| 5/10/2012 6:00:00 AM

La mala hora de Evo Morales

Luego de 72 horas de disturbios y desórdenes causados por una jornada de huelga sindical a la que se unieron varios sectores de la sociedad, el presidente Evo Morales se encuentra en uno de sus momentos más difíciles al frente del país del sur.

Bolivia lleva siete semanas de conflictos que parecen no tener ninguna solución, y aunque el gobierno echa la culpa a intereses políticos, las protestas han venido de diferentes sectores de la sociedad

En medio de está difícil situación, la popularidad del presidente ha bajado, y llego a 38%, el nivel más bajo en todo su periodo de gobierno hasta ahora. Paradójicamente para un presidente socialista, las protestas son por temas netamente sociales; tierras, salud, empleo y medio ambiente

Al comienzo era un sector indígena que comenzó a manifestarse en rechazo a una carretera que pasará por un parque natural en la Amazonia, pero las manifestaciones han continuado por otras razones y en diferentes frentes. El lunes pasado los transportadores tuvieron una jornada de 48 horas que bloqueó las principales vías del país. Los médicos, los estudiantes y los sindicatos han sido los últimos en mostrar su voz.

La Central Obrera Boliviana (COB) convocó la última protesta para exigir al presidente un aumento salarial superior al 8%, que ya fue decretado el 1 de Mayo. En la plaza Murillo de La Paz, donde están el Palacio de Gobierno y el Parlamento, se presentaron violentos disturbios entre manifestantes y policías.

Las escenas en la capital eran dantescas; con gases lacrimógenos los agentes antidisturbios respondían desde sus barricadas a cartuchos de dinamita, mientras que varios universitarios caían heridos y desmayados. Según el gobierno, algunos policías resultaron lesionados por esquirlas de las explosiones.  

En otras ciudades también se presentaron protestas. En Potosí se presentaron daños en la sede de la gobernación, donde varios estudiantes intentaron hacer estallar dinamita; En Santa Cruz, un grupo de médicos, que protestan por una ampliación a la jornada laboral decretada por Morales, bloqueó el ingreso al principal aeropuerto de la ciudad, así como las carreteras que llevan hacia Argentina.  

Los mineros también se lanzaron a las calles, y en varias ciudades intermedias estallaron cargas medianas de dinamita. Al mismo tiempo, los partidarios de Morales, conformados por cocaleros, algunos campesinos y empleados estatales,  marchaban en Cochabamba para demostrar su apoyo al presidente.  

Evo Morales decretó la nacionalización de Red Eléctrica Española en medio de la celebración del día del trabajo. Pero ni siquiera el anuncio ha ayudado para que el ambiente en el país se calme y las protestas se han tornado más frecuentes.  
El presidente enfrenta un gran reto, sobretodo porque las elecciones en Bolivia son en el 2014, y él ha mostrado que tiene todas las intenciones de presentarse para una reelección. 
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