| 9/9/2015 5:00:00 AM

¿Por qué el G20 gravita sobre el panorama chino?

Las preocupaciones por cómo las autoridades manejen la desaceleración de la economía china se explica por la relevancia que tiene en las cadenas de valor y suministros de la producción industrial de Asia, así como por el efecto que puede tener la volatilidad financiera en los mercados de los demás países de esa región.

La economía China es el centro en que gravitan hoy muchas de las discusiones y preocupaciones mundiales. En la última reunión del G20 ha sido claro que se espera mayor estabilidad de los mercados de valores de China, que no hay una política orientada a la devaluación sostenida del yuan y que se espera generar un mayor estimulo con gasto público para estabilizar la economía alrededor de 7%.

Pero no necesariamente esas respuestas cubren todas las dudas que surgen cuando se observa que la economía crecerá a su menor ritmo en 25 años pues al igual que la mayoría de economías, en especial emergentes, requiere de reformas estructurales que liberen su crecimiento potencial pues el crédito barato no es suficiente para poner la economía en el ritmo y rumbo correcto.

Es entendible que las primeras respuestas a las noticias de una inflación de tan solo 1,6% y 44 meses de precios de los productores negativos, junto a la caída en los mercados de valores, sea aumentar la liquidez y bajar tasas de interés como se viene haciendo desde noviembre de 2014, pero su efecto ha sido débil en un país que cuenta con un muy elevado monto de inversiones improductivas y donde no se puede estimular la adquisición de vivienda cuando se ha tratado de frenar la especulación de la misma.

En especial el bajo desempeño del sector industrial y manufacturero y del sector externo en julio han sido suficientemente elocuentes para que se estime un crecimiento de 6,6% en el tercer trimestre, inferior al 7% de la primera mitad del año. A su vez, la decisión de devaluar el yuan en ese contexto no solo ha generado inquietudes sino que inmediatamente se ha visto reflejada en la actividad y los mercados de valores del resto de Asia.

En el caso de Taiwán, Hong Kong, Corea del Sur, e India, por mencionar algunos casos, en los cuales julio fue un mes excepcional que generó un creciente interés por vender los flujos de capital que habían entrado a dichos países. Los datos de fondos dedicados a países emergentes en Asia habrían generado salidas de capital en agosto por casi US$18.000 millones. La bolsa de Hong Kong tuvo en agosto su mayor caída en un mes desde septiembre de 2011 e indicadores como exportaciones y ventas de julio se han debilitado en todos los países.


Fuente: Bloomberg, último dato junio/julio/agosto

En el caso de Taiwán, la economía se ha resentido con el menor comercio internacional de productos tecnológicos, especialmente con China y el resto de Asia. Taiwán desaceleró su crecimiento a sólo 0,5% en el segundo trimestre tras crecer 3,8% en el primero. Su moneda a su vez, cerró el mes de julio con su nivel más débil en 6 años. La contracción de la producción industrial de julio ha ratificado la muy débil coyuntura mientras el mercado de acciones perdió 12,8% de valor en julio y agosto.
 
Corea del Sur por su parte ha tenido el peso adicional de la crisis con Corea del Norte en momentos en que se presenta una caída de casi 15% de las exportaciones de agosto y donde China representa el 26% de las exportaciones del país. Junto a una menor producción industrial, el crecimiento económico esperado en 2015 es de 2,4% en lugar de 3%.

Así las cosas, una estabilización de China es una precondición para estabilización de Asia, en especial de Asia emergente. Tras los recientes eventos económicos, esta zona que en 2014 creció 6,4% y con ello mantuvo un sustancial liderazgo en el crecimiento mundial ha visto este año recortada su previsión a 5,9% este año y con crecientes dudas para el siguiente.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

TEMAS RELACIONADOS

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?