| 1/1/1995 12:00:00 AM

Latinoamérica en 1995

Las perspectivas son un poquito más de lo mismo, con reelección en Perú y Argentina, mano dura en Brasil y populismo en Colombia.

La aprobación a finales de noviembre del proyecto de ley de ejecución del GATT por legisladores a punto de terminar su período en el Congreso de Estados Unidos, distensionó las preocupaciones regionales, cuando la administración Clinton asistió a la Cumbre de las Américas en Miami del 9 al 11 de diciembre sin una autorización "fast track" (vía rápida) para ampliar el TLC o negociar acuerdos comerciales bilaterales, sin una agenda clara para discutir en la cumbre y todavía aturdido por las pérdidas masivas que sufrieron los demócratas en las elecciones de mitaca del 8 de noviembre.

La Cumbre de Miami no constituye un fracaso total, como muchos temían, ya que sí está produciendo un compromiso unánime para profundizar y consolidar las reformas democráticas, así como también los esbozos de una estrategia a largo plazo que apunte a la eventual creación de una área de libre comercio del hemisferio occidental. Sin embargo, el evento estuvo muy lejos de satisfacer las expectativas originales, que habían sido estimuladas en gran parte por funcionarios de la administración Clinton, quienes durante todo 1993 y buena parte de 1994 habían prometido que el TIC se extendería rápidamente al resto de Latinoamérica.

Mirando un año hacia adelante a partir del primero de enero de 1994, creemos que sean posibles las siguientes tendencias y sucesos:

Las reformas económicas y la liberalización del comercio continuarán en toda la región en 1995, pero los gobiernos reformistas encontrarán que antiguos intereses políticos y económicos tratarán de bloquear las reformas del libre mercado y preservar los privilegios tradicionales.

Aunque los republicanos estarán en mayoría en el Congreso de Estados Unidos durante la próxima legislatura que se inicia en enero, esto no significa que habrá un mayor apoyo al libre comercio, Los nuevos miembros republicanos de la Cámara y el Senado fueron elegidos con plataformas que abogaban por menos interferencia del gobierno, reducción de impuestos, un presupuesto equilibrado y límites en los períodos. El libre comercio no estaba en sus agendas. Más importante aún, muchos de los legisladores republicanos de mayor antigüedad que dirigirán los comités claves del Congreso tampoco están a favor del libre comercio.

Newt Gingrich, el nuevo presidente de la Cámara, no tendrá problemas serios al obtener el apoyo republicano, gracias al "Contrato con América" firmado por más de 200 legisladores republicanos. Lo magnífico de este acuerdo es que compromete a los legisladores ante sus electores de por lo menos ejecutar los cambios propuestos en el documento. En el Senado, sin embargo, a Bob Dole le puede ser más difícil controlar a la mayoría republicana.

Una tendencia que vale la pena observar es el aparente retiro de Estados Unidos del libre comercio y el creciente sentimiento proteccionista. Las fuerzas opuestas al libre comercio están mejor organizadas y son más clamorosas y están jugando con el miedo real de muchos trabajadores estadounidenses, quienes temen que su trabajo y su futuro estén en peligro como resultado del libre comercio y del GATT.

El presidente Clinton propondrá una solicitud al Congreso durante el primer trimestre, en el que busca amplia autoridad "fast track" para negociar los acuerdos comerciales con otros países. Según el "fast track", el Congreso sólo puede votar en aprobación o rechazo de un proyecto sin agregarle enmiendas. Esa autoridad le será concedida.

El comercio de los Estados Unidos con México continuará creciendo rápidamente gracias al Nafta. Las relaciones bilaterales se han deteriorado a corto plazo después de la aprobación de la Proposición 187 por el electorado de California, la cual prohíbe servicios de salud pública y de educación a los inmigrantes ilegales y a sus hijos. La proposición seguramente será declarada inconstitucional en la corte federal.

La crisis de los refugiados cubanos puede surgir de nuevo a medida que la situación económica continúe deteriorándose en la isla, La máxima prioridad de Fidel Castro es lograr el levantamiento del embargo con el fin de reforzar su gobierno y asegurar su supervivencia. Sin embargo, no tiene intenciones de permitir ninguna reforma democrática ni el desarrollo de un mercado totalmente libre. En los Estados Unidos aumentará el sentimiento en la opinión pública a favor del levantamiento del embargo, El único poder de Cástro contra los Estados Unidos es el pueblo cubano desesperado por huir de la isla. En algún momento, él puede resolverse a dejar que los cubanos salgan de nuevo en forma masiva.

n Haití, el alcalde de Puerto Príncipe, Evans Paul, será elegido presidente, en reemplazo de Jean Bertrand Aristide, quien continuará ejerciendo un rol de influencia en la política de Haití, dada su inmensa popularidad entre los haitianos pobres.

En Argentina será reelegido el presidente Menem, pero tendrá que afrontar crecientes presiones para ajustar la paridad fija del peso en relación con el dólar de Estados Unidos, Menem tratará de evitarlo mediante una agresiva estrategia de privatización que busca vender todas las empresas estatales que quedan, para finales de 1995, además de la esperada oleada de exportaciones al Brasil, cuando el nuevo Arancel Externo Común de Mercosur entre en vigencia el primero de enero.

