| 11/22/2015 12:05:00 AM

El desafío de la innovación social e institucional que emerge de la era digital

Uber no es un caso más en que la sociedad avanza más rápido que la regulación, es apenas un pequeño ejemplo de cómo el mundo tiene poca innovación institucional y social, pero que será una habilidad determinante para triunfar en la revolución tecnológica y la nueva robótica.

La transformación que la revolución tecnológica está adelantando con el Internet de las Cosas, la economía compartida, la automatización, el internet y el Big Data supone para las normas y regulaciones un gran desafío porque cambia los modelos de negocio en su concepción más profunda y cuestiona las tradicionales formas de competencia, desaparece las fronteras y los limites conceptuales que han regido desde diferentes perspectivas en el mundo, así como prioriza los productos o servicios que se adaptan para satisfacer necesidades individuales y deja atrás aquellos que eran genéricos y universales.

Las autoridades se enfrentan a una destrucción creativa donde resulta muy complejo aceptar que el orden preestablecido es amenazado por nuevas formas legítimas de hacer negocios y bajo criterios que no se ajustan a lo que regularmente está delimitando y es definido en forma inflexible.

El asunto es que si bien esta revolución ya tiene masa crítica, apenas está en las etapas de su gestación y su alcance apenas es comprendido. Según cifras generales de Business Insider mientras hoy en el mundo ya hay casi 10.000 millones de dispositivos que se conectan a internet, en 5 años esto habrá aumentando 2,4 veces para sumar casi 34.000 millones y la inversión mundial en soluciones será de casi US$1,6 billones, cerca de 4 veces el tamaño de la economía colombiana. En 2020 unos 1.000 millones de hogares en el mundo estarán conectados a internet a través de Wi-Fi.

Esta revolución será responsable de la creación y expansión de nuevos mercados y del desarrollo y creación de nuevos productos que están transformando y trasformarán en forma más crítica la industria de la energía, el transporte, la agricultura, la logística, la salud, el sector bancario y la construcción de vivienda y en infraestructura por mencionar las más evidentes.

Entre los cambios que más se están evaluando hoy en día, destaca el impacto de la robótica en la economía y en los modelos de negocios. Según Darrel M. West, director del centro de tecnología e innovación, Amazon tiene hoy 50.000 empleados y 15.000 robots” pero en 10 años la proporción será invertida. Al ritmo que está evolucionando al cambio tecnológico y la era digital, es posible que un 25% de la fuerza laboral que realiza tareas retribuidas actualmente con el salario mínimo en la próxima generación sea reemplazada por robots.

Para generar y proveer soluciones digitales las empresas requerirán muchas menos personas y desde el punto de vista normativo la pregunta será cómo podrían en una situación así las personas acceder a beneficios como la seguridad social que hoy están atadas al trabajo. Algunos estudios de la Universidad de Oxford indican que cerca del 47% de población de Estados Unidos que hoy tiene un trabajo enfrenta altos riesgos de que sus labores sean automatizadas en los próximos 20 años.

La capacidad de adaptar las actuales estructuras y normas o regulaciones a la revolución tecnológica, empieza a ser denominada innovación institucional y aquella que se transforma hacia nuevos mecanismos sociales que sean compatibles con la automatización ya es referenciada como innovación social.

Pero, en un mundo donde se profundiza la globalización por la interconexión, se requiere cada vez más armonizar la nueva regulación entre países y equilibrar la regulación de los negocios ya establecidos con la de los nuevos negocios. Las normas que garantizan la competencia y a su vez protegen al consumidor deberían ser el punto de encuentro según Edith Ramírez, presidente de Comisión Federal del Comercio de Estados Unidos.

Según West el mundo no debería ser ligero con el interés que un caso como Uber representa, pues dicho modelo aboga por la eficiencia. Según él, un carro en promedio permanece sin utilizarse el 95% del día por lo que la plataforma, lo que hace es distribuir su uso entre mucha más gente, haciendo que deje de representar una subutilización masiva de un recurso.

Según Ramirez, es menester proponerse no establecer legados normativos a nuevos negocios por el hecho de que no se definan como tradicionalmente son reconocidos los modelos de negocio en la regulación e incluso evaluar, desde la perspectiva del interés general si requieren regulación y una nueva aproximación que no castigue la innovación en beneficio del consumidor.
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