezuela, con casi 100 compañías en ocho sectores industriales y más de 20.000 empleados. El grupo, consolidado durante una época de gran desarrollo merced a la bonanza petrolera de este país, pasó por una etapa difícil en los 80, pero ha entrado de lleno en un esfuerzo de adaptación que ha profundizado frente a la apertura económica y la liberaliza cien comercial, con miras a preservar y consolidar su fortaleza empresarial el sigla próximo. Si hay voluntad siempre se puede hacer aleo , dejó escrito Eugenio Mendoza.

El éxito de la empresa inicial en la comercialización de materiales. casi todos ellos importados, condujo pronto a establecer instalaciones manufactureras para la producción nacional, con lo que de hecho se inició una fuerte expansión del grupo. que cobraría todavía una mayor fuerza con el advenimiento hace tres décadas de la democracia. Durante los primeros años de la década de las cuarenta, además de la diversificación de la industria de la construcción, con ProtinnaI C. A. el grupo inició la producción de alimentos para animales, Io que permitiría el desarrollo de un enorme complejo agro industrial. Durante ese período, también comenzó C.A. Venezolana de Cementos, la cual se convirtió rápidamente en cl principal productor de cemento dentro y lucra de Venezuela.

Una estrategia gradual de expansión hizo que fuera incorporada una nueva oferta relacionada con el área de la construcción, incluyendo productos de concreto, cemento premezclado y viviendas modulares prefabricadas. Una década más tarde, en los cincuenta. y conforme a las políticas gubernamentales que propugnaron la sustitución de importaciones, Empresas Mendoza diversificó aún más sus actividades productivas. C.A. Venezolana de Pinturas inició la producción de pintura, resinas y pigmentos, en lo que constituyó un primer paso hacia la creación de un complejo de plantas químicas, varias de las cuales fueron desarrolladas a partir de alianzas y empresas conjuntas con varias multinacionales de primera línea.

En 1954, en otra iniciativa pionera, Empresas Mendoza fundó C.A. Venezolana de Pulpa y Papel (Venepal), la primera compañía en su género de Venezuela. En los años subsiguientes, la producción de papel a partir de la caña de azúcar se sumó a una línea firmemente sostenida de productos de papel y cartón. Mendoza no solamente se movía en el campo empresarial; en 1967 promueve la fundación de la Cámara de Comercio y Producción (Fedecámaras), el gremio privado más grande y con mayor poder de convocatoria en Venezuela.

El grupo se diversificó más aún, hacia la producción de objetos de cerámica para uso doméstico, como muebles sanitarios, accesorios de baño en metal y plástico. Después de convertirse en un líder local, la empresa de cerámica se perfiló hacia el mercado externo, seguida por el establecimiento de operaciones manufactureras fuera de Venezuela. Al mismo tiempo, fueron creadas nuevas empresas en el campó metalmecánico, con el objetivo de abastecer las industrias automotriz y de la construcción. Entre ellas figuran Metalúrgica Mendoza, Ensambladora Carabobo, jeep de Venezuela, OciMetalmecánica y Acermar. Estas empresas abarcan una amplia línea de operaciones entre las que figuran plantas ensambladoras de automóviles, partes automotrices y productos de metal en general.

Hace dos décadas el grupo emprendió acciones en el sector de servicios, incluyendo los financieros (bancos, aseguradoras, arrendamientos, entre otros), procesamiento de datos y manejo de bienes raíces. Entre las empresas de este ámbito figuran Banco La Guaira Internacional, Banco Hipotecario de la Vivienda Popular, Seguros Nuevo Mundo, Cavain Sociedad Financiera y Arrendadora Industrial C.A. Otros servicios corporativos como el desarrollo de recursos humanos, análisis económico y comunicaciones, se han fortalecido. Las crecientes oportunidades de Venezuela en los mercados foráneos motivaron la creación de empresas de comercio internacional, entre ellas MM Internacional. Además, el sector de servicios financieros de Empresas Mendoza ha logrado un firme crecimiento. Un servicio especial para la industria en Venezuela es la división arrendadora Banguaira, que financia equipos para el transporte en todas sus variedades, maquinaria industrial, equipos de oficina, médico y hospitalario.

