| 3/1/1994 12:00:00 AM

La doble vía

El comercio entre Colombia y Venezuela sigue en auge. Las inversiones van poco a poco. Hay varios convenios empresariales de asociación.

La integración entre Colombia y Venezuela sigue andando. El comercio global en 1993 superó los US$1.600 millones, cuatro veces el monto de finales de los ochenta. Este comportamiento demuestra que el sector privado a través del comercio está impulsando la integración, no obstante la falta de armonización de las políticas macroeconómicas y del arancel en el caso del sector agropecuario.

Los industriales de ambas partes han recurrido a asociaciones estratégicas para poder aprovechar las oportunidades que brinda el mercado ampliado. Más de 100 empresas colombianas se han establecido en Venezuela, a pesar de la difícil coyuntura que atraviesa esa nación. De esas, sólo 10 compañías han conformado un sistema comercial destacado, y relativamente costoso, que les permite realizar un plan más agresivo en la comercialización de sus productos, apoyados por campañas publicitarias. Mientras tanto, el resto de empresas colocaron pequeñas sucursales con poco personal (colombiano) que tienen la labor de vender y conocer el mercado.

Lo positivo para las empresas colombianas no ha sido solamente los mayores volúmenes de ventas alcanzados, sino también el conocimiento más profundo que se ha obtenido de un mercado como el venezolano, que contaba muy poco hace tres años. La mayoría de las empresas colombianas que están en Venezuela se dedican a comercializar textiles, confecciones y artículos para el hogar.

Entre las empresas colombianas que se han destacado en el mercado venezolano figuran Avianca. Compañía Colombiana Automotriz, Coltejer, Industrias Alimenticias Noel, Monómeros Colombo-Venezolanos, Carvajal, Fabricato, Nacional de Chocolates, Cacharrería Mundial y Petroquímica Colombiana.

De otro lado, en Colombia operan hoy, de manera directa o a través de distribuidoras, más de 50 empresas de Venezuela que en su mayoría han entrado durante los últimos 22 meses y que, aparte del sector financiero, han realizado una inversión no muy cuantiosa, pero que puede ser el primer paso para un compromiso mayor.

Entre las empresas venezolanas que han logrado posicionarse en el mercado colombiano se destacan la Corporación Venezolana de Guayana, Sivensa, Ford Motor, Grupo Sudantex, Industria Láctea Venezolana, Viasa, Coricom, Mavesa, Ilapeca, Toyota, Plumrose, Mampa y Fiat.

Si se miran los sectores, las empresas que llevan el liderazgo son: en petróleo, Petróleos de Venezuela; en siderúrgica y metalmecánica, Corporación Venezolana de Guayana; como grupo económico, Empresas Mendoza; en el sector agrícola, Fondo Nacional del Café; en los servicios públicos, la empresa de teléfonos, Cantv; en cervecería, Empresas Polar; en el campo automotor, General Motors de Venezuela; en petroquímica, Pequiven; en transporte aéreo, Avianca; en comercio, Cadenalco; en alimentos, Empresas Polar; en carbón, Carbocol; en bebidas no alcohólicas, Ocaat (Pepsi Cola); y en tabaco, Cigarrería Bigott. En el sector textil se tuvo en cuenta las actividades del renglón agrícola y otras del exterior, por lo cual el grupo Sudantex de Venezuela está en primer lugar; si se mirara solamente la actividad textil como tal, en primer lugar estaría Coltejer.

En otras áreas el lugar de privilegio está ocupado de la siguiente manera: lácteos, Industria Láctea Venezolana; transporte marítimo, Flota Mercante Grancolombiana; artes gráficas, Carvajal; y, vidrio, Peldar. El estudio revela que las cinco primeras empresas por patrimonio son venezolanas, aunque entre las primeras 50, un total de 29 son colombianas.

Uno de las decisiones que más ha ayudado al acercamiento comercial y la integración de los mercados ha sitio la política de cielos abiertos, que hoy le permite a varias empresas del sector transitar sin mayores obstáculos por ambas naciones. Las compañías que cubren rutas en los dos países son Avensa, Servivensa, Viasa, Valenciana de Aviación, Saeta, Aeroperú y Avianca; y, en materia de carga, se destacan Avensa y Tampa. No obstante, en materia de transporte terrestre en la frontera Cúcuta-San Antonio se siguen presentando inconvenientes.

Aparte de los consorcios empresariales para la exportación, las comercializadoras internacionales también están llamadas a jugar un papel muy importante con el objeto de integrar más los mercados. Todo este proceso debe ser complementado con una asociación estratégica bien diseñada que puede tener distintas modalidades:

En el campo industrial a través de inversiones conjuntas para la creación de nuevas empresas o de la ampliación de la capacidad productiva actual para ganar espacio, no sólo en los dos países sino en otras naciones.

El otro esquema es el de la complementariedad industrial entre empresarios para ofrecer mejores condiciones integrales.

También están los proyectos de coinversión o de subcontratación de procesos productivos, para aprovechar las preferencias que tiene Colombia en mercados como Estados Unidos y Europa.

En el campo comercial las asociaciones estratégicas pueden servir para aprovechar la infraestructura que ya tienen los dos países. De hecho este tipo de alianza se han observado, principalmente en empresas del sector alimenticio.

Otra alternativa es la explotación comercial a través de las franquicias, que autorizan la promoción y comercialización de un producto o servicio en un territorio específico con asesoramiento en el control de calidad, a cambio de una inversión inicial y una regalía sobre las ventas.

Finalmente, la creación de compañías de comercialización internacional, con las cuales se puede ampliar el comercio de doble vía y reducir al consumidor final los precios de los productos.
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