Siendo el ingreso al TIC una posibilidad más remota, Argentina se aproximará más a Mercosur y a Chile y probablemente se acercará al Canadá, el cual está prosiguiendo con su propia agresiva agenda de mercado libre y de relaciones comerciales a lo largo de la región, lo más rápidamente posible. Un proyecto de ley de propiedad intelectual, a la que se oponen poderosas compañías farmacéuticas nacionales cuya supervivencia depende de poder continuar infringiendo las patentes, probablemente sólo será aprobado después de las elecciones.

En el Brasil, el presidente Cardoso se las arreglará, durante sus primeros seis meses de gobierno, para hacer aprobar del Congreso un ambicioso paquete legislativo, que comprende reformas constitucionales tendientes a reducir el déficit crónico del gobierno central, así como a abrir los sectores de telecomunicaciones, minería y energía a la inversión extranjera. Aunque las políticas anti-inflacionarias lograrán en algo controlar el alza de precios, el crecimiento económico se verá afectado como resultado de ello.

La decisión de finales de 1994 de ordenar al ejército asumir el control de Río de Janeiro, en un intento de controlar la actividad criminal desenfrenada, traerá resultados variados, pero a corto plazo una mayor represión puede ser la única opción viable para Brasil. El presidente Cardoso concentrará sus esfuerzos en la consolidación de Mercosur, y tratará de negociar con otros países, como Colombia y Venezuela. Unas relaciones más estrechas con los Estados Unidos serán un aspecto importante de la política comercial exterior de Cardoso, pero no es una prioridad clave,

En Chile, la administración Frei logrará un acuerdo de asociación con Mercosur, fortaleciendo las relaciones comerciales con Argentina y Brasil, los que ya

son su tercer y cuarto socios comerciales. Las negociaciones empezarán con los Estados Unidos mediante un acuerdo de libre comercio el año entrante, pero que sólo se concretará en 1996. Entre tanto, Chile ampliará sus vínculos comerciales con México y Canadá y continuará aumentando sus inversiones en Perú.

E 1 presidente Alberto Fujimori será reelegido en las elecciones de abril de 1995. La oposición es débil y desarticulada y el gobierno auto-crático de Fujimori sigue produciendo resultados extraordinarios. La captura y reclusión del fundador de Sendero Luminoso Abimael Guzmán y de la mayoría de los altos jefes del grupo han diezmado lo que sólo hace dos años era la organización terrorista más temida del hemisferio occidental. Entre tanto, la economía creció más de 9% en 1994, mientras la inflación descendió por debajo de 25%, comparada con más de 5.000% a finales de los ochenta.

En tanto que Mercosur avanzará rápidamente, el G-3 (México, Colombia y Venezuela) no lo hará. El comercio crecerá lentamente y la insatisfacción de los empresarios con los términos del tratado no se reducirá en ninguno de los tres países signatarios. México puede estar dispuesto a aceptar la negociación de partes del tratado con las que Colombia y Venezuela no están contentos, dado el objetivo mexicano de política exterior a largo plazo de consolidar tratados comerciales con todos los países de América Latina, ganando así tanto nuevos mercados como una mayor influencia política en toda la región.

La minería en Latinoamérica será considerada cada vez más como una de las grandes oportunidades de inversión en el mundo actual. La inversión extranjera en minería ascenderá rápidamente en Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Brasil y México, pero se rezagará en Venezuela y Colombia, cuyas políticas o legislación actual no favorecen la inversión extranjera.

Continuarán los problemas comerciales de proteccionismo con los Estados Unidos. La administración Samper dará cuenta del progreso en su esfuerzo por desmantelar el cartel de la cocaína de Cali, pero el tráfico no disminuirá significativamente. El gobierno colombiano tendrá problemas en reducir la inflación por debajo del 20% sin cortar considerablemente el gasto público, lo que puede no ser posible debido a un programa social determinado a mejorar el nivel de vida de los colombianos pobres. El comercio bilateral con Venezuela continuará sufriendo como resultado de la crisis no resuelta de ese país.

En Caracas, la renuencia del presidente Caldera a aplicar las políticas de mercado libre agravará la crisis económica del país. La crisis bancaria seguirá teniendo repercusiones en la estabilidad y el bienestar general de la economía. La confianza en el gobierno de Caldera seguirá siendo débil, debido al convencimiento generalizado de que el presidente no está personalmente comprometido en una economía abierta y en la liberalización del comercio. Aumentarán el descontento social y la inestabilidad política. Las presiones inflacionarias se mantendrán fuertes. El desempleo llegará al 20% a finales de 1995.

En general, América Latina tendrá un crecimiento de 3.3% en 1994 y de 3.7% en 1995. La inflación promedio en la región descenderá bastante debido a las exitosas reformas llevadas a cabo en el Brasil por el presidente Cardoso, pero los niveles de pobreza no descenderán en forma apreciable. A finales de 1995, la deuda externa tendrá un total de US$546.000 millones, en ascenso de US$529.400 millones a finales de 1994 y US$500.500 millones a finales de 1993. Las exportaciones de la región crecerán en un 7.3% estimado en términos de volumen durante 1994 y 7% en 1995, mientras que las importaciones aumentarán 9.8% en volumen en 1994 y 8.3% en 1995. El aumento en el valor de las exportaciones e importaciones de la región será considerablemente inferior: cerca de 3% en 1994 y 5% en 1995 para las exportaciones, contra 0.6% en 1994 y 3% en 1995 para las importaciones.
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