| 1/1/1995 12:00:00 AM

La guerra de las gas rosas

El gobierno norteamericano está actuando en forma sesgada en el caso de los aranceles anti-dumping impuestos a las rosas colombianas y ecuatorianas.

La ley anti-dumping de Norteamérica descrita por los críticos como "el gran agujero negro del sistema comercial de los Estados Unidos, el cual absorbe todo lo que se le acerque"- ha sido aplicada brutalmente contra los cultivadores de rosas colombianos y ecuatorianos, amenazando a una industria andina altamente competitiva que genera exportaciones a los Estados Unidos por un total superior a los US$325 millones al año.

El 12 de septiembre, la Administración de Comercio Internacional del Departamento de Comercio de los Estados Unidos publicó una resolución preliminar contra los exportadores de rosas colombianos y ecuatorianos, la cual impone un margen promedio de arancel anti-dumping de 34% contra los exportadores colombianos y de 49.75% contra los ecuatorianos. En lo que equivale a una admisión tácita de que los aranceles eran exageradamente altos e injustos, el Departamento de Comercio posteriormente rebajó el margen a 22% para los exportadores de rosas colombianos, el cual no obstante es todavía desproporcionado en relación con los estudios del Departamento de Comercio; éstos determinaron que si en efecto el dumping ocurrió, el margen real fue de 3%.

El Departamento de Comercio impuso aranceles como respuesta a la demanda entablada contra los exportadores colombianos y ecuatorianos el 14 de febrero pasado, por el Floral Council (Consejo Floral), grupo que representa, entre otros, a los cultivadores de flores en los estado de California y Colorado. La fecha de la demanda anti-dumping no fue coincidencial: el 14 de febrero es el Día de San Valentín (del amor y la amistad) en los Estados Unidos, alta temporada para la industria de las flores en ese país, cuando se venden más flores a mejores precios que en cualquier otro momento del año.

En el caso de Colombia, la guerra de las rosas de este año es la novena vez en 13 años que los productores de flores estadounidenses han atacado a sus competidores colombianos valiéndose de la protección del gobierno para compensar sus desventajas comparativas en producción. Pero las rosas son sólo la punta del iceberg. Actualmente hay una demanda suspendida en el Departamento de Comercio Contra los exportadores colombianos, esperando ser reactivada por los productores de textiles estadounidenses cuando se sientan amenazados por una industria textil colombiana más eficiente. Y el próximo año, según un funcionario de la Oficina del Ministerio de Comercio Exterior en Washington, otras exportaciones colombianas expuestas a posibles peticiones anti-dumping son el banano, el atún y el tabaco.

En el fondo, el problema no es sobre dumping. Ninguna industria en el mundo sin subsidio del gobierno puede inundar sus productos en un mercado extranjero por más de un año sin arruinarse. Cualquiera puede verificarlo, inclusive los funcionarios del Departamento de Estado de los Estados Unidos, quienes se niegan a visitar a Bogotá porque temen por su seguridad personal. Entre un 60-70% del total de las flores vendidas en los Estados Unidos corresponde a flores colombianas.

Los mayoristas y minoristas de flores -y lo que es más importante, los consumidores- prefieren por un amplio margen las flores colombianas por encima de las estadounidenses. La razón es que las colombianas vienen en una amplia variedad de intensos colores, sus capullos son más grandes y los tallos más largos. La Sabana de Bogotá posee condiciones únicas en cuanto a calidad del suelo, horas de luz por día y clima, las cuales sencillamente no se dan en ningún otro lugar de los Estados Unidos, a menos que se hagan grandes inversiones en invernaderos térmicos con los últimos avances, luz artificial y otras tecnologías. Además de los costosos requisitos tecnológicos, los altos costos de producción de la industria de las flores en Estados Unidos se ven afectados por los altos costos de mano de obra, del agua y, en el caso de California, por el alto costo de la tierra.

Ya que la industria de las flores en los Estados Unidos no está en capacidad de competir en cuanto a costos y calidad, ha acudido al gobierno de ese país en busca de protección, la cual el Departamento de Comercio gustosamente ofreció, a pesar de la retórica oficial sobre el apoyo al libre comercio a nivel mundial.

Una vez se ha entablado una demanda antidumping, el Departamento de Comercio ejerce hasta el máximo todo su poder burocrático para hacerles la vida imposible a las empresas extranjeras. Como ejemplo, sólo es necesario repasar el calvario sufrido por los cultivadores de flores de Colombia, según lo describió recientemente para el Wall Street Jourrrnal Eduardo Urdaneta, gerente del grupo Prisma, con sede en Bogotá: "Hace seis meses que no he podido estar pendiente del rendimiento de mi cultivo de rosas. Durante todo este tiempo no he podido visitar clientes, planear producción, asistir a seminarios técnicos, ni organizar o promover las ferias internacionales de comercio que son tan importantes para mi negocio. En cambio, me he visto obligado a pasar todo el tiempo trabajando en los miles de páginas de informes y documentos de prueba necesarios para responder a los cuestionarios anti-dumping entablados por mis competidores estadounidenses".