Mendoza mantuvo hasta su muerte en 1979 sólidas relaciones e influencia en la esfera política del país. No obstante, cuatro años después de su muerte, el grupo se vio muy afectado debido a una grave devaluación del bolívar, en lo que se recuerda como el viernes negro de 1983. El servicio de la deuda se multiplicó por fuera de los presupuestos, lo que golpeó en forma importante a todo el grupo. Fue un primer campanazo de alerta sobre la fragilidad económica de este país petrolero, que coincidió con el último año de gobierno del presidente socialcristiano Luis Herrera Campins.



La organización empresarial entró entonces en una reorganización a fondo, presidida por Eugenio Mendoza hijo, cuya falta de experiencia fue contrarrestada, sin embargo, con la creación de un llamado Consejo de Coordinación de las Empresas Mendoza corno parte de los esfuerzos de reestructuración, que el grupo se vio obligado a emprender para hacer frente a las nuevas realidades de la propia organización y del país. Durante estos años, el grupo ha tratado de relanzarse y adaptarse a las nuevas condiciones de una economía que, desde 1939, fue sometida a un profundo viraje marcado por la apertura, la liberalización comercial y la redefinición del papel del Estado en la sociedad venezolana.

Aunque todavía inmerso en esa transformación, que obliga a una mayor competitividad y una orientación hacia la búsqueda de nuevos mercados, el grupo se mantiene entre los económicamente más sólidos del país, con intereses en la industria automotriz, un sector al cual ingresó la década pasada por la vía de la participación accionaría en la General Motors de Venezuela; los servicios financieros y bancarios, además de sus campos de actividad tradicional de insumos para la construcción y productos agrícolas.

No sólo empresas fundó Eugenio Mendoza. Legó a la Venezuela actual cinco organizaciones independientes destinadas a impulsar el desarrollo del pueblo venezolano. Desde sus orígenes, una característica distintiva del grupo Mendoza ha sido su interés hacia áreas de responsabilidad social. La Fundación Eugenio Mendoza, establecida por Eugenio Mendoza junto con un grupo de amigos y socios, abarca una amplia gama de campos, entre ellos educación, salud, cultura e investigación científica. Otras cuatro fundaciones bajo el patrocinio de la familia Mendoza, compañías del grupo y otras corporaciones y personalidades trabajan en la resolución de problemas sociales vinculados a la educación superior (Universidad Metropolitana de Caracas); salud (en forma destacada, una clínica ortopédica para niños), y viviendas de bajo costo.

Estas preocupaciones y actividades, que combinan negocios con políticas sociales, parten del concepto empresarial del grupo según el cual es necesario desarrollar políticas corporativas diseñadas a contribuir en forma tangible a elevar el bienestar y la productividad del pueblo venezolano, como factores esenciales para asegurar el futuro nacional y, en consecuencia, el crecimiento rentable cíe Empresas Mendoza.

Los herederos de la fortuna Mendoza son los hijos de Eugenio: Eugenio Andrés (fallecido en 1952), Gertrudis, Luisa Elena (esposa del actual ministro cíe Salud Pablo Pulido) y Eugenio Antonio (presidente del Consejo de Coordinación). Eugenio Mendoza y sus herederos han sido piezas claves del statuo quo político y económico de Venezuela. Se les ha vinculado tradicionalmente con el partido Acción Democrática, hoy venido a menos. EL grupo no apoya especialmente a ninguno de los cuatro candidatos presidenciales actuales, aunque obviamente colaboran con todas las campañas, como lo hacen en todos los países los grandes grupos económicos.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?