"Hemos sobrevivido ataques anteriores", comenta. "Pero esta vez debo llevar personalmente a Miami cerca de tres toneladas de registros de ventas y costos, porque los funcionarios de los Estados Unidos no viajan a Bogotá por razones de seguridad. Y además de transportar todos estos documentos, tengo que llevar a todo mi personal administrativo para que responda a las preguntas específicas sobre el negocio. Como no queda nadie en Colombia manejando la empresa mientras estemos en los Estados Unidos, estoy sumamente preocupado de no encontrar una empresa próspera a mi regreso".

- Se envuelve al Departamento de Comercio deliberadamente en tácticas de asedio e intimidación? Ninguna de las fuentes entrevistadas por DINERO respondieron directamente a esta pregunta, en gran medida porque temen represalias burocráticas. Urdaneta no se refiere a este asunto en su columna del Wall Street Journal, que fue publicada el 21 de octubre, pero sí anota lo siguiente:

"Tal vez suene petulante. Pero consideren nuestra carga. El pueblo de los Estados Unidos puede haberse acostumbrado a demandas frívolas, pero los detalles de lo que tenemos que hacer para cumplir con la queja más reciente son escandalosos, aun para los estándares de los Estados Unidos. El Departamento de Comercio ha sacado por lo menos 10 cuestionarios para mi empresa, así como para las otras 15 empresas que conforman nuestro grupo, solicitando información detallada acerca de ventas y costos desde 1993. Estos cuestionarios contienen muchas preguntas -algunos más de 20- la mayoría de las cuales han sido bien contestadas en cuestionarios anteriores. Se debe dar información sobre las ventas para cada variedad de rosa -desagregadas por largo del tallo, canal de distribución, términos de la venta y forma de empaque-. Esta solicitud fue agobiante, ya que existen más de 100 variedades de rosas, cinco medidas estándar de tallo, cuatro formas distintas de distribución, dos términos de ventas y varias modalidades de empaque. Tuvimos que contratar asesores para crear software de sistemas con el fin de reunir todas las posibles permutaciones. También nos pidieron que revisáramos la totalidad de las facturas de todas las ventas hechas en 1993. Aunque la información solicitaba precios mensuales, fue necesario revisar todas las transacciones... bueno, tal vez se lograron los objetivos de los productores internos norteamericanos: por distintas razones, tanto los productores colombianos como los estadounidenses actualmente están produciendo rosas a los mismos niveles ineficientes de costos. Los productores de Estados Unidos, debido a los altos costos de la tierra y la mano de obra, con productos de baja calidad; y los productores colombianos, debido al tiempo y al dinero desperdiciados en atender las normas de una demanda absurda".

Otro ejemplo de la discriminación del Departamento de Comercio contra los exportadores de flores colombianos y ecuatorianos fue su decisión. de cambiar la metodología para calcular el llamado "valor construido", el cual para las flores se define como el costo, más 8% de utilidad. Durante el año, los precios de las flores en los Estados Unidos fluctúan fuertemente debido a factores de temporada y de fiestas. Por ejemplo, los precios para el Día de San Valentín pueden ser cinco a siete veces más altos que en temporada baja. Entonces, según la lógica, el valor construido debería basarse en el. promedio anual. Pero el Departamento de Estado no lo calcula así. En cambio, emplea una fórmula de mes a mes, la cual, aunque incómoda para los productores colombianos que deben presentar miles de documentos de prueba, de todos modos nunca ha confirmado que se lleve a cabo el dumping.

En esta novena demanda antidumping, no obstante, el Departamento de Comercio decidió calcular el valor construido con base en estudios mensuales que comparan el mercado de flores de los Estados Unidos con terceros mercados tales como Argentina, Alemania y otros países europeos. Esto naturalmente es injusto, pero los burócratas en el Departamento de Comercio no están interesados en la justicia. Su trabajo al parecer es obstruir la entrada de las flores colombianas y ecuatorianas al mercado de los Estados Unidos, a cualquier costo. Al hacer comparaciones de terceros mercados, el Departamento de Comercio resultó con un ligero indicio de dumping-sólo 3%-pero este resultado es tan mínimo que se borra cuando se tienen en cuenta las condiciones tan sumamente diferentes prevalecientes en otros mercados.

En Europa, por ejemplo, los precios de las flores se afectan con las variaciones de las estaciones (los inviernos tienden a ser más fríos que en los Estados Unidos) y por las diferencias en los días de fiesta. Además, los europeos por lo general compran flores casi todos los días, mientras que los consumidores de los Estados Unidos sólo las compran para el Día de San Valentín, el Día de la Madre y otros días de fiesta que celebran la singularidad de la mujer y las relaciones humanas.

"Las leyes anti-dumping de los Estados Unidos son injustas", manifestó uno de los funcionarios de comercio exterior involucrado en la demanda antidumping, "pero no serán cambiadas pronto. Son muy proteccionistas y están siendo utilizadas para proteger industrias que ni siquiera fueron consideradas cuando las leyes fueron aprobadas hace muchos años. Estamos presionando al Departamento de Comercio no para que las reglas de juego sean cambiadas sino que sean aplicadas con uniformidad".
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